Con una impresionante ceremonía se encendió el fuego olímpico en el estadio “Nido de Pájaro” de Beijing, a cargo del ex gimnasta chino Li Ning como símbolo del juego limpio de los deportistas.
Li Ning recibió la antorcha e inmediatamente se elevó por el aire como si flotara, iniciando una carrera a lo largo de la cornisa del estadio, mientras en su recorrido iba abriendo un libro gigante proyectado sobre la tribuna del estadio, hasta llegar al pebetero.
El ex atleta, ganador de seis medallas en Los Angeles 84, acercó entonces la antorcha al inmenso pebetero rojo de forma espiral, donde prendió la llama que brillará durante toda la duración de los Juegos Olímpicos.
























