Rusia despliega tanques y saquea Gori

Agencias Tiflis
Indiferente a su propio alto el fuego, declarado el martes, Rusia dedicó la jornada de ayer a afianzar sus posiciones militares en territorio georgiano, con evidentes violaciones de la tregua firmada con las autoridades de Tiflis tras la mediación del presidente de turno de la Unión Europea, Nicolas Sarkozy.

Sus carros de combate ocuparon la ciudad de Gori, la segunda del país, a solo 70 kilómetros de la capital, y destruyeron el cuartel de una brigada de artillería. “Rusia ha violado de manera traicionera la palabra de alto el fuego que le dio a Sarkozy”, aseguró Alexandr Lomaya, secretario del Consejo de Seguridad Nacional de Georgia.

Habitantes de Gori, situada a pocos kilómetros de la región separatista de Osetia del Sur, cifraron en 50 los carros de combate rusos que entraron en la ciudad. Aunque no emplearon la fuerza contra la población civil -los soldados georgianos abandonaron la localidad hace días- sí permitieron que las milicias surosetas que les acompañan saquearan la urbe.

Además, los blindados rusos cortaron la carretera que lleva hasta Tiflis. El presidente de Georgia, Mijail Saakashvili, aseguró incluso que una columna motorizada se dirigía a la capital, sin que este extremo haya sido confirmado.

El Kremlin negó la presencia de sus tropas en Gori, pese a que a las declaraciones georgianas en ese sentido se suma el testimonio de periodistas occidentales, entre ellos uno de The Times que afirmó haber contemplado como una fuerza blindada abandonaba la mencionada ciudad en dirección a Tiflis.

Mientras, en la capital, Saakashvili reclamaba una investigación internacional de las acciones militares rusas en territorio georgiano y acusaba a Moscú de “limpieza étnica”. El líder georgiano hizo estas declaraciones en una rueda de prensa conjunta con los mandatarios polaco, ucraniano, lituano, estonio y letón, que acudieron a Tiflis para evidenciar su rechazo a la actuación de Rusia, un viejo enemigo de todos ellos.

Desde Estados Unidos, George W. Bush anunció el envío de una misión política, que llevará a la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, a Francia y a Tiflis, y otra humanitaria, que transportará ayuda en aviones y buques a Georgia. El envío de Rice supone la respuesta más clara que ha dado Washington al conflicto armado por la región separatista de Osetia del Sur desde que éste se desató.

Bush también elevó el tono de sus críticas contra Rusia por romper el alto el fuego y exigió que “cumpla con su compromiso de suspender todas las actividades militares en Georgia y que retire a todas sus fuerzas”.
El presidente compareció en la Casa Blanca después de que Saakashvili criticara en una entrevista con la cadena CNN la respuesta de EEUU, la cual, a su entender, fue demasiada “suave” al principio del conflicto. El mandatario incluso exigió a Washington ir “más allá de las palabras” y criticó la pasividad de Occidente ante lo que calificó de “agresiones”.

En el campo de las exigencias, Moscú no se quedó atrás y, por boca de su ministro de Exteriores,Serguéi Lavrov, reclamó a EEUU que elija entre cooperar con Rusia o con el actual Gobierno de Georgia, leal a Washington.

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