Rusia supervisa las actividades de los barcos de la OTAN en el Mar Negro tras denunciar su aumento

Rusia denunció ayer, a través de dos oficiales del Ejército, un aumento de las fuerzas navales de la OTAN en el mar Negro y aseguró que tomaría medidas para supervisar las actividades realizadas por los buques de la coalición en la zona. “Dado el aumento de las fuerzas de la OTAN en el mar Negro, la flota (rusa) ha comenzado a tomar medidas para supervisar su actividad”, indicó el “número dos” del Estado Mayor ruso, el general Anatoli Nogovitsin.

Por su parte, el vicealmirante Sergei Menyailo, comandante ruso de la base de Novorosiksk, situada en el mar Negro, señaló a la agencia de noticias RIA Novosti que, según las informaciones que maneja el Ejército ruso, “los barcos de la OTAN” en la región “están aumentando” y también aseguró que sus tropas “están supervisando la situación”.

Menyailo informó, además, de que el crucero lanzamisiles Moskva, buque insignia de la flota rusa en el mar negro, se estaba aproximando a Sujumi, capital de Abjazia. Algo en lo que se contradice con lo declarado ayer también por Nogovitsin, quien aseguró que el Moskva había regresado a su base, en Sebastopol, anoche.

El propio Menyailo aseguró que las tropas que patrullan en estos momentos las aguas de Abjazia “son suficientes” para mantener la paz y la estabilidad en la región. “No planeamos aumentar nuestro número de barcos allí, pero todo depende de la estabilidad regional”, añadió. “Estamos controlando las aguas territoriales y el área adyacente para asegurar la seguridad de los cargueros y prevenir el contrabando de armas y de vehículos militares”, señaló.

DIEZ BARCOS DE LA OTAN EN LA REGIÓN

La OTAN había anunciado el envío marítimo de ayuda humanitaria a Georgia tras el cese temporal de hostilidades decretado el pasado 12 de agosto del conflicto mantenido entre el Ejército ruso y el georgiano por la región separatista de Osetia del Sur.

Estados Unidos, a través de un portavoz de su embajada en Georgia, anunció ayer que los dos barcos cargados de ayuda humanitaria al puerto de Poti, donde sigue habiendo patrullas del Ejército ruso, finalmente atracarían en Batumi, sin explicar las razones de la decisión.

El Ejército ruso informó el martes sobre la presencia de diez barcos de la OTAN en la zona; tres estadounidenses, uno polaco, otro alemán, un español y cuatro navíos turcos. El mando de la Alianza Atlántica en Europa, con sede en Bruselas, emitió el jueves un comunicado en el que informaba que un grupo de barcos de guerra de la OTAN entraron en el mar Negro para llevar a cabo visitas portuarias de rutina y ejercicios con Estados miembros de la OTAN que limitan con el mar Negro.

La fragata española Juan de Borbón, la estadounidense USS Taylor, la alemana FGS Luebeck y la polaca ORP General K Pulaski se encuentran desde el pasado fin de semana en el mar Negro para realizar sendas visitas a los puertos de Constanza en Rumanía y Varna en Bulgaria, según la coalición atlántica, que ha rechazado que su presencia esté vinculada a la crisis en Georgia, tal y como denuncia Moscú. Los ejercicios, realizados por el Grupo Permanente Marítimo 1 de la OTAN, finalizarán el 10 de septiembre.

Además, una fuente de los servicios de inteligencia rusos que no quiso revelar su identidad, aseguró ayer a la agencia de noticias RIA Novosti que los navíos de la OTAN en la zona van armados con unos 100 misiles Tomahawk y arpones antinavíos.

RUSIA ASEGURA QUE EL RECONOCIMIENTO FUE INEVITABLE

Por otro lado, el embajador de Rusia en España, Alexander Kuznetsov, destacó ayer que el reconocimiento de la independencia de las regiones secesionistas georgianas de Osetia del Sur y Abjazia fue inevitable, dada la situación generada por la política agresiva del presidente georgiano, Mijail Shaakasvili.

Kuznetsov denunció desde la Embajada rusa en Madrid las “incesantes provocaciones” de Georgia contra las poblaciones de Osetia del Sur y Abjazia. “Las autoridades disparan contra sus propios ciudadanos”, lamentó.

Shaakasvili “ha cavado con sus propias manos una fosa de sangre entre Georgia y estas dos repúblicas (…), lo que hace imposible que convivan juntos todos en un mismo Estado”, dijo. El Gobierno georgiano buscaba recuperar por la fuerza estos dos territorios, pero sin abjazios ni osetios, lo que explica que bombarderan la capital surosetia, pero no el estratégico túnel de Roki, que comunica Osetia del Sur y la Federación Rusa, para permitir el desplazamiento de refugiados osetios georgianos hacia Osetia del Norte.

“En estas condiciones no había otra solución que reconocer la independencia de las dos repúblicas para proteger a la población de las dos territorios para evitar las matanzas de las últimas semanas”, concluyó.

“No sé si los ciudadanos occidentales se dan cuenta del peligro que supone Shaakasvili, un hombre que dice estar dispuesto a quemar el mundo para hacerse los huevos fritos”, advirtió antes de alentar el peligro de volver a armar al Ejército georgiano, aliado de Estados, sin garantías de que no vuelva al “aventurerismo”.

Kuznetsov destacó además que no hay precedentes de un ataque directo y abierto contra una fuerza de paz como el perpetrado por las fuerzas georgianas que causó la muerte de quince militares rusos de la fuerza de interposición. Esta acción justificaría la reacción rusa apelando al artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas que establece el derecho a la autodefensa.

DIFERENCIAS CON KOSOVO

Esta situación dista mucho de la de Kosovo, ya que ahora ningún país occidental ha condenado la “criminal” agresión georgiana contra Osetia del Sur, explicó el embajador Ruso. Además, desde el punto de vista del Derecho internacional, Kosovo no reunía las condiciones para el reconocimiento, aunque, admitió, es una cuestión que decide cada Estado individualmente.

Rusia señaló como un error el reconocimiento de Kosovo por parte de Estados Unidos y algunos de sus aliados, ya que, según dijo, podría tener consecuencias en otros países, recordó Kuznetsov. Incluso entonces “Rusia siguió buscando una solución negociada en el marco de la integridad territorial de Georgia”. Sin embargo, tras la agresión georgiana contra Osetia del Sur, “todo ha cambiado”.

El acuerdo de seis puntos propuesto por Francia y firmado por Rusia, Georgia y los dirigentes separatistas de las dos regiones recoge en el punto seis la apertura de conversaciones internacionales sobre el modo de garantizar la seguridad definitiva de Abjazia y Osetia del Sur. Rusia simplemente se ha ceñido a este punto para reconocer la independencia de ambas repúblicas, según Kuznetsov. “Se puede entender como su desarrollo”, afirmó.

RELACIÓN CON LA OTAN

El embajador ruso también condenó el “doble rasero” de Occidente al no condenar las acciones georgianas, y reiteró que su país está dispuesto a asumir cualquier decisión que tome la OTAN sobre la posible ruptura de las relaciones, aunque destacó que ambas partes tienen “la imperiosa necesidad de cooperar estructuralmente” para afrontar problemas globales como el terrorismo o el calentamiento global.

En ese sentido, aseguró que Rusia no tiene intención de suspender su cooperación con la OTAN en ámbitos como la cooperación antiterrorista, la lucha contra la proliferación nuclear o la colaboración para facilitar el abastecimiento logístico de las tropas desplegadas en Afganistán.

Sin embargo, Kuznetsov se hizo eco de la preocupación manifestada tanto por el Estado Mayor del Ejército ruso como por el propio presidente ruso, Dimitri Medvedev, sobre el incremento de la presencia de buques militares de la OTAN en el mar Negro. “Al principio explicaron que se trataba de unas maniobras rutinarias que no tenía nada que ver con la situación en el Cáucaso, y nos parecía legítimo, pero aparecieron más buques –ahora son diez– y está previsto que aumenten hasta 18”, dijo.

“No se puede dejar de pensar que esto tiene otros objetivos, como una demostración de fuerza o algo parecido”, indicó. También recordó las declaraciones de los responsables del Ejército ruso que advirtieron que “es una situación preocupante que no contribuye a la resolución de la crisis”.

Kuznetsov destacó también que, desde la caída de la Unión Soviética, Rusia siempre ha cumplido con sus compromisos internacionales y rechazó la idea de una confrontación de bloques y de “guerra fría” con la que especulan los medios de comunicación. “Las fuentes de tensión estarán en otra parte: avance de las fronteras de la OTAN hacia Rusia, construcción del sistema antimisiles cerca de Rusia, establecimiento de bases militares cerca de nuestras fronteras,…”, declaró.

“Rusia, por su parte, ha cerrado bases en Vietnam, ha terminado con su presencia militar en Cuba, ha reducido sus fuerzas armadas y ha insistido a Estados Unidos en la necesidad de reducir el arsenal nuclear”, dijo. “De nuestra parte, las puertas del diálogo están totalmente abiertas”, agregó.

El embajador ruso también quiso también responder a la condena del ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación, Miguel Ángel Moratinos, del reconocimiento de la independencia de Osetia del Sur y de Abjazia. “Las relaciones (con España) son buenas. No compartimos su reacción al reconocimiento, pero una relación de amistad no significa necesariamente estar de acuerdo en todo”, dijo.

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