Corea del Norte amenaza con nuevos ataques contra Seúl

ATAQUE DE COREA DEL NORTE A COREA DEL SUR
Vuelven a rugir las armas en la Península Coreana, la última frontera que queda de la Guerra Fría y uno de los puntos calientes del planeta. A las dos y media de la tarde (seis y media de la mañana, hora española), una ráfaga de proyectiles de artillería disparada por el Ejército de Corea del Norte ha caído como una lluvia de fuego y destrucción sobre la isla surcoreana de Yeonpyeong, junto a la frontera entre ambos países en el Mar Amarillo y a poco más de 100 kilómetros de Seúl.
Lugar del ataque

Al menos dos soldados han muerto a causa de los disparos de artillería contra la isla situada en aguas disputadas por ambos países en la costa oeste de la península, según un nuevo balance oficial difundido por la agencia de noticias Yonhap.
El mando del Ejército de Corea del Norte ha amenazado este martes con lanzar nuevos ataques “despiadados” contra Corea del Sur, después del bombardeo efectuado esta mañana contra territorio surcoreano, en el que murieron al menos dos soldados. En un comunicado difundido por la agencia estatal de noticias norcoreana, KCNA –recogido por la agencia surcoreana Yonhap–, el mando militar norcoreano acusó al Ejército surcoreano de haber sido el primero en disparar. Y que durante el intercambio de disparos de artillería registrado este martes entre las dos Coreas el Ejército de Seúl lanzó “decenas de proyectiles”.

El Ministerio surcoreano de Defensa ha informado de que el ataque de la artillería surcoreano ha alcanzado a 20 personas (17 soldados y tres civiles), que el bombardeo fue “intencionado y planificado” y supone una clara violación del armisticio entre las dos Coreas.
«Las casas y las montañas están ardiendo y la gente está siendo evacuada. No se puede ver muy bien porque hay una nube de humo», explicó a la televisión YTN uno de los 1.300 vecinos de la isla, quien aseguró que «estamos aterrorizados porque las bombas siguen cayendo mientras hablamos».
Según el Gobierno de Seúl, un soldado surcoreano ha fallecido y trece han resultado heridos por el ataque del Norte, al que ha respondido abriendo fuego con sus cañones y desplegando sus cazas de combate en la zona. En medio de estas escenas de guerra, el Ejército surcoreano está intentando evacuar a los habitantes de la isla, que se han refugiado en bunkers mientras ardían decenas de casas, unas 50 o 70 a tenor de otros testigos citados por la televisión surcoreana.
Las imágenes difundidas por la cadena YTN muestran una columna de humo que asciende sobre la isla de Yeonpyeong, escenario del incidente más grave entre las dos Coreas desde el naufragio en marzo de la corbeta “Cheonan”, en el que murieron 46 marineros del Sur. Una investigación llevada a cabo por Seúl y expertos internacionales concluyó que un torpedo norcoreano había hundido la embarcación, pero Pyongyang ha negado reiteradamente dichas acusaciones.
Ataque contra la población civil

Aunque las escaramuzas navales y los tiroteos se repiten con frecuencia en la tensa frontera entre las dos Coreas, divididas por el Paralelo 38 desde el final de la guerra (1950-53), la novedad en este caso es que el objetivo del ataque ha sido la población civil de Yeonpyeong.
Según explicó a la agencia AP un oficial del Alto Mando surcoreano, su Ejército estaba llevando a cabo ejercicios militares en la zona y el Norte les había pedido que los detuvieran. En lugar de parar, los soldados surcoreanos continuaron con las maniobras y dispararon artillería sobre sus propias aguas, pero en una zona disputada con Pyongyang, que parece haber respondido lanzando el ataque.

De inmediato, Seúl ha activado todas las alertas y su presidente, Lee Myung-bak, ha anunciado una contundente respuesta si continúan las provocaciones del régimen estalinista dirigido por Kim Jong-il. Sin ir más lejos, este ataque se produce justo después de que Pyongyang haya enseñado a un científico estadounidense una nueva planta de enriquecimiento de uranio dotada con 2.000 centrifugadoras y capaz de producir bombas atómicas.
De hecho, el incidente ha sorprendido al enviado de EE.UU. para Corea del Norte, Stephen Bosworth, dentro de su gira asiática para retomar las conversaciones a seis bandas de Pekín sobre el desarme nuclear de Pyongyang. Bosworth se dirige a China tras visitar Seúl y Tokio, donde descartó que se retomen las negociaciones “si siguen activos los programas norcoreanos o mientras haya posibilidad de nuevos ensayos atómicos o de misiles”.
Además, este nuevo capítulo se encuadra dentro del proceso de sucesión abierto en Corea del Norte, donde el mes pasado fue presentando el heredero de Kim Jong-il, su hijo menor Kim Jong-un, como futuro “hombre fuerte” de esta dinastía hereditaria comunista. Vuelve la tensión, si es que alguna vez se relajó, a la última frontera de la Guerra Fría.

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