Fracasó lanzamiento de cohete norcoreano de largo alcance

COHETE NORCOREANO

El controvertido lanzamiento de un cohete de largo alcance con el que Corea del Norte tenía previsto enviar un satélite al espacio habría fracasado, según confirmó a CNN un funcionario estadounidense, que dijo que el cohete sufrió un desperfecto poco después del despegue.

Un artefacto norcoreano voló más de un minuto antes de caer al mar, anunció por su parte el ministro japonés de Defensa, poco después del anuncio, por Seúl y Washington, del lanzamiento de un cohete por Corea del Norte.

“Tenemos informaciones sobre un objeto volador lanzado desde Corea del Norte. Este artefacto al parecer voló durante más de un minuto antes de caer en el océano”, dijo Naoki Tanaka .

Pyongyang lanzó el cohete en la mañana del viernes a las 07:39 horas desde una plataforma en la costa oeste, comunicó el Ministerio de Defensa surcoreano .

Corea del Norte, que no hizo caso a las advertencias de la comunidad internacional que cuestionaba el lanzamiento, asegura que el cohete portador Unha-3 lanzará al espacio a un satélite de observación.

Estados Unidos, Corea del Sur y Japón dudan de las intenciones pacíficas de Pyongyang y temen que se pueda tratar de un test encubierto para lanzar un misil intercontinental que podría cargar una cabeza nuclear.

Pyongyang tenía previsto realizar el lanzamiento para conmemorar el centenario del nacimiento del fundador del Estado norcoreano y “presidente eterno”, Kim Il-sung.

Propuesta de acuerdo de paz de Belaunde pudo haber determinado desenlace favorable a Argentina

LA GUERRA DE LAS MALVINAS

VÍCTOR ALVARADO

Thatcher lo aceptó a regañadientes, pero Galtieri lo rechazó, lo que marcó el inicio de confrontaciones bélicas abiertas entre las dos fuerzas

La guerra de las Malvinas iniciada con la ocupación por las fuerzas militares y objeto de una respuesta militar demoledora del Reino Unido, pudo haber tenido otro desenlace de haber sido acogida la propuesta de un acuerdo de paz del expresidente Fernando Belaunde Terry, que contemplaba el retiro de las tropas de ambos bandos y la inmediata presencia en las isla de países neutrales hasta llegar a una solución en el marco de negociaciones a cargo de las Naciones Unidas.

Las negociaciones de Belaunde para llevar a los dos contrincantes a una mesa de negociaciones fueron iniciadas el 20 de abril, a solo 18 días de haberse producido la ocupación de las islas Malvinas por tropas argentinas; y tenía muchas posibilidades de concretarse porque el Reino Unido lo aceptó el primero de mayo a regañadientes, mientras que al día siguiente, el presidente de la Junta Militar Argentina, Leopoldo Galtieri, lo rechazó al pretextar que tenía que consultarlo con su “senado”, en alusión al pleno de los integrantes de la junta de gobierno.

La propuesta de Belaunde planteaba los siguientes puntos: 1) el retiro de tropas británicas y argentinas de las islas, 2) la ocupación de las islas por soldados de cuatro países neutrales, dos escogidos por Buenos Aires y los otros dos por Londres, 3) Tener en cuenta los deseos de los habitantes de las islas y 4) que las tropas permanezcan hasta hallar una solución definitiva en negociaciones que debían realizarse en el marco de las NNUU.

De haberse allanado Argentina a la propuesta peruana, luego de la aceptación del gobierno peruano, el país rioplatense hubiera estado más cerca que nunca de hacerse de la posesión de las islas, porque en las NNUU hay una fuerte preeminencia de las fuerzas promotores de la descolonización que han conseguido aprobar resoluciones para poner fin a toda forma de colonialismo.

Era apreciable que si no se producía una mediación efectiva, como la que exhibía la propuesta de Belaunde, el conflicto iba a ingresar a una escalada bélica indetenible como efectivamente ocurrió, pues el mismo día de la decisión de Galtieri de no aceptar el acuerdo de paz, Inglaterra respondió con todo su poder de fuego.

El submarino atómico inglés “Conqueror”, en un gesto repudiado por todo el mundo, hundió el crucero argentino “Belgrano”, que se encontraba fuera del área de exclusión impuesto por Inglaterra, con el doloroso saldo de 323 marinos muertos.

PAPEL CLAVE DE FBT

Belaunde no se dio por vencido, y cuando los rumores del hundimiento del “Belgrano” inundaban las salas de prensa de las agencias de noticias, volvió a comunicarse con Galtieri y éste le confirmó la desgracia naval y le expresó que no había margen para conversaciones de paz.

El protagonismo de Belaunde no terminaría allí. Al día siguiente, Galtieri envió a Lima un alto comisionado integrado por el general Héctor Iglesias, contralmirante Roberto Nolla y el embajador argentino en el Perú, Luis Sánchez Moreno, para pedir ayuda militar.

Como lo ha recordado el congresista Víctor Andrés García Belaunde, entonces secretario del presidente Belaunde, los argentinos pidieron de todo, aviones de guerra, buques, tanques, misiles, etc.

Pero Belaunde, recuerda su sobrino García Belaunde, con los pies bien puestos en la tierra, les dio lo más demoledor: 10 aviones Mirage, pertenecientes a una flota de 26 que adquirió en su primer gobierno (1963- 1968), con sus correspondientes dotaciones de misiles Exocet, otros misiles aire- mar, aire-tierra y aire-aire, y bombas de toda clase, los que fueron despachados en las 48 horas siguientes. La solidaridad peruana con Argentina fue un secreto de estado por muchos años y ha sido desclasificado parcialmente en fecha reciente.

A pesar del mayor poder de fuego inglés, Argentina sorprendió a sus rivales con audaces y espectaculares golpes que dejaron fuera de combate o averiados a un total de 45 aeronaves, entre aviones y helicópteros y 31 embarcaciones, entre destructores, fragas y transportes y 1,029 bajas, aunque reconoce extraoficialmente solo 255.

Inglaterra, sin conmoverse por estos golpes, planificaron una ofensiva terrestre de proporciones decisivas para desalojar a Argentina de las islas, en el entendido de que quien controle las islas ganará la contienda.

Mientras las dos partes apuraban las acciones bélicas, un proyecto de cese al fuego elevado por varios países latinoamericanos en la Asamblea General de las Naciones Unidas, fue vetado por Inglaterra y su aliado, los EEUU.

Por su parte, el Papa Juan Pablo II visitó a la Argentina para presidir reuniones de oraciones por la paz e hizo llamados a los dos países a concertar un acuerdo del cese de las acciones. Los aludidos no se hicieron eco de su pedido.

RENDICIÓN ARGENTINA

El tres de junio, la aviación argentina estuvo a punto de descabezar al mando militar ingles, al bombardear el puesto de comando del general Jeremy Moore, pero éste consiguió salir ileso.

El ocho de junio, mientras la Fuerza Aérea Argentina rechazaba un intento de desembarco inglés en Bahía Agradable, hundía al transporte “Sir Galahad” y causaba averías graves a la fragata “HMS Plymouth” y al transporte “Sir Tristam”, los ingleses hacían un desembarco terrestre exitoso y ocupaban a sangre y fuego el Monte Kent.

El 10 de junio, las islas Georgia del Sur y Sandwich del Sur, conformantes de las Malvinas, estaban en manos inglesas, y se acercaban a la capital, Puerto Argentino. Las posibilidades argentinas de lanzar un contraataque fueron desvanecidas por el informe del gobernador militar de las Malvinas, Mario Benjamín Menéndez, quién reportó el descalabro de sus fuerzas.

El 12 junio prosiguió el avance inglés con las capturas de los montes Two Sisters, Longdon y Harriet, donde resistían los últimos bolsones de tropas argentinas y se dirigía hacia Puerto Argentino.

El 14 de junio, el gobernador militar, Mario Benjamín Menéndez, ante la carnicería que iba a significar el asalto inglés a sus posiciones, opta por capitular y suscribir un acuerdo de rendición con su contraparte el general Jeremy Moore. La parte sustantiva del acta es transmitida en un telegrama al gobierno militar, que recién, el 20 de junio, resuelve declarar el cese de las hostilidades.

Hablan los “chicos de la guerra” argentinos sobrevivientes de las batallas por las Malvinas

ISLAS MALVINAS

VÍCTOR ALVARADO

Ellos se contaron entre los 1,200 heridos y los 11,000 prisioneros por los ingleses. Tienen expresiones de frustración y también de orgullo por haber luchado por su patria

Los testimonios de los jóvenes combatientes argentinos sobrevivientes de la Guerra de las Malvinas, conocidos como “los chicos de la guerra”, se cuentan entre los 1,200 que resultaron heridos y los 11,000 que terminaron prisioneros en manos de los ingleses. Sus narraciones están cargadas de dolor, frustración y orgullo, por haber experimentado la derrota y al mismo tiempo una profunda satisfacción por haber participado en una patriótica acción para recuperar una posesión genuinamente argentina. A continuación entregamos un resumen de algunos testimonios:

JOSÉ APARICIO

José Luis Aparicio tenía 20 años, era estudiante de ingeniería cuando fue enviado a combatir a las Malvinas. Recuerda con claridad el bombardeo del 1 de mayo de 1982, que marcó el fin de su inocencia y comprendió lo que era la guerra.

“Ese dìa nosotros estábamos en nuestra trinchera, en un pozo, y de repente tembló la tierra. La montaña se movió. Veíamos desde arriba las explosiones. Estábamos como a unos quince kilómetros de la pista de los aviones. Ahí sí, estaba la guerra”, cuenta.

“A las 9 de la noche siguiente aparecieron dos regimientos de ingleses donde estábamos nosotros. Ahí empezó la batalla de Monte Longdon. Murieron 37 del Regimiento 7, y 21 de ellos. Fue hecho prisionero la noche del 12 al 13 de mayo.

HERMANOS VILCA

Los hermanos Juan Bautista, Anastasio y Mario Vilca Condori, este último de 15 años, participaron en la guerra de las Malvinas, el primero como marino artillero, el segundo como enfermero y el tercero como panadero, a bordo del crucero “Belgrano”. Los dos primeros sobrevivieron y el tercero murió en el hundimiento de la nave el 02 de mayo de 1982, a causa de torpedos disparados por un submarino atómico inglés “Conqueror”. Sus apellidos revelan sus orígenes andinos de la provincia de Salta, donde sus ancestros se definen como “kollas”.

Anastasio y Juan muestran orgullosos una foto de Mario, considerado el combatiente argentino más joven de la guerra. Juan Bautista cuenta:

“Mario me salvó de morir en el hundimiento porque me convocó para conversar en la cubierta en horas de la madrugada. Cuando llegué él no había subido y en ese momento se produjeron las explosiones que hundieron al ‘Belgrano’. Bajé a buscarlo a él y mis compañeros y todos habían muerto por las explosiones”.

MARCELO LAPAJUFKER

Marcelo Lapajufker, pertenece a la religión judía y cuando fue reclutado para ser enviado a la guerra de Malvinas tenía sólo 18 años de edad y el convencimiento de que no regresaría con vida. Por esta razón cuando fue asignado para permanecer en una trinchera pidió ir al frente para morir en acción y no en una trinchera.

“De casi 300 soldados solo fuimos elegido 19 para ir al frente y esto me llenó de orgullo”, narra.

Considera como su más dura experiencia haber vivido a la intemperie con una temperatura de 15 grados bajo cero y la vez que fue hecho prisionero. En todo momento nunca dejó la Tefilá (oración judía tres veces al día). Ahora reclama que en los colegios no se enseñe el significado del 2 de abril de 1982, en que Argentina ocupó las Malvinas.

BERNARDO QUETGLAS

Tenía 19 años cuando combatió en Malvinas y una de sus broncas fue por el armamento averíado que llevaron los soldados y que él mismo lo padeció.

“Durante el caótico repliegue en la zona del Estrecho San Carlos, Quetgla, sólo un tiro pude hacer antes que mi fusil se trabara para siempre”, contó para luego estimar que “de diez fusiles, uno andaba”.

Pero, luego tuvo oportunidad de ponerse a la altura de las circunstancias en Puerto Darwin, donde se hizo cargo de una ametralladora de la fuerza aérea que estaba nueva y andaba.

“Con ella resistimos el embate inglés hasta que se dictaminó un alto al fuego que derivó en la rendición del regimiento”, anota.

Quetglas insiste en sus críticas:

“Por falta de instrucción en armas es que tal vez se registraron más muertos entre los conscriptos, que no eran muchos”, evaluó.

JOSÉ CARRIZO

El cabo argentino José Carrizo, perteneció a la unidad de morteros y participó en la batalla del Monte Longdon, donde recibió dos balazos en la cabeza disparados por un paracaidista inglés al que infructuosamente trató de reducirlo físicamente. Se salvó milagrosamente de morir porque fue auxiliado por los propios ingleses e intervenido quirúrgicamente de urgencia.

Carrizo recuerda que su agresor fue un comando británico de ojos achinados y cara embetunada, al que el escritor Adrián Weale lo identificó como el sargento John Pettinger. Pero Carrizo no aceptó que Pettinger le haya disparado y por averiguaciones propias, señaló a Vincent Bramley, el autor de “Viaje al infierno”, el primer libro que denunció los fusilamientos en Gran Bretaña. Los dos habrían de darse un cálido abrazo en un histórico encuentro en Buenos Aires.

MIGUEL SAVAGE

Miguel Savage, ex integrante del Regimiento de Infantería Mecanizada de La Plata, se queja porque fue deficientemente preparado, debido a lo cual apenas sabía manejar un arma, pero igual tuvo que combatir en la Batalla del Monte Longdon.

Pero su principal experiencia la vivió cuando en los días previos a la rendición salió en busca de alimentos, pues llevaban varios días sin comida.

Llegaron a la casa de unos “kelpers”, con sus dueños ausentes, donde pudieron saciar su hambre y él conseguir un pullover que lo salvó del frío helado de las islas. Savage guardó el pullover como un tesoro que resolvió devolverlo a sus dueños 24 años después. La prenda fue reconocida por la “kelper” Lisa Mulkenbuhr, hija del matrimonio que habitaba en la estancia, con lo cual cerró este capítulo de su historia.

Parte XI y final: Rendición argentina y negociaciones promovidas por el Perú para el fin de la guerra.