El espía chileno es el capitán de corbeta Francisco Calvanese Oyarzún

Francisco Calvanese Oyarzún espia chileno

El propio suboficial peruano Johnny Philco Borja, acusado de traición a la patria, lo reconoció cuando los agentes de la División de Contrainteligencia de la Marina le mostraron varias fotografías, y dijo que el seudónimo que usaba para contactarse con él era “Carlos”.

Ángel Páez

Las pruebas hablan. En un video grabado por agentes de la División de Contrainteligencia,  de la Dirección de Inteligencia de la Marina (Dintemar), el técnico de segunda Johnny Philco Borja es preguntado por la identidad de las personas que aparecían en un conjunto de fotografías. Philco no sabía que había sido vigilado durante varios meses y que Contrainteligencia conocía a sus contactos.

Philco eligió la fotografía de “Carlos”.

“Carlos” era el sobrenombre que usaba el capitán de corbeta de la Armada de Chile Francisco Calvanese Oyarzún, con quien Philco sostuvo al menos seis encuentros en territorio chileno y otros cinco en Argentina.

Francisco Calvanese Oyarzún es uno de los dos efectivos chilenos que son consignados en la carta de protesta que emitió el gobierno del Perú a Chile por actividades de espionaje contra nuestro país. Chile ha negado haber promovido dichas acciones inamistosas.

Johnny Philco, un experto en telemática que laboraba en la Segunda Zona Naval, en el Callao, aceptó que filtraba información a “Carlos”, un oficial naval chileno especializado en inteligencia.

Philco afronta un proceso por infidencia, desobediencia y traición a la patria, y podría ser condenado a 35 años de prisión.

De acuerdo con el video del interrogatorio a Philco difundido anoche por el noticiero “90 segundos” de Frecuencia Latina, los agentes le recuerdan que dio algunos nombres de las personas con las que se entrevistaba fuera del país, como “Carlos”, “Roberto” y “Alfredo”, seudónimos que utilizaban los agentes chilenos.

CON NOMBRE Y APELLIDOS

“Entre los nombres que nos dijiste esa vez (en el anterior interrogatorio), ¿hay alguno que reconoces?”, le preguntaron mientras le mostraban las fotografías.

Philco se acercó a la mesa y comenzó a mirar.

“De estas fotos, escribe su nombre abajo. Y si hay alguno que no sabes su nombre, le pones el lugar donde has estado (con él)”, le indicó uno de los agentes de Contrainteligencia.
Philco tomó un lapicero, le quitó el protector y comenzó a escribir.
“‘Carlos'”, dijo.
“¿’Carlos’?”, le pidieron que precisara.
“Sí, es ‘Carlos'”, contestó.

Luego, al parecer, identificó a otro, pero no se le escucha decir su nombre nítidamente. Pero suelta un dato importante: el país del encuentro.

“A este es al que yo vi de pasada nomás”, señala Philco.
“¿Y en qué sitio?”, le dice el agente de Contrainteligencia.
“En La Paz (Bolivia)”, dice en el video del interrogatorio.

Efectivamente, Johnny Philco viajó en dos ocasiones a Bolivia, donde sostuvo encuentros clandestinos con personal de inteligencia chilena, según sus confesiones.

Este segundo personaje sería el otro oficial identificado en la carta de protesta que despachó Perú a Chile.

Luego, uno de los agentes se le acerca a Philco y le muestra ante la cámara la fotografía a la que Philco había escrito el nombre de “Carlos”.

“¿Este es ‘Carlos’, ¿no?”, le preguntó el agente.
“Sí”, dice Philco.

La fotografía mencionada es la que aparece en esta página.

De acuerdo con fuentes relacionadas con la investigación judicial, la identidad del capitán de corbeta de la Armada chilena Francisco Calvanese Oyarzún está corroborada en el escalafón oficial de la Marina de Chile, así como en el Servicio de Registro e Identificación del vecino del sur.

También se ha determinado que Calvanese labora en una dependencia de Inteligencia Naval en su país.

No obstante las confesiones de Johnny Philco, y la plena identificación de Francisco Calvanese, el gobierno de Chile respondió la nota de protesta de Chile negándose a reconocer actividades de espionaje.

BAJO VIGILANCIA

Según las fuentes mencionadas, el seguimiento a Philco supera los dos años, periodo en el que los agentes de Contrainteligencia pudieron establecer su modus operandi.

Cuando interrogaron por primera vez a Johnny Philco, este firmó una declaración jurada en la que afirmaba que jamás había salido del país en sus 26 años y 11 meses de servicio.

Este momento fue un punto de quiebre porque los agentes que lo investigaban no solo sabían de sus viajes por su movimiento migratorio sino porque vigilaron sus desplazamientos.

En diciembre, después que se le abrió proceso por traición a la patria, la Marina dio de baja a Johnny Philco.

Durante el interrogatorio, el suboficial vestía un buzo del Colegio Salesiano Don Bosco de Arequipa, donde nació, el 10 de abril de 1970.

El técnico de tercera Alfredo Domínguez Raffo, quien laboraba en Dintemar, es otro de los efectivos procesado por el presunto delito de traición a la patria. El tercero es el suboficial de tercera Alberto Gonzales Alejos. Los dos son especialistas en Inteligencia y laboraban en Dintemar cuando fueron intervenidos.

De acuerdo con las fuentes relacionadas con el caso judicial, la investigación a Philco, Domínguez y Alejos continúa porque se busca identificar a otros elementos que formaban parte de una red de espías que filtraban a militares chilenos secretos de la Seguridad Nacional de nuestro país.

DIARIO LA REPÚBLICA.

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