Codreanu y la legión San Miguel Arcángel

Corneliu Zelea Codreanu

El fin de la Primera Guerra Mundial supuso la entrada del mundo en una época confusa para todas las naciones, pero para Rumania sería de manera diferente a las demás. La Unión Soviética era el punto de mira de toda la actualidad internacional, la Guerra Civil Rusa entre el Ejército Rojo y el Ejército Blanco expandió un miedo común por todo el Planeta Tierra ante el crecimiento del bolchevismo. Rumanía se encontraba en una situación delicada, ya que el comunismo era inexistente allí a consecuencia de que era más propio del mundo eslavo y no latino, sin embargo los países vecinos como Rusia, Hungría y la Revolución Espartaquista en Alemania y Baviera, hacieron que la nación se quedara sóla en el continente. La única opción que Rumanía tenía, era hacer una demostración de su fuerza para intimidar a sus vecinos, por ello, en 1919 atacó a la Unión Soviética desde su frontera apoyando al Ejército Blanco de Anton Denikin y también teniendo como aliada a Polonia. Sorprendentemente el Ejército Real Rumano se anexionó la región de la Besaravia en Ucrania y en seguida pidió la paz con Rusia, de la cual salió beneficiada.

Rumanía no era de ninguna manera el lugar idóneo para el surgimiento de tipo alguno de fascismo. El origen de estos se dió en las naciones derrotadas y humilladas por los vencedores de la Gran Guerra como Alemania o Hungría; o por las que se habían empobrecido por no salir lo suficientemente beneficiadas del conflicto como Italia, Portugal o Japón. Los fascismos también se dieron al alza por el miedo al surgimiento cada vez más poderoso del bolchevismo, o bien, por la decadencia de los obreros frente a los poderosos, muchos de ellos judíos que residían dentro del teritorio nacional, es decir, por antisemitismo. Sin embargo en Rumanía no se daban ninguna de estas cosas, pues la nación había salido muy beneficiada de la Primera Guerra Mundial con la anexión de muchos territorios que la habían convertido en el nuevo Imperio de los Balcanes; el comunismo y la izquierda apenas existían en Rumanía porque nadie las votaba y ni siquiera en las elecciones nunca consiguieron ni acercarse un poco al Parlamento, ya que los militantes de izquierdas no llegaron a sumar 2.500 personas de entre millones de rumanos, los cuales cada vez abandonaban más las filas, una cifra insignificante; por último, el antisemitismo tampoco era una excusa para atraer a la gente, ya que desde que el país se había independizado medio siglo atrás, la población entera había sido desde siempre profundamente antisemita y los judíos tenían poco peso, por lo que eso no aportaba nada nuevo. Al comienzo de los años 20, Rumanía era el país que reunía las condiciones más desfavorables para el fascismo, en cambio, su aparición sería estelar y su desarrollo espectacular. Las causas de este crecimiento fueron diversas, siendo la principal de estas la lucha del fascismo contra la corrupción de la monarquía del Rey Ferdinand I y contra los partidos ultraconservadores de extrema derecha en manos de militares que ahogaban el país con su oligarquía en un falso sistema parlamentario. Sin duda Rumanía tuvo el origen más raro y sorprendente de la larga Historia de los fascismos en el mundo.

Como consecuencia a la espera de una posible invasión de la Unión Soviética a Rumanía, un joven estudiante, Corneliu Zelea Codreanu, junto con un pequeño grupo de estudiantes en el Instituto de Enseñanza Secundaria de Iasi, estructuró una diminuta sociedad llamada Agrupación Socialista-Nacional Cristiana para defenderse del bolchevismo en caso del esperado ataque de Rusia. Codreanu, nacido en 1899, Moldavia, descendiente de padres fervientemente nacionalistas, fue un digno soldado rumano que se batió en la Primera Guerra Mundial contra las Potencias Centrales después de atravesar todo su país hasta el frente escapando de sus padres que le habían prohibido combatir por la minoría de edad. De convicciones cristianas ortodoxas y antisemitas, siempre primó su afán por ayudar al prójimo y combatir violentamente cualquier tipo de mal.

Originariamente la lucha política de Codreanu comenzó en la ciudad de Iasi. Su aventura dió inicio en una huelga de la Fábrica de Tabacos donde 2.000 comunistas habían izado las fotografías de Vladimir Lenin y León Trotsky. Valientemente Codreanu escaló a los tejados de la factoría donde arrió las banderas comunistas bajo los insultos de los piquetes. Acto seguido marchó a la vía ferroviaria de Nicolina para izar la bandera rumana con los colores rojo, amarillo y azul. De nuevo fue abucheado por la acción, aunque antes de que lo apalearan, Codreanu lanzó un discurso a los obreros asegurando que el también defendía a los pobres y estaba en contra de la monarquía, pero que la solución para derrocarla no era el comunismo, un mal todavía peor. Curiosamente en silencio los huelguistas le dejaron marchar, uniéndose algunos a Codreanu al quedar maravillados por su discurso.

La Agrupación Socialista-Nacional Cristiana que había organizado Codreanu, se unió poco después a la Guardia de la Conciencia Nacional en la ciudad de Iasi, donde se alojó para estudiar en la Facultad de Derecho. La Guardia de la Conciencia Nacional era una organización estudiantil que se encargaba de los enfrentamientos con grupos de izquierda, pero muy ineficaz e inútil ante la microscópica existencia del comunismo en el país. Su primer congreso tuvo lugar en Cluj, denunciando la nueva normativa respecto a elección libre de plazas para los judíos en las universidades a costa de la limitar las de los rumanos que no gozaban de ese derecho. Curiosamente algunos éxitos políticos logró la Guardia de la Conciencia Nacional como la readmisión de los actos religiosos en la apertura de los cursos tras un encierro de estudiantes en las aulas y la prohibición de los gorros de lana rusos “sciapkas” que llevaban los alumnos comunistas, quitándolos normalmente uno por uno de la cabeza y arrojándolos a una hoguera en la plaza del campus. A consecuencia de estas polémicas en la universidad, Codreanu abandonó Rumanía para estudiar en Alemania, dejando así todas perspectivas políticas de futuro.

De modo espontáneo en 1923 se levantó una revuelta antisemita de estudiantes por toda la nación, algo que era muy común en Rumania, ya que los partidos políticos en casi su totalidad se declaraban en contra del poder judío. Las causas de la violencia antisemita fue la ley que otorgó el beneficio a los judíos de que sus cadáveres no fueran diseccionados en manipulaciones de investigación científica, mientras que a cadáveres ortodoxos o católicos sí, algo que provocó un intenso malestar social. A las revueltas se unió Corneliu Codreanu que precisamente víno para ello desde Alemania para liderar grupos de estudiantes exaltados. Finalmente, gracias al descontento general en la nación, la ley se suspendió. Los actos violentos de la Guardia de la Conciencia Nacional fueron claves en esta victoria política de Codreanu. Pero la violencia apasionada de los jóvenes, según comprobó Codreanu, no servía para llamar la atención de la gente, por lo que acabó convirtiendo a sus luchadores en una fuerza política llamada la Liga de Defensa Nacional Cristiana (LANC), dada de alta el 4 de Marzo de 1923 en una ceremonia de la Catedral de Bucarest a donde acudieron 10.000 personas, cuyo objetivo era defender un fuerte nacionalismo y cristianismo e ir en contra de todo sistema de partidos políticos al servicio de la corrupta monarquía.

Cuantiosas fueron Ias actividades políticas de la Legión de San Miguel Arcángel. Por ejemplo en Agosto de 1923 se abrió el I Congreso sobre Agricultura en Campul Lung, en el cual, tras su finalización, Codreanu junto a 30 campesinos marchó a Bucarest para entrevistarse con el Primer Ministro Ion Bratianu, siendo incapaz de convencerle para llevar a cabo una reforma agraria. Al año siguiente, el 8 de Mayo de 1924, 26 estudiantes del LANC fundaron el primer campo de trabajo voluntario en Ungheri, los cuales. divididos en cinco grupos, trabajaban desde las 4:00 de la mañana hasta el anochecer, obteniendo 300 ladrillos diarios y cada cierto tiempo dos hectáreas de tierra cultivada, cuyos productos vendían para conseguir dinero con el que ayudar a los más pobres y necesitados. Tampoco faltaron los altercados con la policía que siempre trataba de boicotear a los hombres de Codreanu, incluso en una manifestación para conmemorar a los rumanos caídos en la Gran Guerra.

Entre los miembros de la Liga de la Defensa Nacional destacaban los más importantes intelectuales, como el famoso profesor Alexandru Cuza. Sin embargo, nada de eso sirvió para calmar los temores de la monarquía ante un nuevo partido que era el único que se posicionaba en su contra. Se ordenó detener a Codreanu aprovechando la denuncia de un estudiante de la universidad, Aurel Vernichescu, a cambio de dinero. La detención del carismático líder no se basó en ningún fundamento, por lo que fue puesto en libertad, pero poco a poco la policía empezó a tener argumentos para prohibir tal organización que planeaba el asesinato de algunos miembros del Gobierno. La excusa llegó cuando uno de los principales líderes del LANC, Ion Mota, asesinó a Vernichescu, estudiante que anteriormente había denunciado a su jefe. Las reacciones no se hicieron esperar y Codreanu junto a Mota fueron detenidos, seguidos por un gran número de apresamientos contra cientos de estudiantes que fueron juzgados en Tribunales y en muchos casos hasta torturados. Cuando se puso en libertad a Codreanu, no tardó un instante en ofrecerse como abogado para el resto de legionarios que todavía estaban en prisión o en las comisarías. Pero al llegar al juzgado el 6 de Mayo de 1924, Constantin Manciu, prefecto de policía que injustamente había encarcelado a centenares de legionarios inocentes, se abalanzó sobre Codreanu, viéndose este obligado a desenfundar su pistola y matarle allí mismo con disparos. Por tercera vez en menos de un año, Codreanu ingresó en la Cárcel de Galata y se le formuló un juicio en la localidad de Turnu Severin, donde el LANC tenía poca fuerza, pero la insistencia no tuvo éxito para el régimen en manos del Rey, pues los habitantes vieron en el acusado un elemento para librarlos de la oligarquía militar que ahogaba al país. El juicio fue un fracaso para el Gobierno, ya que intentó presentar a Codreanu y al LANC como terroristas por el asesinato de personas, pero lo cierto es que se dedicaban a eliminar físicamente a carniceros de la oligarquía sin meterse con nadie más, convirtiendo así la situación de Rumanía en una lucha por aquellos que buscaban la libertad y por los que buscaban esclavizar al pueblo con la finalidad de su propio enriquecimiento. Codreanu quedó en libertad por el ferviente apoyo popular que se ganó de las masas por todo el país, especialmente entre los campesinos más pobres. La monarquía lo soltó por miedo a una revuelta como la de Italia que había acabado en la Marcha sobre Roma de Benito Mussolini y el fascismo. A partir de ese momento Codreanu empezó a ser conocido como “el Capitán”.

Una vez fuera de prisión en 1925, Codrenau, junto con el también liberado Ion Mota, quién se convirtió en su lugarteniente, abandonaron Rumanía para estudiar y reflexionar en Francia, donde residieron dos años. Alexandru Cuza tomó el mando del LANC como sustituto de Codreanu. Fue durante este período cuando en las elecciones de 1925 el LANC obtuvo 120.000 votos y 10 representantes en el Parlamento Rumano. Sin embargo el éxito del LANC se debió en parte a su parcial integración en el juego político corrupto de la monarquía, por ese motivo, a su regreso a Rumanía, tanto Codreanu como Mota muy descontentos se dieron de baja en la Liga de Defensa Nacional con la intención de fundar un nuevo partido.

A las 22:00 horas del 24 de Julio de 1927, Mota y Codreanu fundaron la Legión de San Miguel Arcángel (LSMA). Este movmiento por primera vez en Rumanía podía denominarse fascista en toda su composición estética, ya fuera por los saludos romanos brazo derecho en alto, por la uniformidad de camisa verde o por el culto a la figura de un líder. En la misma época otros partidos fascistas nacieron en Rumanía animados por el contagio de los diversos movimientos europeos, fueron Acción Rumana, el Fascio Nacional Rumano y el Partido Nacional Socialista Rumano. Pero únicamente fue la Legión de San Miguel Arcángel la que de verdad llegó al corazón de los ciudadanos, especialmente de los campesinos que eran la gran mayoría de la población. El programa de religiosidad, tradición y socialismo conectaba con aquella especial y exclusiva forma de ser de los rumanos.

Las actividades de la LSMA y el trabajo de los militantes fueron algo nuevo en cualquier partido político del mundo hasta ese momento. Los afiliados no gozaban de ningún lujo y su vida era difícil, la única misión de estos era ayudar a los demás, pues en lugar de organizar grandes discursos como un moviminto político normal, sus actos se basaban en construir infraestructuras para los pobres, es decir, llegaban a la gente siempre con los hechos y no con las palabras. Era algo totalmente novedoso ver políticos cogiendo herramientas de trabajo y construyendo obras sociales sin cobrar nada por ello, la mayoría estudiantes, profesores, intelectuales, ingenieros o sacerdotes. Las tareas que realizaron no fueron nada sencillas, sus millares de militantes levantaron escuelas, diques, granjas, pequeñas fábricas de ladrillo e incluso muchos trabajaron en el campo ayudando a los campesinos en la recogida de cosechas. Todos aquellos legionarios expertos en alguna profesión abrieron albergues enfocados a dichos oficios, ya fuesen obreros, carpinteros, herreros o albañiles; aunque también muchos talleres en el ámbito de la industria téxtil o en el cambio de ladrillos, cemento o hierro. Una vez militantes y políticos finalizaban las obras que trabajaban con sus propias manos durante semanas o meses, se echaban a los bosques y caminos para ir haciendo su propaganda hasta que se encontraran con más personas desfavorecidas a las que ayudar. Por los pueblos los miembros de la LSMA abrieron una serie de tiendas y economatos en los que ofrecían productos básicos a los campesinos y trabajadores a precios que rozaban lo gratis para que pudieran obtenerlos ante la imposiblidad de poder comprarlos a los precios tan caros que imponía el Gobierno. En el poco tiempo libre que tenían los militantes de la LSMA, entre su trabajo propio más el de la obra social, se dedicaban a realizar actos religiosos cristianos para la gente de los pueblos y aldeas, cantaban en coros u organizaban actividades divertidas para entrener a los niños. Todo el duro trabajo que realizaba la LSMA lo hacía siempre bajo una fuerte represión de la policía, ya que aunque el partido fuera legal, los comisarios del Rey aprovechaban cualquier excusa para disolver un acto o realizar cargas de caballería contra los militantes, lo que hacía aún más complicada la tarea. Políticos y militantes de la LSMA pronto fueron conocidos por el nombre de “legionarios”, y la gente, fundamentalmente campesina, comenzó a apoyarlos en masa en los sitios del país donde tenían presencia, lo que convirtió a Codreanu en el hombre más odiado por la oligarquía militar.

Para coordinar todo el entramado legionario estos se organizaron en “Cuibs”, unos grupos de acción compuestos por 13 legionarios dedicados a labores sociales más pequeños e independientes difíciles de lozalizar por las autoridades rumanas. Rápidamente toda Rumanía se llenó de Cuibs trabajando en campos y ciudades. Para entrar en el Cuib el candidato tenía que ser conocido por al menos dos legionarios, los cuales tenían que demostrar su valor en un período de tiempo de tres a cuatro meses, momento en el que se le daba la bienvenida como miembro. Tras cumplir dos años en el Cuib el candidato pasaba a convertirse en legionario, mientras que cuando se superaban los trece miembros en el Cuib, su antiguo jefe tenía la misión de abandonarlo para organizar otro. Las reuniones del Cuib se hacían en casa de algún legionario o en una iglesia que cedía un sacerdote simpatizante, aunque en la capital de Bucarest se celebraban en un recinto llamado “Casa Verde”. Siempre destacaban en estos actos un crucifijo, la fotografía del Arcángel San Miguel o Codreanu, un cirio y una lámpara de aceite. Las sesiones se realizaban de la siguiente manera: al inicio se ofrecían rezos y cantos religiosos a Dios; luego se debatía sobre los sucesos políticos en la semana, fijaban futuras estratégias políticas a seguir y por último revisaban la prensa amiga, enemiga e internacional; por último tenía lugar un elevamiento espirutual mediante ritual.

Algunas organizaciones surgieron dentro de la LMSA como parte de su estructura. La más destacada fue la Guardia del Icono que lideraba Radu Mironovici con la función de ser el brazo armado encargado de proteger a los legionarios. Las juventudes entre los 14 y 18 años se encuadraron en la Cofradía de la Cruz, integrándose mediante un rito consistente en hacerse una incisión en el dedo con un crucifijo de madera e intercambiarse las gotas de sangre con el resto de compañeros. En el ámbito de la universidad nació el Centro Universitario Legionario organizado en Frentes Universitarios Provinciales. Incluso hubo una sección femenina, siendo la primera fuerza política en la Historia de Rumanía en admitir a mujeres, las llamadas “legionarias”. Por último se construyeron unos restaurantes legionarios en los cuales la comida valía de 2 a 10 lei (moneda rumana), precios asequibles a cualquier persona.

Desde el nacimiento de la Legión de San Migueal Arcángel, habían pasado muchas cosas en Rumanía, como la muerte del Rey Ferdinand I, que había dejado el país bajo la regencia del Príncipe Nicolae Brana. Para combatir la monarquía a la LMSA emplearon todos los métodos a su alcance como las elecciones al Parlamento, en las cuales bajo fuerte presión policial y del Ejército sobre los campesinos que eran mayoritariamente pobres, obligaron en muchos casos a depositar el voto a su favor, además de ser cuantiosas papeletas manipuladas bajo el caciquismo. Al final el resultado electoral dió la victoria al Partido Nacional Campesino, triunfo que había proyectado la monarquía. A pesar de todo la LSMA obtuvo muy buen resultado. Después de las elecciones el Príncipe Nicolae intentó obstaculizar el crecimiento de la LSMA con el desmantelamiento en Diciembre de 1929 de dos de sus actos en Beresti y Lendus, donde criticaban lo difícil que se había vuelto la vida en Rumanía después de haber tenido lugar la Gran Depresión y caída de la economía en la Bolsa de Wall Street en Nueva York, Estados Unidos. Gracias a esas circunstancias, Codreanu pudo hablar en un mítin ante 20.000 campesinos a comienzos de 1930 en Cahul, récord de público hasta ese momento.

Con la Gran Depresión, el aumento de la pobreza, la injusticia social y un cúmulo de situaciones que hacían imposible vivir en Rumanía; finalmente la Legión de San Miguel Arcángel, ya con un gran apoyo popular y preparada para volverse una organización de masas, se convirtió en la Guardia de Hierro el 20 de Junio de 1930.

Bibliografía:

Carlos Caballero Jurado, Ejército Nacional Rumano. “Corneliu Codreanu y la Legión de San Miguel Arcángel”, García Hispán Editor (1997), p.15-32
Carlo Sburlati, Codreanu el Capitán, Acervo (1970), p.31-97.

SAN MIGUEL ARCANGEL

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