Francisco Bolognesi: “No hay rendición ¡VIVA EL PERÚ!”

LA RESPUESTA DE BOLOGNESI

El 07 de junio de 1880 a las 4.30 a.m.se produjo el asalto de una fuerza compuesta por 5,379 invasores, desproporcionadamente superior a los 1,901 peruanos que defendían la plaza.

En el fragor de la batalla, los jefes chilenos le gritaban: “ríndase, ríndase Bolognesi”. El héroe, revólver en mano y disparando contestaba: “No hay rendición ¡Miserables! ¡Viva el Perú!”.

Los invasores, masivamente, basados en su mayor poder de fuego de artillería sobrepasaron las líneas peruanas hasta lanzarse sobre la cima del morro.

Los relojes marcaban las 8.50 a.m. cuando el coronel Bolognesi intenta hacer volar las minas, pero el mecanismo no funcionó.

Fue en ese momento de la lucha en el morro que fusileros chilenos dispararon a matar contra el teniente coronel Ramón Zavala y el teniente coronel Benigno Cornejo, y fue herido en un brazo el teniente coronel Roque Sáenz Peña.

Según testimonio de Saénz Peña, quién se hallaba a pocos metros de Bolognesi, un balazo desplomó a Bolognesi, al mismo tiempo que cayó a su lado el capitán de navío, Juan Guillermo More.

“Sólo More y Bolognesi continuaron haciendo fuego con sus revólveres hasta que un soldado chileno le disparó a Bolognesi y ya muerto instantáneamente de un balazo en el cráneo”, narra Saénz Peña.

Luego sus atacantes no conformes con abatirlo le destaparon el cráneo con un feroz culatazo”. Bolognesi y sus valientes traspusieron los umbrales de la inmortalidad y desde allí son los faros que alumbran eternamente el paso de los peruanos al futuro.

Mandatario participó en acto de renovación del Juramento de Fidelidad a la Bandera

JURAMENTO DE FIDELIDAD A LA BANDERA

El presidente Ollanta Humala participó hoy en el acto de renovación del Juramento de Fidelidad a la Bandera,en la ciudad de Tacna, en el marco del 132° aniversario de la Batalla de Arica.

Previamente, el Jefe del Estado también intervino en la procesión de la Bandera Nacional por las calles de Tacna.

El Mandatario inició esta mañana las actividades, al izar el Pabellón Nacional en medio de los acordes de la Marcha de la Bandera, en el paseo cívico de la plaza de Armas de la Ciudad Heroica.

Humala Tasso estuvo acompañado por el presidente del Consejo de Ministros, Óscar Valdés; el titular de Defensa, José Urquizo; el canciller, Rafael Roncagliolo, y la Primera Dama de la Nación, Nadine Heredia; así como por legisladores y autoridades regionales y locales.

Francisco Bolognesi alumbra el espíritu de unión que debe reinar entre los peruanos

FRANSCISCO BOLOGNESI Y LOS DEFENSORES DE ARICA

J. GERMÁN PARRA HERRERA

General de División EP (r)

Desde la época de los griegos, los pueblos recurren al homenaje y al recuerdo para perennizar el nombre de sus héroes y reafirmar así su sentimiento de Patria.

El 07 de junio es el 138 aniversario de la Batalla de Arica, lo celebramos en el contexto actual electoral y en el contexto histórico de la Guerra del Salitre. Había concluido la Campaña Marítima el 08 de octubre de 1879 con la captura del Monitor Huáscar y la muerte del héroe Miguel Grau, quien mantuvo a raya, durante 7 meses, a la poderosa escuadra chilena. La Campaña terrestre del Sur, culminó con la retirada del resto del Ejército Peruano del Sur, después del triunfo peruano en la Batalla de Tarapacá, el 27 de noviembre. Al llegar a Tacna, al Coronel Bolognesi se le encargó la defensa de Arica, con efectivos y pertrechos escasos. El resto del Ejército continuó su marcha hacia Tacna. Con libertad de acción el enemigo desembarcó al Norte de Tacna. En la Batalla del Alto de la Alianza o de Tacna, (26 de mayo de 1880) triunfó la fuerza chilena. La Guarnición de Arica, al mando del Coronel Bolognesi, quedó aislada y rodeada por mar y tierra, sin posibilidad de refuerzos y con recursos escasos.

Las alternativas eran: retirarse o defender sin retroceder. La decisión colegiada fue “Morir por la Patria”. No había alguna posibilidad de éxito, solo salvar el honor nacional: ¡Muertos pero no rendidos! Se prepararon para el holocausto. Bolognesi, a pesar de todas las dificultades, tuvo tiempo para pensar en sus hijos. El teniente Enrique Bolognesi formaba parte de la fuerza en Tacna y participó en la batalla. El Coronel Bolognesi le escribió una carta y le remitió diez soles y un par de zapatos. Este hecho revela la personalidad del Coronel Bolognesi y la situación de inopia de nuestro Ejército. ¿Quiénes fueron responsables de esta situación? ¿Cómo estamos ahora? El 04 de junio de 1880, Bolognesi formuló el análisis de la situación de la Guarnición de Arica, solicitando apoyo logístico. No hubo respuesta. Chocano describió la situación: “La tropa hambrienta pero siempre erguida, no implora una limosna de su suerte; es una avanzada de la vida que presenta sus armas a la muerte”.

El 05 de junio se hizo presente el Mayor del Ejército chileno, José de la Cruz Salvo en calidad de parlamentario, enviado por el General Baquedano, jefe de las fuerzas chilenas. Su misión era ofrecer la rendición “con todos los honores”, para evitar derramamiento de sangre. Bolognesi practicó un liderazgo horizontal, reunió su Estado Mayor compuesto de 15 oficiales, les informó de la propuesta. Después de deliberar, ninguno aceptó la rendición. En presencia de todos le respondió al Mayor Salvo: “Tengo deberes sagrados que cumplir y los cumpliré quemando el último cartucho”. La frase retumbó como un latigazo en la habitación. Las gargantas enmudecieron y el corazón se agitó. La frase humilló la arrogancia del enemigo. Bolognesi y los suyos son los héroes más homenajeados, pero nunca será suficiente. Tengo el temor que la opinión pública comprometida todavía con los afanes electorales, se olviden del homenaje que debemos a Bolognesi y los suyos, que son nuestros. El 07 junio a las 06.30 a.m. empezó el bombardeo y ataque a la guarnición de Arica. Terminó tres horas después. Las bajas peruanas fueron 1,000 muchos muertos en combate y otros muchos repasados. Los chilenos tuvieron 474 muertos. El prestigio de Bolognesi dio vueltas al mundo. Se informó de la opinión del Zar II de Rusia: “Con un Bolognesi, Puerto Arturo no se habría perdido”. Bolognesi es la síntesis de la dignidad y el heroísmo peruano, es Patrono del Ejército, es el Paradigma del militar. Cuando se declaró la Guerra, Bolognesi estaba en situación de “Indefinido” o en términos actuales, en el retiro, con una pensión miserable, pero ningún resentimiento impidió que se reincorpore al Ejército para defender al Perú y resultó el héroe más prestigiado en el mundo. Basadre, dijo de él:

“Vivió sin mancharse con el lodo de las guerras civiles ni con el lodo de las riquezas dilapidarías. Los peruanos conocemos, por la Historia, que Bolognesi vivió en el ambiente de corrupción y revueltas militares y que los políticos dilapidaron las riquezas del Guano y otros; sin embargo, Bolognesi vivió limpio en medio de su austeridad agobiante. Limpio entró a la eternidad con sus dos hijos Enrique y Augusto quienes también murieron por la Patria. Luis Alberto Sánchez al referirse a Bolognesi dijo: “Bolognesi fue como esas aves de plumaje blanco que después de posarse en el pantano, alzan el vuelo con las alas limpias”. ¡Nadie más que Bolognesi! ¡Bolognesi llevó al Perú en sus entrañas! “Si la voluntad desafía al miedo, si el honor se mofa del humillante encuentro con la muerte, entonces el hombre llega al heroísmo”. El cadáver de Bolognesi llegó al Callao en la cañonera Lima. El Arzobispo Juan Ambrosio Huertas tuvo a su cargo las exequias. Sus palabras hicieron recordar las de Bartolomé Herrera cuando celebró la misa ante el cadáver del Presidente del Perú, General Agustín Gamarra: “¿Qué podré yo decir que nos consuele? Hemos vivido abandonados a unos mismos pecados. El espíritu de partido ha venido a sustituir al amor a la Patria. El hábito de no obedecer a las leyes y a las autoridades se ha arraigado entre nosotros. Pidamos a Dios que aceptando el sacrificio, empiece a brillar, el espíritu de unión entre los hijos del Perú”. Bolognesi: gigante amado y Patrono del Ejército: que tu espíritu nunca descanse.

Que todo homenaje sirva para demostrar que hemos aprendido la lección: Nunca más descuido de la Defensa Nacional, suprimir de la política las frases: Aquí no pasa nada, Dios es peruano!

¡Que el heroísmo de Arica nos obligue a los peruanos a reemplazar el espíritu de facción por el espíritu de Nación!

La Guerra del Pacífico fue una guerra avisada que los políticos no quisieron ver ni oír

BATALLA DE ARICA

J. Germán Parra H.

General de División EP

En la efemérides de la Patria, el 07 de junio desde 1906 y para siempre, es el día del Juramento de Fidelidad a la Bandera; ceremonia pública solemne dedicada al homenaje al Coronel Francisco Bolognesi, Patrono del Ejército y héroe cada vez más excepcional.

Bolognesi, hace 130 años, comandó a un grupo de militares que tenían la misión de defender el Morro de Arica en el contexto de la Guerra del Salitre que Chile nos hizo. Fue una guerra avisada que los políticos no quisieron ver ni oír. Creo que existe la obligación cívica de reflexionar sobre este hecho heroico relacionado con la Defensa Nacional y con las FFAA.

La guarnición del morro decidió rechazar la invitación a rendirse con la famosa frase: “Tengo deberes sagrados que cumplir”, ofrecimiento enemigo para la rendición que paradójicamente decía que sería una rendición con honores: Bolognesi y sus oficiales acordaron no rendirse y morir para purgar los descuidos en la Defensa Nacional de los políticos y salvar el honor nacional. La batalla del Morro de Arica es la fuente permanente de lecciones de heroísmo peruano, cuya dimensión patriótica se agiganta en el telón de fondo de la grave situación actual en que se encuentran la Defensa Nacional y nuestras FFAA, desarmadas. Para corregir el desbalance, el gobierno ha decidido proponer a los otros países de la OEA que se desarmen. Hay que tener presente la dialéctica siguiente: ¿Hay armas porque hay guerras, o hay guerras porque hay armas?

Para justificar la situación en que se encuentra la Defensa Nacional algunos gurús dicen que ya no hay guerra. La realidad nos demuestra que la guerra es una expresión trágica de un conflicto y el mundo está lleno de ellos. La guerra es una realidad y una posibilidad, hay que estar preparados con la anticipación suficiente.

¡En materia de Defensa Nacional, lo primero que hay que prever, es la improvisación!

Ningún militar ha sido objeto de tantos homenajes como Bolognesi. Su primer monumento fue inaugurado el 07 de junio de 1905 con la estatua de Querol; y el 17 de junio de 1954 se cambió la estatua por la de Antonio Ocaña, en la que Bolognesi luce marcialmente invencible.

Una vez más me adhiero al homenaje a la figura excelsa del que prefirió morir antes de rendirse.

En la historia de los pueblos existen hombres índices, aquellos que son como la síntesis de una época o de una actividad. Bolognesi es uno de ellos; hombre probo, constante y, fundamentalmente, militar ejemplar; el pundonor y la dignidad eran las constantes de su vida, austera desposeído de grandes comodidades, más bien, lindantes con la dignidad de la pobreza material.

Basadre lo describió magistralmente: “Bolognesi vivió sin mancharse con el lodo de las guerras civiles ni con la locura de las riquezas dilapidadas”. Luis Alberto Sánchez agregó: “Bolognesi fue como esas aves de plumaje blanco que no obstante posarse en el pantano, elevan el vuelo con la alas limpias”. Bolognesi y sus hijos Enrique y Augusto, muertos también defendiendo la patria, los tres, padre e hijos entraron a la gloria, limpios. ¿Quién más?

El hombre es él y sus circunstancias. Bolognesi y muchos fueron víctimas del enfrentamiento entre el civilismo y el militarismo; eran las dos tendencias predominantes en la década de 1870. El civilismo, dirigido por el Presidente Pardo, desmontó a las FFAA e invitó a muchos oficiales, entre ellos Bolognesi, a la situación de Disponibilidad que en esa época era la situación de indefinidos, con una pensión mísera; se dejó sin efecto la decisión de adquirir dos blindados.

El Ejército y la Armada constituían la Fuerza Pública con el nombre genérico de “Guardias Nacionales”, la venganza política llevó al país a un estado de indefensión. ¡Cualquier semejanza con la situación actual es pura coincidencia!

Declarada la Guerra al Perú por parte de Chile, la opinión pública ignoraba la real situación de las Fuerzas Públicas, a tal extremo que los medios de comunicación informaban de una situación irreal sobre el estado del Ejército y la Armada a pesar de los reclamos de Grau desde el Parlamento.

“El papel de la prensa, durante esa época, debió estar orientada a poner en alerta a la opinión pública nacional sobre las intenciones de Chile e informar adecuadamente de la preparación de nuestras fuerzas, pero fundamentalmente a conservar la unión de todos los peruanos y elevar el sentimiento patriótico” (coronel EP. Arturo Castro).

El coronel Arturo Castro en su libro “La Prensa Limeña en la Guerra con Chile” recurre a la frase de Napoleón respecto al rol de la prensa escrita: “Tres diarios adversos son más temibles que mil bayonetas”. Napoleón tuvo razón. Castro Flores, en su libro antes mencionado, reproduce una parte del editorial del diario “El Nacional”, órgano oficial del Partido Civil: “No se oculta que tanto nuestro Ejército como nuestras naves, se encuentran en buenas condiciones de combate y que el jefe del Estado ha velado consagrándose exclusivamente al apresto y movilización de todos nuestros medios de defensa territorial, sea dicho ello con la franqueza que es preciso observar en tan solemnes circunstancias, aún hay mucho que atender y no poco que reformar en lo que respecta a nuestras fuerzas marítimas y terrestres”.

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