Rodman Bundy: “Tratado marítimo Perú-Ecuador del 2011 no se basó en Declaración de Santiago”

Rodman Bundy

El acuerdo de fronteras marítimas suscrito en el 2011 entre Perú y Ecuador no se basó “para nada” en la Declaración de Santiago (1952), como alega Chile para argumentar que ese instrumento fijó sus límites marítimos con Perú, aseguró hoy el abogado del equipo peruano ante La Haya, Rodman Bundy.

En respuesta a la posición esgrimida por el abogado de Chile, Pierre Marie Dupuy, aclaró que el acuerdo entre Lima y Quito en ningún momento señala que se firma en aplicación de los convenios pesqueros de 1952 y 1954, ni que este instrumento confirma “delimitaciones anteriores”.

“El abogado de Chile hizo gala de una muy extraña capacidad a la hora de especular sobre lo que tenían en mente Perú y Ecuador durante sus negociaciones, que llevaron a la conclusión de un acuerdo de fronteras marítimas”, manifestó Bundy.

Sostuvo también que cuando Chile menciona una declaración del Congreso ecuatoriano en la que supuestamente se ratificaban los acuerdos de 1952 y 1954 “está citando una declaración equivocada”, pues nada de lo firmado en el 2011 sustenta tal afirmación.

“Esto no se menciona en el acuerdo de mayo del 2011, ni dice que la línea de demarcación creada por los instrumentos anteriores es ratificada de una forma u otra”, anotó el abogado de Perú, en la segunda ronda de alegatos del equipo peruano ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Indicó que Dupuy dedicó todo su alegato a las actitudes de Perú y Ecuador antes de su acuerdo de fronteras del 2011 y cómo Chile reaccionó ante dicho acuerdo, solicitando conversaciones con Ecuador; pero no dijo nada de los términos propios de este acuerdo entre Lima y Quito.

Bundy alegó que, cuando los dos países (Perú y Ecuador) concluyeron su acuerdo limítrofe, todo lo que se pudiera decir antes acerca de la situación fronteriza “no es pertinente”, pues lo importante desde el punto de vista jurídico es lo que dice el acuerdo mismo en su contenido.

El acuerdo Perú-Ecuador, añadió el jurista, es “autónomo y autoexplicativo”, y se trata de un acuerdo claro de delimitación, que no hace referencia a los instrumentos de 1952 y 1954, punto que –según recordó– tampoco fue cuestionado por la propia defensa de Chile.

“Aquí se dice de forma clarísima que el acuerdo establece una frontera marítima entre los dos países (Perú y Ecuador). Se trata de una delimitación que nunca había existido antes, lo que es evidente por los propios términos del acuerdo”, dijo Bundy ante los jueces del tribunal.

Cuestionó también el argumento de Chile de que Ecuador estaría “particularmente interesado” en la interpretación que dará la corte a la naturaleza y alcance jurídico de la Declaración de Santiago, y que el país del norte “quería curarse en salud” al trazar sus límites marítimos con Perú.

Consideró que es “poco compatible” tal afirmación con el argumento que Dupuy esgrimió después, cuando señaló que Ecuador no interviene en este caso “porque no tiene nada que temer” de la sentencia del tribunal.

También recordó que Chile añadió una serie de mapas a su acuerdo limítrofe con Argentina y lo hizo registrar en las Naciones Unidas; hecho que no hizo con Perú, lo cual es poco coherente con sus argumentos de que la Declaración de Santiago fijó el límite marítimo.

“El acuerdo Perú-Ecuador también fue registrado en Naciones Unidas y hace referencia al acuerdo por canje de notas de contenido idéntico por el que se establecen las fronteras marítimas entre los dos países” manifestó.

Chile no explicó ausencia de mapas y legislación de “límite marítimo”

MICHAEL WOOD LA HAYA PERU

Chile no ha dicho “ni una sola palabra” sobre la ausencia, durante 40 años, de mapas y de legislación interna en la que constara el supuesto “límite marítimo” con Perú, advirtió hoy el abogado Michael Wood, del equipo jurídico peruano ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

“No escuchamos ni una sola palabra sobre la ausencia en la legislación chilena de cualquier referencia a una delimitación marítima (…) ni una sola palabra tampoco sobre la ausencia de mapas que demuestren una delimitación marítima lateral con Perú, en los 40 años que siguieron a la Declaración de Santiago”, manifestó.

Refirió que la defensa chilena tampoco dijo nada sobre el Informe Jurídico Bazán, realizado por un asesor de la Cancillería chilena, el cual reconoce la inexistencia de un acuerdo limítrofe.

Según explicó, en ese dictamen se señala que el punto 4 de la Declaración de Santiago no establece la existencia de un pacto expreso para determinar las fronteras laterales de los mares territoriales respectivos.

Ante los magistrados del alto tribunal internacional enfatizó que la defensa chilena no ha presentado, hasta el momento, “ninguna prueba contemporánea” de que la Declaración de Santiago de 1952 pudiera considerar el establecimiento de un límite marítimo con Perú.

Refirió que Chile presenta como argumento, para asegurar la existencia de esa frontera, la carga de la prueba de la práctica. Sin embargo, indicó que esa práctica debe ser “concordante, común, coherente y clara”, pero consideró que la práctica que alude Chlle no lo ha sido.

Wood respondió también a las imputaciones de la defensa chilena respecto a que Perú evade en este litigio el derecho de los tratados.

“Chile nos acusa de ignorar las normas de interpretación del artículo 31 y 32 de la Convención de Viena, sobre el derecho de los tratados. No es así. Estimamos que sí es pertinente la aplicación de las reglas de Viena, pero es Chile el que interpreta esas normas con poco miramiento”, expresó.

Por ejemplo, manifestó que la práctica del supuesto límite entre ambos países, como interpretación de la Declaración de Santiago, debe demostrar el acuerdo de las partes, lo cual no ocurre en la realidad.

Además, sostuvo que la práctica debe ser ulteriormente seguida después de un tratado, de manera expresa y por las dos partes y no por un tercer interviniente.

Del mismo modo, aseveró que los acuerdos de 1968 y 1969 establecieron la construcción de faros, pero recordó que esas edificaciones eran para guiar a los pescadores, y de ninguna manera representaban una referencia para demarcar la frontera marítima.

Con respecto a documentos publicados en Estados Unidos y China, donde presuntamente reconocen un límite entre Perú y Chile, anotó que el hecho de que un Estado tercero, aunque no sea parte de un tratado, haya adoptado una posición en concreto, no tiene valor probatorio alguno en la interpretación de un tratado.

También desestimó la presentación de diversos autores porque, por más eminentes que sean, no son un elemento a tomar en consideración al momento de interpretar los tratados, ni siquiera son un medio subsidiario.

“Los escritos de los autores, por muy doctos que sean, ni establecen ni confirman las fronteras marítimas”, explicó.

Incluso, anotó que ninguno de los autores citados por la defensa chilena es de carácter contemporáneo, y ninguno de ellos tampoco es un autor chileno que reconozca en la Declaración de Santiago a un tratado limítrofe.

“Si la Declaración de Santiago de 1952 era tan clara, como dice la parte chilena, ¿por qué no tienen una evidencia contemporánea de efecto? ¿Y por qué tienen que hacer referencia a tantos volúmenes de práctica?”, finalizó.

Al término de esta audiencia, el tribunal de La Haya volverá a reunirse el viernes próximo para escuchar la exposición final del equipo jurídico chileno, luego de lo cual se espera para mediados del 2013 el fallo final e inapelable de esta corte.

Vaughan Lowe: Los Estados no fijan límites en una “conferencia de asuntos balleneros”

Vaughan Lowe

El jurista Vaughan Lowe, quien representa a Perú en la corte de La Haya, afirmó hoy que Chile no ha podido explicar cómo ambos Estados fijaron una supuesta “frontera marítima” en una conferencia sobre asuntos balleneros, que concluyó con la Declaración de Santiago de 1952.

Refirió que Chile no ha refutado el argumento peruano de que Perú y Ecuador fueron invitados a participar en esa cita para tratar sobre la protección del recurso marítimo y no para fijar una delimitación marítima entre los tres Estados, por lo que decir lo contrario es una “interpretación” hecha por dicho país.

“No hay ninguna prueba de que las personas que estaban intercambiando ideas respecto de la Declaración de Santiago contaban con algún mapa y esto habría sido asombroso si la reunión hubiera sido una negociación de fronteras internacionales”, señaló.

Ante los magistrados del alto tribunal internacional, el letrado agregó que, incluso, ninguno de los políticos participantes, al término de ese evento, tenía motivos para creer que había elaborado un tratado de frontera marítima.

“¿Quién creyó que unas fronteras políticas internacionales multiusos se definirían en una conferencia de asuntos balleneros? ¿Quién pensó que estaban llegando a un acuerdo sobre fronteras específicas y no en el tratado del derecho marítimo de las islas?”, manifestó.

Incluso, dijo que al momento de la adopción de la declaración, ni Chile ni Perú le dieron el trato que correspondería si el documento tuviera importancia jurídica o fuera un acuerdo permanente o vinculante con un Estado vecino, respecto de la línea de una frontera internacional.

Añadió que, en tal sentido, Chile todavía no ha demostrado cómo, en función de ese acuerdo, los Estados han tomado el paralelo como una frontera legal debidamente adoptada.

En su exposición en la última ronda de alegatos ante este tribunal, Lowe comentó que la interpretación del citado acuerdo debe basarse en el texto mismo del documento y de sus términos, y no a aquello que la declaración “podría haber dicho”.

“La interpretación no constituye una oportunidad para introducir en un tratado términos que no existen allí, ni para elevar las esperanzas o los supuestos respecto de cómo los Estados podrían actuar en el futuro sobre las condiciones de un tratado”, expresó.

Advirtió que el equipo jurídico chileno no dio respuesta al hecho de que, cuando ese país ratificó la Convención sobre el Derecho del Mar, en 1997, notificó a las Naciones Unidas su frontera marítima con Argentina, pero no señaló nada acerca de una delimitación con Perú.

Además, anotó que el acuerdo de 1952, piedra angular de la defensa de Chile en la controversia marítima con Perú, no dice nada sobre cómo delimitar una frontera marítima.

“Si diéramos la Declaración de Santiago a un grupo de cartógrafos, dando la instrucción de que elaboraran un mapa para ponerlo en práctica, ¿qué harían?”, se preguntó al indicar que ese documento no establece coordenadas ni otros elementos para una delimitación.

Consideró que si para Chile este documento es un acuerdo internacional de fronteras marítimas es necesario que se explique, “paso a paso” y “palabra por palabra”, cómo establecer esa supuesta frontera entre los tres Estados (Perú, Chile y Ecuador), y cómo diseñarla claramente en un mapa.

Lowe precisó que el punto 4 de la declaración sólo hace referencia a las islas y en ningún momento señala que los límites del continente o de las costas en el mar jurisdiccional debían ceñirse al paralelo ni que debían aplicarse en todas las circunstancias geográficas.

“No hay ninguna sugerencia de que en las actas se dijera que los tres Estados habrían encontrado un acuerdo que estableciera una frontera internacional permanente para todos los fines. Cualquier abogado hubiera constatado que el punto 4 no lo establece”, aseveró.

Apuntó que los textos de la declaración son sólo un acuerdo práctico para utilizar una línea fácilmente identificable en aras de un mejor control de la pesca, a fin de evitar fricciones entre los diferentes buques artesanales en alta mar, que puede que no sepan por dónde navegan.

 

Vaughan Lowe: Chile presenta como argumentos “pedazos de distintos rompecabezas”

Vaughan Lowe

Chile pretende construir una supuesta frontera marítima con Perú con “pedazos” de distintos acuerdos que carecen de naturaleza limítrofe, afirmó hoy el jurista británico Vaughan Lowe, defensor de la causa peruana en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Durante su exposición en la fase oral en ese tribunal, argumentó que la Declaración de Santiago de 1952, presentada por Chile como supuesto tratado de límite marítimo, no tiene ningún aspecto que señale que los Estados se reunieron para fijar la frontera.

Agregó que tampoco existen actas ni cartas ni proyectos de documentos que relaten la negociación acerca de una supuesta frontera marítima acordada, como tampoco un tratado bilateral que especifique la trayectoria de la misma.

De igual forma, refirió que no hay instrumentos constitucionales ni en un país ni en el otro que traduzcan una frontera acordada ni tampoco existe un mapa acordado representando ese límite ni un acuerdo de que exista una frontera.

“Tampoco hay ejemplos, en la práctica internacional, de un acuerdo aplicable a una zona marítima extensa entre dos Estados, donde se suponga esta existencia a la luz de tan llamativa falta de pruebas”, manifestó.

Lowe aseveró que Chile hace lo que puede de los datos existentes, toma “retazos” de elementos para construir un argumento que parezca coherente.

“Es como si Chile presentara un puñado de elementos de un rompecabezas, y dijera que al juntar estos distintos pedazos va a verse la imagen completa. El problema es que los pedazos de este rompecabezas vienen de distintos rompecabezas”, refirió, de acuerdo a la traducción oficial del inglés realizada por el tribunal.

Por ejemplo, explicó, toma las distintas referencias al paralelo en un párrafo sobre los derechos marítimos relativos a las islas en la Declaración de Santiago, y junta eso con los acuerdos de vigilancia en las zonas próximas a la costa en el acuerdo de 1954, con el marcado del paralelo para la pesca artesanal de 1968 y 1969, y también con las líneas divisorias para salvar vidas humanas.

El jurista añadió que también suma a esos argumentos la Conferencia Ballenera de 1952, las Regiones de Información de Vuelos, y la zona especial relativa a los faros para la pesca de cabotaje.

“Todas estas son soluciones a problemas específicos de naturaleza práctica (…). Toma todo esto y presenta esta mezcla como si fuera un corpus de práctica, concentrado en la implementación de una frontera marítima internacional multipropósito (…). Chile ha construido un paisaje apriorístico de lo que en realidad no responde a los hechos”, explicó.

En la segunda fecha de sustentación oral a favor de la causa peruana, destacó la importancia de la exigencia generada por el derecho internacional para el establecimiento de una frontera, y las diferencias entre las fronteras marítimas y terrestres.

Sobre la necesidad de fijar límites, citó el principio jurídico de “la carga de la prueba”, algo que Chile no puede sustentar porque no existe un acuerdo expreso que delimite la frontera marítima con Perú.

“La carga de la prueba es muy pesada (…). La corte ha subrayado la importancia de fijar ese límite (…). Probarlo es de carácter elevado, y Chile no lo ha presentado y no podrá hacerlo”, puntualizó.

Por último, desestimó los argumentos chilenos, incluidos en los escritos presentados en La Haya, que mencionan a autores peruanos como si ellos reconocieran la existencia de una frontera ya fijada.

Rodman Bundy: Posición chilena hace caso omiso al Tratado de 1929

RODMAN BUNDY EQUIPO PERUANO EN LA HAYA

La posición chilena respecto a la supuesta existencia de “límites marítimos” con Perú hace caso omiso al Tratado de 1929, porque toma como punto de inicio el Hito N° 1 y no el Punto Concordia, advirtió Rodman Bundy, integrante del equipo jurídico peruano.

Puso en evidencia, además, que desde 1998 el país sureño “en forma repentina modificó su presentación cartográfica”, a fin de ajustarla a sus aspiraciones, en un ejercicio “interesado y artificial” que no hace más que socavar la tesis de Chile.

“La argumentación de Chile hace caso omiso del enunciado clarísimo del artículo 2 del Tratado de 1929, que establece que la frontera se inicia en un punto de la costa al que se le da el nombre de Concordia, y no en un punto tierra adentro”, explicó.

La parte chilena refrendó ese acuerdo cuando, en abril de 1930, los ministerios de Relaciones Exteriores de los dos países designaron a una comisión mixta bilateral para que identificara la ubicación del Punto Concordia.

En años posteriores, Chile presentó mapas en los que se mantenían vigentes los términos de este acuerdo. Sin embargo –añadió Bundy– en 1998 introdujo en estos “dos cambios muy marcados”.

“Borró la parte de la frontera terrestre que está entre el Hito Nº 1 y la costa, y en forma gratuita se añadió una línea punteada, siguiendo el paralelo de latitud que pasa por ese hito mar adentro, como para sugerir la existencia de una frontera marítima entre las dos partes”, anotó.

El jurista comentó que Chile “tardó 40 años para indicar esa línea en sus mapas”.

“Cuando empezó a presentar ese paralelo de latitud como frontera marítima se vio obligado a eliminar el final de la frontera de sus mapas, para camuflar el hecho de que la frontera marítima que alegaba que existía no tenía su inicio en el punto en que la frontera terrestre llega al mar”, añadió.

La posición chilena ha continuado variando hasta hoy, dijo Bundy, y ahora busca minimizar este punto “argumentando que todo lo que se diga sobre el punto en que la frontera terrestre llega al mar, no tiene significación”.

“Ellos dicen que eso no importa ya que las partes acordaron utilizar el Hito Nº 1 como referencia para la frontera marítima, independientemente de dónde esté ella”, refirió, añadiendo que afirmaciones como esas son “absolutamente incorrectas”.

Añadió, sin embargo, que en el derecho internacional es la tierra la que domina al mar; en otras palabras, explicó, las zonas marítimas adyacentes a la costa de Perú, corresponden a Perú y no a Chile.

Perú y Ecuador fijaron límite marítimo en 2011 y no mediante acuerdo de 1952

RODMAN BUNDY EN LA HAYA - EQUIPO PERUANO

El jurista internacional Rodman Bundy precisó hoy que Perú y Ecuador fijaron su frontera marítima con un intercambio de notas en mayo del 2011, y no mediante la Declaración de Santiago, de 1952, como argumenta Chile para darle a ese acuerdo un carácter limítrofe.

“No fue la Declaración de Santiago la que creó la frontera marítima entre Perú y Ecuador; sino que fue el intercambio de notas la que estableció dicha frontera”, dijo el integrante del equipo peruano, en el segundo día de alegatos orales en el diferendo marítimo con Chile.

El argumento de Bundy cuestiona la posición de Santiago respecto a que el acuerdo de 1952 fijó la frontera marítima entre Chile, Perú y Ecuador, mediante la línea paralela.

Además, el jurista estadounidense sostuvo que, de haber estado ya delimitada la frontera entre Perú y Ecuador mediante el citado convenio, no hubiera sido necesario que ambos países intercambiaran notas de contenido idéntico, como se hizo en mayo del 2011, para fijar su límite marítimo.

“El único mapa convenido entre Perú y Ecuador que representaba su frontera marítima es el mapa que forma parte integrante del intercambio de notas del 2 de mayo del 2011”, reiteró Bundy, en el Palacio de la Paz, sede de la Corte Internacional de Justicia en La Haya.

Dicho acuerdo, agregó el jurista, no confirmó ningún límite marítimo preexistente, sino que recién lo estableció y no incorpora ninguna referencia a los instrumentos de 1952 y 1954.

Sostuvo que es claro que, mediante la frontera marítima entre Perú y Ecuador, se consiguió una solución equitativa y proporcionada para ambos Estados.

Ello, argumentó, no ocurre con la situación geográfica entre Perú y Chile, donde el cambio de dirección de las costas crea un efecto de inflexión muy pronunciado que, además, recorta los derechos de soberanía de Perú si se utiliza un paralelo de latitud como frontera.

“La frontera de Perú y Ecuador no produce un efecto similar, porque no hay un cambio de dirección muy pronunciado”, arguyó.

Además, el experto cuestionó que Chile haya señalado en su Dúplica que Perú aceptó la frontera marítima planteada en una carta náutica aparecida en el 2010, es decir, antes del intercambio de notas entre Perú y Ecuador en mayo del 2011.

Mencionó que, entonces, Perú se había dirigido por escrito al secretario general de Naciones Unidas, diciendo que su Estado no ha firmado ningún tratado de delimitación marítima y que formula una reserva respecto de cualquier mapa que presente supuestas fronteras marítimas.

“Es decir, antes de que Ecuador publicase esta carta náutica, la posición de Perú estaba bastante clara respecto de cualquier mapa que supuestamente presentase una frontera marítima para ese país con sus vecinos”, destacó el jurista norteamericano.

Subrayó que la aceptación de esa frontera se produjo únicamente el 2 de mayo del 2011, fecha en que se procedió al intercambio de notas entre Perú y Ecuador.

Del mismo modo, al analizar el acuerdo entre Perú y Ecuador, sostuvo que Perú siempre señaló que no tenía problemas de límites marítimos con su vecino del norte y que en la Declaración de Santiago (1952) sólo se estableció un principio para el caso de islas.

Sin embargo, Perú también sostuvo que se necesitaba un acuerdo de límites comprensivo y a todo propósito.

Durante 40 años Chile no trazó en sus mapas el “límite marítimo” con Perú

RODMAN BUNDY EN LA HAYA

Durante 40 años, Chile no representó en sus mapas oficiales la supuesta frontera marítima que alega fue establecida con Perú en 1952, y sólo lo hizo de manera “tardía e interesada” cuando Lima planteó negociar el tema en 1986, reveló Rodman Bundy, abogado del equipo peruano.

En su exposición ante la Corte de La Haya, resaltó, en ese sentido, que Chile ha pretendido “fabricar” una supuesta frontera marítima, luego de que el embajador peruano Juan Miguel Bákula pidiera tratar el tema.

“Entre 1952 y 1992, 40 años, más o menos, Chile no emitió ni un mapa o carta náutica en la que se pretendiera representar una frontera marítima con Perú (…). Esas cartas (sin el supuesto límite) son una indicación de que Chile no consideraba que existiera una frontera”, anotó.

Sólo en la década de 1990, añadió, Chile empezó a adoptar “medidas unilaterales” y a modificar sus cartas náuticas, representando lo que pretende ser una frontera marítima con Perú.

“Por ejemplo, examínese la Carta de Arica de Chile de 1973, sobre las proximidades de la delimitación de la frontera en tierra. Allí no hay ningún indicio de una frontera marítima en el Punto Concordia que es el punto final de la frontera en tierra”, dijo ante los magistrados del tribunal internacional.

Bundy mencionó que la misma ausencia de frontera se puede ver en otras cartas náuticas de Chile de las décadas de 1970 y 1980.

Reiteró que los cambios aparecieron luego del “Memorándum Bákula”. Uno de esos documentos fue una carta náutica de 1994, en la que aparece la región de Arica.

“Es inexplicable ver que aparece por primera vez en el mapa una línea que pretende mostrar una frontera marítima (…) Chile no dice dónde se origina”, declaró.

De igual forma, refirió que en 1999 Chile publica una carta náutica, con una línea interrumpida que se extendía hacía el mar, a lo largo del paralelo, donde se cambiaba la ilustración de la frontera; lo cual provocó que Perú presentase una protesta oficial.

Asimismo, señaló que en 1997 Chile ratifica su adhesión a la Convemar de 1982, donde hacía mención de la frontera en tierra con Argentina, pero ninguna (marítima) con Perú.

También recordó que en el 2000, el país del sur depositó mapas en Naciones Unidas, que se referían al paralelo 18 grados 21 minutos sur de latitud por primera vez como la frontera marítima con Perú, lo cual también originó otra protesta oficial de Perú.

“El hecho sencillo de trazar una línea en el mapa no podría crear una frontera donde ninguna existía anteriormente (…). La realidad objetiva, que Chile no ha podido contradecir, es que no existe ni un único mapa oficial de Perú en el que se haya representado una frontera marítima con Chile”, reiteró.

Bundy también descartó que el accionar de las misiones de rescate, la información de vuelos, los avisos de navegación, las prácticas navales o algún tipo de actividades similares tengan que ver con la creación de fronteras.

“No aportan fundamentos para fijar un límite marítimo”, anotó.

Por último, indicó que tampoco existe mapa oficial alguno de Perú en el que se establezca la frontera marítima con Chile.