“El combate de los cañones” selló la independencia del Perú y toda América

COMBATE DEL DOS DE MAYO

Vigencia de la victoria de los defensores de la Patria en el combate del 2 de mayo de 1866

Ángel Arturo Castro Flores.

Comunicador

El glorioso combate del 2 de mayo de 1866 enfrentó a la escuadra española más poderosa que había recorrido esta parte de América frente a los defensores peruanos que hicieron del Real Felipe la primera y última línea de defensa. Hace 144 años de esta victoriosa epopeya, que se escribió a sangre y fuego de cañones, y el concurso de los valientes defensores del Callao.

Nuestro gran historiador Jorge Basadre, en su magnífica obra “Historia de la República”, nos recuerda que el germen de este conflicto se debía “a causas ocultas y causas visibles”.

Entre las causas ocultas estuvieron: la esperanza de la restauración de la influencia de España en América, el deseo de apoderarse de las islas guaneras que le permitiera obtener ingentes recursos, obligar al gobierno del Perú a cancelar la deuda proveniente de la época del Virreinato, cuyos títulos de deuda estaban en poder de personajes españoles conocidos y de algunos peruanos, siendo esta la causa más importante.Entre las causas visibles podemos anotar: el deseo mezquino de encontrar la paz y agravar los conflictos de algunos diplomáticos, que participaban en las negociaciones previas entre España, Chile y Perú, además de una serie de formulismos, como el concepto del honor, dignidad nacional, los títulos de los emisarios, la reparación de agravios, también las chispas quemantes de la larga guerra por la independencia, cuyos protagonistas aún estaban vivos, y finalmente la falta de relaciones diplomáticas entre Perú y España.

El 10 de agosto de 1862 parte de Cádiz con dirección a América del Sur una “expedición científica”, cuyo objetivo oficial era realizar un acercamiento y estudios científicos, embarcada en los navíos españoles “Resolución”, “Triunfo” y “Vencedora”. La “Covadonga” se encontraba en Río de la Plata.

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Video : Combate del 2 de mayo de 1866. ¡Gloria a todos los caídos en defensa de la independencia del Perú y América!

Luego de derrotar a los españoles en la Batalla de Ayacucho en 1824, se firma la capitulación en el mismo lugar donde se desarrollaron sangrientos enfrentamientos por el virrey La Serna, pero la generosidad peruana hizo que se incluyera en uno de sus estipulados el pago a España de una fuerte suma de dinero, lo que a la postre representaría para el Perú «la deuda de la independencia», deuda que nuestro país se negó a pagar y que serviría de pretexto para no reconocer al Perú como nación soberana. Ello motivo el rompimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países.

La verdadera intención de España era recuperar sus ex-colonias como México, Bolivia, Ecuador y Perú, para lo cual habían desarrollado una política intervencionista, la cual comenzó a ejecutarse en 1863, cuando llega al Callao una embarcación bajo el pretexto de realizar una expedición científica, al mando del almirante Hernández Pinzón, y pese a no existir ningún vínculo diplomático, el presidente de aquel entonces, general Juan Antonio Pezet, concedió su desembarco. Las primeras reuniones con los españoles dejaban en claro las verdaderas razones de su estadía, el cual era el pago de la deuda. Como un acto de protesta contra la independencia del Perú, deciden retirarse al norte cuando se celebraban las Fiestas Patrias.

La situación entró en su punto más crítico el 4 de agosto de 1863, fecha en la que colonos españoles que trabajaban en la hacienda Talambo en Lambayeque de propiedad del terrateniente Manuel Salcedo entran en riña con él, debido a los peones chinos traídos a trabajar en sus campos. El enfrentamiento tuvo un desenlace fatal: un colono vasco resultó muerto. El español Eusebio de Salazar quien residía en Lima va en busca de la flota española y notifica a Pinzón sobre los sucesos. El incidente sirvió de excusa para que las naves emprendan su regreso al Callao.

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