Michael Wood: Chile busca argumentos “donde no los hay” para sustentar supuesta frontera marítima

MICHAEL WOOD LA HAYA

Chile busca argumentos “donde no los hay” para tratar de demostrar la existencia de un tratado marítimo con Perú, afirmó el jurista Michael Wood, integrante del equipo legal ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Durante su exposición ante los jueces del tribunal internacional, Wood indicó que los instrumentos firmados por Perú y Chile en 1947 antes de la Declaración de Santiago “eran provisionales” y no son “tan significativos como los quieren hacer aparecer”.

“Los pronunciamientos de Chile sobre los documentos de 1947 buscan argumentos donde no los hay, (…) ninguno de los dos instrumentos unilaterales pretendía establecer una frontera internacional entre las zonas marítimas ampliadas que en su momento declaraban a título tentativo Perú y Chile”, sustentó.

El 23 de junio de 1947, Chile aprobó una declaración respecto a la extensión de la jurisdicción marítima a una distancia de 200 millas desde la costa.

El 1 de agosto del mismo año, Perú promulgó un decreto supremo con objetivos similares.

Wood ratificó que estos documentos reflejaban el objetivo común de proteger los derechos marítimos de cada uno de los Estados respecto a la pesca extranjera.

Explicó que este instrumento chileno carecía de valor jurídico, pues se trató sólo de “una expresión de voluntad política”.

Además, refirió que la declaración se publicó en el rotativo El Mercurio, mas no en el diario oficial de Chile, lo cual es condición para que un dispositivo legal entre en vigor.

“La declaración de Chile de 1947 nada dice sobre las fronteras laterales (…), dice que declaraba su soberanía sobre toda la plataforma continental adyacente a las costas continentales e insulares del territorio nacional”, apuntó.

El jurista analizó los puntos de este documento chileno y dijo que ninguno de sus apartados establece un límite externo marítimo, siendo además uno de ellos “de naturaleza general y tentativa”.

“La declaración chilena no se refirió a una frontera lateral con Estados adyacentes, ni tampoco estableció una zona extendida de ningún tipo”, dijo.

Por el contrario, en el caso del decreto supremo peruano, argumentó que se trata de un documento jurídico establecido en la Constitución y publicado en el Diario Oficial El Peruano.

“Se desprende de sus párrafos 1 y 2 que no tenía como objetivo establecer límites laterales, sino de la extensión hacia el mar de las competencias jurisdiccionales al igual que la declaración chilena; incluso en cuanto a los límites externos se decía que podían ser sujetos a modificación”, comentó.

Por tanto, reiteró que la declaración chilena y el decreto supremo peruano buscaban establecer un control sobre una zona marítima hasta las 200 millas frente al resto del mundo.

En otro momento, analizó el argumento chileno respecto a que el punto 4 de la Declaración de Santiago de 1952, suscrito junto a Perú y Ecuador, constituye un acuerdo internacional de frontera marítima.

“(…) Al respaldar esta argumentación haciendo referencia a diversos elementos de lo que llaman práctica, hacen que esa argumentación carezca de toda credibilidad”, puntualizó.

Refirió que para Chile “es una carga pesada” demostrar la existencia de una frontera, pues el establecimiento de una delimitación marítima permanente “es una cuestión de enorme importancia y no puede presumirse fácilmente de un acuerdo”.

“El establecimiento de una frontera no puede pasar simplemente por tomar una serie de casos individuales del ejercicio de cada gobierno y decir que cada uno debe determinar cuál de los dos Estados tiene más derecho para hacer su reclamación”, precisó.

También reiteró que la tesis de la línea paralela propuesta por Chile implica “una inequidad evidente”.

“El paralelo supondría un efecto de reducción importantísimo de las aguas peruanas y llevaría una división de la zona en cuestión de 0.39 a 1 en favor de Chile”, agregó.