Miss Italia quiere vivir en la época del fascismo

ALICE SABATINI MISS ITALIA 2015

Alice Sabatini, de 19 años de edad y oriunda de Montalto di Castro. Ante la pregunta de un miembro del Jurado, relativa a en qué época le gustaría haber vivido, respondió con una franqueza cándida que le hubiera gustado vivir la época del Fascismo. “Sarei voluta vivere nel 1942”, dijo la joven reina de belleza y jugadora de baloncesto.

Pero cómo –preguntó un miembro del jurado – ¿quiere vivir en plena segunda guerra mundial? ¿Porqué?. La joven respondió: «Per vedere davvero. I libri parlano parlano, ma la volevo vivere» o sea, “para verlo de verdad. Los libros hablan y hablan, pero hoy quisiera vivirlo”.

El exdiputado por el partido marxista Rifondazione, travestido en mujer Vladimir Luxira, dijo añorar los días en que las misses querían la paz mundial. “Tenemos una miss que añora la guerra”.

La hermosa Miss Italia remató con las siguientes palabras: «La mia bisnonna c’era e mi racconta spesso di quei tempi. Avrei voluto esserci per capire che cosa si provava. Oggi sembra tutto così scontato…». Perché i libri raccontano una storia che molti italiani, come la bisnonna di Alice, ricordano in maniera diversa. O sea:

“Mi bisabuela estaba allí y me cuenta cosas de aquellos tiempos. Yo quisiera estar allí para comprender como era. Hoy todo parece obvio. Pero los libros cuentan una historia a la que muchos italianos como mi bisabuela recuerdan de una manera diferente”.

Fuente: Facebook – Historia del Fascismo.

El Partido Social-Nacionalista Sirio

PARTIDO SOCIAL NACIONALISTA SIRIO

“Hasta la fecha, no ha surgido ninguna formación en el mundo árabe que pueda competir con el Partido Social Nacionalista sirio en la calidad de su propaganda, que apela a la razón y la emoción en la misma medida, ni en la fortaleza de su organización, eficaz tanto clandestina como abiertamente. En virtud de su organización, esta formación logró alumbrar una corriente política e intelectual muy poderosa en Siria y el Líbano.”

– Abú Jaldún Sati’ al-Husri

El Partido Social Nacionalista Sirio (PSNS) (en árabe: الحزب السوري القومي الاجتماعي) Al-Ḥizb Al-Sūrī Al-Qawmī Al-‘Iŷtimāʿī, y también conocido por sus siglas en inglés SSNP) es un partido político sirio que busca la formación de la Gran Siria, que comprende, aproximadamente, los actuales Estados de Siria, Líbano, Jordania, Israel y los Territorios Palestinos.

En Siria, es el segundo partido político más importante y con más militantes. En el Líbano forman parte de la Alianza del 8 de marzo, donde también se encuentra Hezbollah.

Posee un brazo militar que se encuentra inmerso en la guerra en Siria; las milicias del PSNS combaten junto al Ejercito Árabe Sirio, Hezbolá y las Fuerzas de Defensa Nacional, en el bando leal a Bashar Al- Assad.

El emblema del partido fue diseñado por un estudiante de la Universidad de Beirut durante la estapa clandestina del partido, antes de que las actividades del partido fueran descubiertas por las autoridades francesas. Es una combinación de la media luna islámica y la cruz cristiana, formando un ciclón (en árabe: زوبعة, zawbaʿa) con cuatro brazos, cada uno de los cuales representa uno de los cuatro principios del partido: libertad, deber, disciplina y poder.

La bandera es un fondo negro, que representa los días de dominación bajo el Imperio Otomano. En su centro aparece un círculo blanco, y dentro de él el ciclón rojo, que representa la sangre los mártires por la libertad, ya fueran musulmanes o cristianos, liberando al país de la dominación.

Formación e Ideología.

Antún Sa’ada, intelectual griego ortodoxo, fundó el partido en Beirut en noviembre de 1932 como organización clandestina estudiantil. Fue líder de la formación hasta su asesinato en 1949; el partido plasmó fielmente su personalidad y sus ideas. Majid Jadduri observa correctamente que “nunca antes en la historia moderna de Siria un líder tuvo tal convicción, rapidez de actuación, fortaleza de carácter y carisma” (y puede decirse que ninguno ha seguido su estela tampoco). Tras 1949, la formación ha estado encabezada por figuras mediocres, ninguna de las cuales ha sabido movilizarlo hasta alcanzar su antigua posición.

El Partido Social Nacionalista sirio descansa sobre tres pilares principales: reforma radical de la sociedad siguiendo directrices seculares, una ideología de corte fascista, y la Gran Siria. Aunque es conocido sobre todo por su ideología pan-siria, una porción considerable del atractivo de la formación y de su influencia estaban relacionadas con sus elementos seculares y fascistas. De hecho, es difícil decir qué rasgo tuvo más importancia a la hora de atraer afiliados.

El programa de reformas se resume en cinco principios: separación de la Iglesia y el Estado, prohibición taxativa de la interferencia política por parte del clero, eliminación de las barreras entre cultos, abolición del feudalismo y creación de un ejército fuerte. Los tres primeros principios son secularizadores – instan a la eliminación de la religión (léase el islam) de la vida pública – al tiempo que los dos últimos exhiben una orientación modernizadora. Habría que tener presente que aunque estos puntos de vista son comunes, hasta banales, en Occidente; sorprendieron por novedosos a los libaneses y los sirios de la década de los años 30. Juntos, los principios de reforma constituyen una transformación social que justifica la primera “S” del nombre de la formación.

Una advertencia: dado que Sa’ada plasmó el pensamiento fascista de los años 30, los términos “social” y “nacional” son unidos a veces para formar la combinación “nacionalsocialista”, sin embargo, dado que Sa’ada utilizaba la palabra “social” (ijtima’i) en árabe, no “socialista” (ishtiraki); el apelativo de su ideología en inglés no es Nacionalsocialismo sino Social-Nacionalismo.

Los rasgos fascistas de la formación se expresaban en la posición destacada de Sa’ada, la organización del partido y su ideología, incluyendo el hincapié en el pedigrí y el nacionalismo místico. Los rituales de la formación imitaban en muchos detalles a los fascistas, desde el saludo estilo Hitler y el himno calcado al “Deutschland, Deutschland über alles” al símbolo de la formación, una esvástica deformada llamada “el huracán rojo”. Antes de 1945, sus matices fascistas ofrecían tanto una ideología fuerte como los medios para alinearse con los enemigos de Francia y Gran Bretaña, los dos países imperialistas que ocupaban la Gran Siria.

Simpatizantes fascistas y nacionalsocialistas acudían en tropel al Partido Social Nacionalista Sirio como única formación del levante en sintonía con su punto de vista, y parecen haber constituido una porción significativa del núcleo duro de la formación. Algunos miembros se vieron arrastrados por la feroz oposición al Comunismo. Otros buscaban un líder fuerte, algo que ofrecía Sa’ada al estilo fascista de los años 30.

La exaltación de Sa’ada era tan extrema, que el eslogan del Partido Social Nacionalista sirio durante su historia fue “¡Larga vida a Siria! ¡Larga vida a Sa’ada!” También había indicadores claros de que se trataba del profeta de una nueva religión. Las juventudes del Partido Social Nacionalista sirio ingresaban en la formación en una ceremonia conocida como “bautismo”, en la que renunciaban formalmente a mantener otras lealtades.

La tercera característica clave del Partido Social Nacionalista sirio es el nacionalismo pan-sirio, el objetivo de levantar un estado en la Gran Siria. Esto precisa de explicación. La definición precisa de Gran Siria ha variado a lo largo de las diferentes etapas de la historia de la formación, pero siempre abarcó los cuatro estados modernos de Siria, Líbano, Israel y Jordania, así como regiones de Turquía. (Al final de su vida, Sa’ada amplió Siria hasta incluir la Península del Sinaí, la totalidad de Irak e incluso Chipre. La plataforma del Partido Social Nacionalista sirio convierte la unidad de este territorio en un pilar central. “[La Gran] Siria es para los sirios, y los sirios son una nación entera”. En contraste con la nacionalidad siria crucial, las identidades árabe, musulmana, cristiana, libanesa y palestina son consideradas ilógicas. Este punto genera discordias entre el SSNP con los panarabistas y los musulmanes religiosos, así como con los separatistas libaneses y palestinos.

Fuente: Facebook – Historia del Fascismo.

Rotha Lintorn-Orman: Pionera del Fascismo inglés

ROTHA LINTORN-ORMAN

El fascismo británico, el cual nunca tuvo posibilidades serias de alcanzar el poder, ha tenido características únicas. Esto se debe a que Gran Bretaña no es un pais que tuviese las condiciones necesarias del fascismo, a saber: nacionalismo irredentista y lucha social. Por eso el fascismo británico ha sido mas bien conservador, monarquista e imperialista y nunca ha ido mas alla de un corporativismo, aunque si se ha manifestado por algunas medidas revolucionarias como por ejemplo la nacionalización de la banca.

Pero otra de la características que hacen único al fascismo británico es que la primera organizacion fascista británica, los “British Fascist”, fue fundada y liderada por una mujer: Rotha Lintorn-Orman, quien era todo un personaje fuera de lo comun, de caracter muy fuerte, militarista y de posturas feministas, que siempre vestia de hombre y se enfrentaba a tiros con los izquierdistas en combates callejeros.

Nació en una familia adinerada, hija y nieta de militares.

Como primera curiosidad, de casi niña, ella junto a un grupo de chicas que lideraba se infiltró en los Boy Scouts, en tiempos en que estos eran solo para varones (como su nombre lo indica), lo logró haciendose pasar por hombre, firmando solo con inicial y apellido, al igual hicieron sus compañeras; una vez dentro lograron obligar al fundador de los Boy Scouts a crear las “Girl Scouts”

Desde muy joven a Rotha le influyeron los uniformes y el militarismo. Esto se debio a su familia de alcurnia militar y a su propio gusto. Durante la Primera Guerra Mundial, que fue toda una carnicería humana, ella se presentó voluntaria y fué conductora de ambulancias en el frente en Serbia, por lo que vió mucha sangre. Además, sin permiso de sus superiores, Rotha tomó parte en varios combates junto a los soldados. Por su comportamiento heróico fue condecorada con dos “Croix de Charite”, una de las maximas condecoraciones militares.

En 1917, enferma de malaria, es trasladada a Inglaterra. Al recuperar su salud fue nombrada instructora de chóferes de ambulancias. En esos años toma contacto con varios grupos de rusos blancos exiliados (rusos antibolcheviques), también viaja a Italia y a Polonia donde reafirma sus ideales anticomunistas.

El 6 de mayo de 1923 funda el Partido British Fascisti (BF). Su madre donó la cantidad de 50 000 libras esterlinas para publicar propaganda en el periódico “Patriot” y pagar la renta de las oficinas centrales del Partido ubicadas en el 22 de Stanhope Gardens.

Desde el comienzo el Bristish Fascisti fue un partido con amplia mayoría femenina, casi todas solteras. Numerosas damas aristocráticas también se enrolaron. El Partido tenia un Gran Consejo al estilo italiano, vestían uniformes y la disciplina era paramilitar. Varios miembros notables del BF fueron: William Joyce, Arnold Leese, Florence Waters, la Condesa de Eglinton y Ayrshire, la Marquesa de Ailesbury, etc.

Los rojos llamaron desde el principio al BF “nido de lesbianas”. Rotha vestía siempre ropa de aire masculino, fue arrestada en varias oportunidades por portar un arma de fuego en lugares públicos y por peleas en la calle contra izquierdistas.
El “Fascisti británica” titulaba en 1923: ¡La primera victoria feminista en la historia de Occidente fue una victoria fascista!
Fundó hogares para los niños huérfanos de guerra, organizó rifas y bailes para recaudar fondos para los rusos blancos que luchaban contra el comunismo.

Al fundar Oswald Mosley su British Union of Fascist gran parte de los miembros del BF se pasa en bloque al nuevo partido, entre ellos Neil Francis Hawkins, el segundo al mando. El odio entre las dos facciones de Fascistas fué patente y hubo varias peleas y tiroteos entre ellos.

La prensa fue muy cruel y despiadada con Rotha durante los años 30 ya que continuamente la calumniaban acusandola falsamente de realizar ‘orgías’ y ‘bacanales’ en sus oficinas del Partido.

Rotha Lintorn-Orman se suicidó con pastillas en marzo de 1935, en las Islas Canarias (España).

Su cuerpo yace enterrado en el Cementerio Británico de Las Palmas (Gran Canaria)

Fuentes:

  • Benewick, Robert, Political Violence and Public Order, London: Allan Lane, 1969,
  • Thurlow, Richard, Fascism in Britain, London: IB Tauris, 1998
  • M. Durham, ‘Britain’, K. Passmore (ed.), Women, Gender and Fascism in Europe 1919-45.
  • History Planet (revista)

Codreanu y la legión San Miguel Arcángel

Corneliu Zelea Codreanu

El fin de la Primera Guerra Mundial supuso la entrada del mundo en una época confusa para todas las naciones, pero para Rumania sería de manera diferente a las demás. La Unión Soviética era el punto de mira de toda la actualidad internacional, la Guerra Civil Rusa entre el Ejército Rojo y el Ejército Blanco expandió un miedo común por todo el Planeta Tierra ante el crecimiento del bolchevismo. Rumanía se encontraba en una situación delicada, ya que el comunismo era inexistente allí a consecuencia de que era más propio del mundo eslavo y no latino, sin embargo los países vecinos como Rusia, Hungría y la Revolución Espartaquista en Alemania y Baviera, hacieron que la nación se quedara sóla en el continente. La única opción que Rumanía tenía, era hacer una demostración de su fuerza para intimidar a sus vecinos, por ello, en 1919 atacó a la Unión Soviética desde su frontera apoyando al Ejército Blanco de Anton Denikin y también teniendo como aliada a Polonia. Sorprendentemente el Ejército Real Rumano se anexionó la región de la Besaravia en Ucrania y en seguida pidió la paz con Rusia, de la cual salió beneficiada.

Rumanía no era de ninguna manera el lugar idóneo para el surgimiento de tipo alguno de fascismo. El origen de estos se dió en las naciones derrotadas y humilladas por los vencedores de la Gran Guerra como Alemania o Hungría; o por las que se habían empobrecido por no salir lo suficientemente beneficiadas del conflicto como Italia, Portugal o Japón. Los fascismos también se dieron al alza por el miedo al surgimiento cada vez más poderoso del bolchevismo, o bien, por la decadencia de los obreros frente a los poderosos, muchos de ellos judíos que residían dentro del teritorio nacional, es decir, por antisemitismo. Sin embargo en Rumanía no se daban ninguna de estas cosas, pues la nación había salido muy beneficiada de la Primera Guerra Mundial con la anexión de muchos territorios que la habían convertido en el nuevo Imperio de los Balcanes; el comunismo y la izquierda apenas existían en Rumanía porque nadie las votaba y ni siquiera en las elecciones nunca consiguieron ni acercarse un poco al Parlamento, ya que los militantes de izquierdas no llegaron a sumar 2.500 personas de entre millones de rumanos, los cuales cada vez abandonaban más las filas, una cifra insignificante; por último, el antisemitismo tampoco era una excusa para atraer a la gente, ya que desde que el país se había independizado medio siglo atrás, la población entera había sido desde siempre profundamente antisemita y los judíos tenían poco peso, por lo que eso no aportaba nada nuevo. Al comienzo de los años 20, Rumanía era el país que reunía las condiciones más desfavorables para el fascismo, en cambio, su aparición sería estelar y su desarrollo espectacular. Las causas de este crecimiento fueron diversas, siendo la principal de estas la lucha del fascismo contra la corrupción de la monarquía del Rey Ferdinand I y contra los partidos ultraconservadores de extrema derecha en manos de militares que ahogaban el país con su oligarquía en un falso sistema parlamentario. Sin duda Rumanía tuvo el origen más raro y sorprendente de la larga Historia de los fascismos en el mundo.

Como consecuencia a la espera de una posible invasión de la Unión Soviética a Rumanía, un joven estudiante, Corneliu Zelea Codreanu, junto con un pequeño grupo de estudiantes en el Instituto de Enseñanza Secundaria de Iasi, estructuró una diminuta sociedad llamada Agrupación Socialista-Nacional Cristiana para defenderse del bolchevismo en caso del esperado ataque de Rusia. Codreanu, nacido en 1899, Moldavia, descendiente de padres fervientemente nacionalistas, fue un digno soldado rumano que se batió en la Primera Guerra Mundial contra las Potencias Centrales después de atravesar todo su país hasta el frente escapando de sus padres que le habían prohibido combatir por la minoría de edad. De convicciones cristianas ortodoxas y antisemitas, siempre primó su afán por ayudar al prójimo y combatir violentamente cualquier tipo de mal.

Originariamente la lucha política de Codreanu comenzó en la ciudad de Iasi. Su aventura dió inicio en una huelga de la Fábrica de Tabacos donde 2.000 comunistas habían izado las fotografías de Vladimir Lenin y León Trotsky. Valientemente Codreanu escaló a los tejados de la factoría donde arrió las banderas comunistas bajo los insultos de los piquetes. Acto seguido marchó a la vía ferroviaria de Nicolina para izar la bandera rumana con los colores rojo, amarillo y azul. De nuevo fue abucheado por la acción, aunque antes de que lo apalearan, Codreanu lanzó un discurso a los obreros asegurando que el también defendía a los pobres y estaba en contra de la monarquía, pero que la solución para derrocarla no era el comunismo, un mal todavía peor. Curiosamente en silencio los huelguistas le dejaron marchar, uniéndose algunos a Codreanu al quedar maravillados por su discurso.

La Agrupación Socialista-Nacional Cristiana que había organizado Codreanu, se unió poco después a la Guardia de la Conciencia Nacional en la ciudad de Iasi, donde se alojó para estudiar en la Facultad de Derecho. La Guardia de la Conciencia Nacional era una organización estudiantil que se encargaba de los enfrentamientos con grupos de izquierda, pero muy ineficaz e inútil ante la microscópica existencia del comunismo en el país. Su primer congreso tuvo lugar en Cluj, denunciando la nueva normativa respecto a elección libre de plazas para los judíos en las universidades a costa de la limitar las de los rumanos que no gozaban de ese derecho. Curiosamente algunos éxitos políticos logró la Guardia de la Conciencia Nacional como la readmisión de los actos religiosos en la apertura de los cursos tras un encierro de estudiantes en las aulas y la prohibición de los gorros de lana rusos “sciapkas” que llevaban los alumnos comunistas, quitándolos normalmente uno por uno de la cabeza y arrojándolos a una hoguera en la plaza del campus. A consecuencia de estas polémicas en la universidad, Codreanu abandonó Rumanía para estudiar en Alemania, dejando así todas perspectivas políticas de futuro.

De modo espontáneo en 1923 se levantó una revuelta antisemita de estudiantes por toda la nación, algo que era muy común en Rumania, ya que los partidos políticos en casi su totalidad se declaraban en contra del poder judío. Las causas de la violencia antisemita fue la ley que otorgó el beneficio a los judíos de que sus cadáveres no fueran diseccionados en manipulaciones de investigación científica, mientras que a cadáveres ortodoxos o católicos sí, algo que provocó un intenso malestar social. A las revueltas se unió Corneliu Codreanu que precisamente víno para ello desde Alemania para liderar grupos de estudiantes exaltados. Finalmente, gracias al descontento general en la nación, la ley se suspendió. Los actos violentos de la Guardia de la Conciencia Nacional fueron claves en esta victoria política de Codreanu. Pero la violencia apasionada de los jóvenes, según comprobó Codreanu, no servía para llamar la atención de la gente, por lo que acabó convirtiendo a sus luchadores en una fuerza política llamada la Liga de Defensa Nacional Cristiana (LANC), dada de alta el 4 de Marzo de 1923 en una ceremonia de la Catedral de Bucarest a donde acudieron 10.000 personas, cuyo objetivo era defender un fuerte nacionalismo y cristianismo e ir en contra de todo sistema de partidos políticos al servicio de la corrupta monarquía.

Cuantiosas fueron Ias actividades políticas de la Legión de San Miguel Arcángel. Por ejemplo en Agosto de 1923 se abrió el I Congreso sobre Agricultura en Campul Lung, en el cual, tras su finalización, Codreanu junto a 30 campesinos marchó a Bucarest para entrevistarse con el Primer Ministro Ion Bratianu, siendo incapaz de convencerle para llevar a cabo una reforma agraria. Al año siguiente, el 8 de Mayo de 1924, 26 estudiantes del LANC fundaron el primer campo de trabajo voluntario en Ungheri, los cuales. divididos en cinco grupos, trabajaban desde las 4:00 de la mañana hasta el anochecer, obteniendo 300 ladrillos diarios y cada cierto tiempo dos hectáreas de tierra cultivada, cuyos productos vendían para conseguir dinero con el que ayudar a los más pobres y necesitados. Tampoco faltaron los altercados con la policía que siempre trataba de boicotear a los hombres de Codreanu, incluso en una manifestación para conmemorar a los rumanos caídos en la Gran Guerra.

Entre los miembros de la Liga de la Defensa Nacional destacaban los más importantes intelectuales, como el famoso profesor Alexandru Cuza. Sin embargo, nada de eso sirvió para calmar los temores de la monarquía ante un nuevo partido que era el único que se posicionaba en su contra. Se ordenó detener a Codreanu aprovechando la denuncia de un estudiante de la universidad, Aurel Vernichescu, a cambio de dinero. La detención del carismático líder no se basó en ningún fundamento, por lo que fue puesto en libertad, pero poco a poco la policía empezó a tener argumentos para prohibir tal organización que planeaba el asesinato de algunos miembros del Gobierno. La excusa llegó cuando uno de los principales líderes del LANC, Ion Mota, asesinó a Vernichescu, estudiante que anteriormente había denunciado a su jefe. Las reacciones no se hicieron esperar y Codreanu junto a Mota fueron detenidos, seguidos por un gran número de apresamientos contra cientos de estudiantes que fueron juzgados en Tribunales y en muchos casos hasta torturados. Cuando se puso en libertad a Codreanu, no tardó un instante en ofrecerse como abogado para el resto de legionarios que todavía estaban en prisión o en las comisarías. Pero al llegar al juzgado el 6 de Mayo de 1924, Constantin Manciu, prefecto de policía que injustamente había encarcelado a centenares de legionarios inocentes, se abalanzó sobre Codreanu, viéndose este obligado a desenfundar su pistola y matarle allí mismo con disparos. Por tercera vez en menos de un año, Codreanu ingresó en la Cárcel de Galata y se le formuló un juicio en la localidad de Turnu Severin, donde el LANC tenía poca fuerza, pero la insistencia no tuvo éxito para el régimen en manos del Rey, pues los habitantes vieron en el acusado un elemento para librarlos de la oligarquía militar que ahogaba al país. El juicio fue un fracaso para el Gobierno, ya que intentó presentar a Codreanu y al LANC como terroristas por el asesinato de personas, pero lo cierto es que se dedicaban a eliminar físicamente a carniceros de la oligarquía sin meterse con nadie más, convirtiendo así la situación de Rumanía en una lucha por aquellos que buscaban la libertad y por los que buscaban esclavizar al pueblo con la finalidad de su propio enriquecimiento. Codreanu quedó en libertad por el ferviente apoyo popular que se ganó de las masas por todo el país, especialmente entre los campesinos más pobres. La monarquía lo soltó por miedo a una revuelta como la de Italia que había acabado en la Marcha sobre Roma de Benito Mussolini y el fascismo. A partir de ese momento Codreanu empezó a ser conocido como “el Capitán”.

Una vez fuera de prisión en 1925, Codrenau, junto con el también liberado Ion Mota, quién se convirtió en su lugarteniente, abandonaron Rumanía para estudiar y reflexionar en Francia, donde residieron dos años. Alexandru Cuza tomó el mando del LANC como sustituto de Codreanu. Fue durante este período cuando en las elecciones de 1925 el LANC obtuvo 120.000 votos y 10 representantes en el Parlamento Rumano. Sin embargo el éxito del LANC se debió en parte a su parcial integración en el juego político corrupto de la monarquía, por ese motivo, a su regreso a Rumanía, tanto Codreanu como Mota muy descontentos se dieron de baja en la Liga de Defensa Nacional con la intención de fundar un nuevo partido.

A las 22:00 horas del 24 de Julio de 1927, Mota y Codreanu fundaron la Legión de San Miguel Arcángel (LSMA). Este movmiento por primera vez en Rumanía podía denominarse fascista en toda su composición estética, ya fuera por los saludos romanos brazo derecho en alto, por la uniformidad de camisa verde o por el culto a la figura de un líder. En la misma época otros partidos fascistas nacieron en Rumanía animados por el contagio de los diversos movimientos europeos, fueron Acción Rumana, el Fascio Nacional Rumano y el Partido Nacional Socialista Rumano. Pero únicamente fue la Legión de San Miguel Arcángel la que de verdad llegó al corazón de los ciudadanos, especialmente de los campesinos que eran la gran mayoría de la población. El programa de religiosidad, tradición y socialismo conectaba con aquella especial y exclusiva forma de ser de los rumanos.

Las actividades de la LSMA y el trabajo de los militantes fueron algo nuevo en cualquier partido político del mundo hasta ese momento. Los afiliados no gozaban de ningún lujo y su vida era difícil, la única misión de estos era ayudar a los demás, pues en lugar de organizar grandes discursos como un moviminto político normal, sus actos se basaban en construir infraestructuras para los pobres, es decir, llegaban a la gente siempre con los hechos y no con las palabras. Era algo totalmente novedoso ver políticos cogiendo herramientas de trabajo y construyendo obras sociales sin cobrar nada por ello, la mayoría estudiantes, profesores, intelectuales, ingenieros o sacerdotes. Las tareas que realizaron no fueron nada sencillas, sus millares de militantes levantaron escuelas, diques, granjas, pequeñas fábricas de ladrillo e incluso muchos trabajaron en el campo ayudando a los campesinos en la recogida de cosechas. Todos aquellos legionarios expertos en alguna profesión abrieron albergues enfocados a dichos oficios, ya fuesen obreros, carpinteros, herreros o albañiles; aunque también muchos talleres en el ámbito de la industria téxtil o en el cambio de ladrillos, cemento o hierro. Una vez militantes y políticos finalizaban las obras que trabajaban con sus propias manos durante semanas o meses, se echaban a los bosques y caminos para ir haciendo su propaganda hasta que se encontraran con más personas desfavorecidas a las que ayudar. Por los pueblos los miembros de la LSMA abrieron una serie de tiendas y economatos en los que ofrecían productos básicos a los campesinos y trabajadores a precios que rozaban lo gratis para que pudieran obtenerlos ante la imposiblidad de poder comprarlos a los precios tan caros que imponía el Gobierno. En el poco tiempo libre que tenían los militantes de la LSMA, entre su trabajo propio más el de la obra social, se dedicaban a realizar actos religiosos cristianos para la gente de los pueblos y aldeas, cantaban en coros u organizaban actividades divertidas para entrener a los niños. Todo el duro trabajo que realizaba la LSMA lo hacía siempre bajo una fuerte represión de la policía, ya que aunque el partido fuera legal, los comisarios del Rey aprovechaban cualquier excusa para disolver un acto o realizar cargas de caballería contra los militantes, lo que hacía aún más complicada la tarea. Políticos y militantes de la LSMA pronto fueron conocidos por el nombre de “legionarios”, y la gente, fundamentalmente campesina, comenzó a apoyarlos en masa en los sitios del país donde tenían presencia, lo que convirtió a Codreanu en el hombre más odiado por la oligarquía militar.

Para coordinar todo el entramado legionario estos se organizaron en “Cuibs”, unos grupos de acción compuestos por 13 legionarios dedicados a labores sociales más pequeños e independientes difíciles de lozalizar por las autoridades rumanas. Rápidamente toda Rumanía se llenó de Cuibs trabajando en campos y ciudades. Para entrar en el Cuib el candidato tenía que ser conocido por al menos dos legionarios, los cuales tenían que demostrar su valor en un período de tiempo de tres a cuatro meses, momento en el que se le daba la bienvenida como miembro. Tras cumplir dos años en el Cuib el candidato pasaba a convertirse en legionario, mientras que cuando se superaban los trece miembros en el Cuib, su antiguo jefe tenía la misión de abandonarlo para organizar otro. Las reuniones del Cuib se hacían en casa de algún legionario o en una iglesia que cedía un sacerdote simpatizante, aunque en la capital de Bucarest se celebraban en un recinto llamado “Casa Verde”. Siempre destacaban en estos actos un crucifijo, la fotografía del Arcángel San Miguel o Codreanu, un cirio y una lámpara de aceite. Las sesiones se realizaban de la siguiente manera: al inicio se ofrecían rezos y cantos religiosos a Dios; luego se debatía sobre los sucesos políticos en la semana, fijaban futuras estratégias políticas a seguir y por último revisaban la prensa amiga, enemiga e internacional; por último tenía lugar un elevamiento espirutual mediante ritual.

Algunas organizaciones surgieron dentro de la LMSA como parte de su estructura. La más destacada fue la Guardia del Icono que lideraba Radu Mironovici con la función de ser el brazo armado encargado de proteger a los legionarios. Las juventudes entre los 14 y 18 años se encuadraron en la Cofradía de la Cruz, integrándose mediante un rito consistente en hacerse una incisión en el dedo con un crucifijo de madera e intercambiarse las gotas de sangre con el resto de compañeros. En el ámbito de la universidad nació el Centro Universitario Legionario organizado en Frentes Universitarios Provinciales. Incluso hubo una sección femenina, siendo la primera fuerza política en la Historia de Rumanía en admitir a mujeres, las llamadas “legionarias”. Por último se construyeron unos restaurantes legionarios en los cuales la comida valía de 2 a 10 lei (moneda rumana), precios asequibles a cualquier persona.

Desde el nacimiento de la Legión de San Migueal Arcángel, habían pasado muchas cosas en Rumanía, como la muerte del Rey Ferdinand I, que había dejado el país bajo la regencia del Príncipe Nicolae Brana. Para combatir la monarquía a la LMSA emplearon todos los métodos a su alcance como las elecciones al Parlamento, en las cuales bajo fuerte presión policial y del Ejército sobre los campesinos que eran mayoritariamente pobres, obligaron en muchos casos a depositar el voto a su favor, además de ser cuantiosas papeletas manipuladas bajo el caciquismo. Al final el resultado electoral dió la victoria al Partido Nacional Campesino, triunfo que había proyectado la monarquía. A pesar de todo la LSMA obtuvo muy buen resultado. Después de las elecciones el Príncipe Nicolae intentó obstaculizar el crecimiento de la LSMA con el desmantelamiento en Diciembre de 1929 de dos de sus actos en Beresti y Lendus, donde criticaban lo difícil que se había vuelto la vida en Rumanía después de haber tenido lugar la Gran Depresión y caída de la economía en la Bolsa de Wall Street en Nueva York, Estados Unidos. Gracias a esas circunstancias, Codreanu pudo hablar en un mítin ante 20.000 campesinos a comienzos de 1930 en Cahul, récord de público hasta ese momento.

Con la Gran Depresión, el aumento de la pobreza, la injusticia social y un cúmulo de situaciones que hacían imposible vivir en Rumanía; finalmente la Legión de San Miguel Arcángel, ya con un gran apoyo popular y preparada para volverse una organización de masas, se convirtió en la Guardia de Hierro el 20 de Junio de 1930.

Bibliografía:

Carlos Caballero Jurado, Ejército Nacional Rumano. “Corneliu Codreanu y la Legión de San Miguel Arcángel”, García Hispán Editor (1997), p.15-32
Carlo Sburlati, Codreanu el Capitán, Acervo (1970), p.31-97.

SAN MIGUEL ARCANGEL

El gremio de los ávaros

ONESIMO REDONDO

Por Onésimo Redondo (1905-1936).

Definición del avaro

El dinero busca las manos sucias. Se acumula y se detiene allí donde hay unas manos hechas a especulaciones impuras y avaras de posesión. El hombre de verdad avaro, de cualquier forma hace dinero. Lo mismo se enriquece vendiendo alpargatas que drogas, e igual hace dinero si profesa el préstamo usurario que si se dedica al noble y azaroso oficio de la agricultura.

También se allegan riquezas con el trabajo y la inteligencia asociados sin avaricia: Es cierto. Pero allí se detienen inmóviles las riquezas, en perpetuo crecimiento, donde están las manos del avaro.

Entiéndase que no sólo es avaro aquel pobre y repugnante hombre que las leyendas pintan contando en sus lugares escondidos el oro, y atándose al corazón las llaves de su arca. Ni tampoco solamente el que de los sótanos traspasó al banco sus riquezas para dejarlas quietas, sin hacer otra cosa que percibir sus intereses y contarlas.

Hay avaros perfectos, avaros de corazón, que levantan edificios, adquieren fincas y aún mueven industrias. Esto, que si fuera una actividad generosa podría redimir a los ricos, a pocos de los que nuestra sociedad libra del estigma de la avaricia: por que ¿no lo hacen todos pensando solamente en el aumento de su fortuna?

Es avaro no solo el que se goza en contar a escondidas lo que posee; ni solo el que presta en metálico a grandes usuras. Lo es todo aquel que vive dominado por el afán de ganar y conservar.

Conversación del avaro

Hablad con un avaro, que poco os cuesta. Detrás de un mostrador de nuestros grandes comercios, en el fondo desaliñado de esos almacenes donde unos oscuros escribientes cuidan míseramente un avaro. Le encontraréis también en los mejores despachos de las profesiones liberales, en el piso anónimo de un gran casero o del rentista que se vino a vivir a la ciudad, en los sillones más acogedores de los buenos casinos, ¡en las iglesias, cuántas veces!

Si no vais a estorbarle en su amoroso negociar, a robarle los preciosos minutos, de los que él sabe dilatar gota a gota sus ganancias, os recibirá amable y muchas veces dicharrachero. (Se entiende en el caso de que tengáis alguna importancia social o vayáis a darle algo de ganar).

Un tesoro de generosidad posee el avaro, y es éste: el elogio. Como los elogios no cuestan dinero, los prodiga a las amistades y más a los clientes, sin tasa ni medida; lo mismo alaba la salud que la inteligencia; la presunta laboriosidad que el buen tipo.

Y un horror genérico, horror gremial – que se extiende por todos los de su casta – es característico del avaro: el de hablar largo y tendido de cosas trascendentales. Si queréis dar un mal rato al avaro, habladle en serio de los males sociales, y ponderadle la grave urgencia de invertir esfuerzos y dinero en salvar a la patria y redimir a los obreros. Le veréis distraerse al poco rato, empujar el volante de la conversación a lo superfluo y forcejear por volver a sus baratas amabilidades. Y cuidado con poneros pelmas, porque estáis perdidos: el avaro dará fin hasta de su cortesía, y cortará firmemente la conversación para sumirse nuevamente en el sabroso recorrido de sus ricos minutos, de los cuales, gota a gota, va destilando las ganancias.

Hegemonía avarista

Este gremio, bien poblado y poderoso, el de los avaros, es el que tiene a la sociedad en sus manos, porque tiene el dinero. Y podemos asegurar que hasta aquí no les ha salido enemigo serio. Lo fue – ¡y con qué denuedo! – Jesucristo.

Pero los sermones contra la avaricia, sermones crudos, sentidos y veraces, como los de Jesucristo y sus santos, han perdido actualidad. Nosotros, que frecuentamos las iglesias, hemos oído muy pocos.

Tampoco el marxismo es enemigo, ni mucho menos, de los avaros. Tiende únicamente a renovar el personal del gremio. Leed cualquier papelucho marxista y encontraréis tanta abundancia de diatribas contra las cosas de Cristo como carencia de combate serio contra ese gremio de los “ricos”, tan condenado por Aquél.

Los “ricos” – los avaros – viven, pues, metidos en la Iglesia y no muy mal mirados por los enemigos de ella.

A los avaros no les han salido enemigos serios. Y es seguro que mientras ésto no suceda no se habrá abierto el camino de la justicia social y de la salud pública.

Fuente: “Libertad”, núm. 43, 4 de abril de 1932.

Historia: El fascismo japonés

FASCISMO JAPONES

De todos los paises asiáticos, es en el Japón donde únicamente se puede hablar de una incidencia real del fascismo. Paradójicamente, en el país más alejado, geográficamente hablando, de Europa. Pero era el único efectivamente “europeizado”, es decir, donde el régimen liberal, el parlamento, los partidos, funcionaban desde hacia años, y donde el capitalismo era una realidad y palpable. La estructura sociopolítica era distinta a la Turquía semifeudal sobre la que ascendió Kemal, a la vida tribal del Oriente Medio; a diferencia de la India, Japón no se hallaba en situación colonial, antes bien, todo lo contrario. Sólo en un país tan efectivamente occidentalizado podía desarrollarse el fascismo hasta formar un movimiento de importancia.

A la vez, los postulados del fascismo enlazaban con facilidad con las tradiciones japonesas más arraigadas: el espíritu del “bushido”, de la época de los “daimyo”, y los “samurais” era análogo al que en Europa buscaban los Italianos en sus “condottieri”, y los alemanes en la “Orden Teutónica”, y en cuya ética aspiraban a inspirarse. No sin algo de razón se ha definido al Japón, en alguna ocasión, como la “Prusia de Oriente”. Junto a la europeización sociopolítica había, pues, una base ideológica tradicional propia y genuina.

El fascismo japonés ofrece particularidades propias importantes. Enraizadas con la tradición nacional, fuertemente impregnado de tradicionalismo, activista y violento, se inspiraba en una especie de monarquismo mistico; la “restauración de Showa”, es decir, la devoluciones de los poderes reales al Emperador, era su objetivo supremo. Gracias a esta restauración, Japón se libraría del régimen liberal capitalista, y el Emperador volvería a dirigir una política llena de gloria que recordará las más doradas épocas del Imperio del Sol Naciente. El Japón, dirigido por su Emperador, y equipado con un poderoso ejército, llevaría a cabo una ideología panasiática, liberando a todo el Oriente de las potencias coloniales. No es de extrañar que esta ideología fascista hallara amplio eco entre los jóvenes oficiales, y que se infiltrara profundamente en el Ejército: era el Japón guerrero y Místico guiado por un Emperador divino lo que se pretendía reconstruir. Pero todo esto no significa que el fascismo japonés fuera de esencia reaccionaria, nada más lejos de la realidad. En Japón se unieron a los movimientos fascistas sólidas porciones del movimiento obrero e importantes dirigentes izquierdistas, y sus posiciones sociales llegaron a un grado de radicalización que ha hecho decir a algún comentarista o historiador que aquello era puro comunismo.

El estudio del fascismo en Japón se revela, por otra parte, extraordinariamente complicado. La causa fundamental es la proliferación de grupos fascistas, parafascistas o fascistizantes. Resulta muy difícil seguir la evolución de tantos grupos distintos, y poder estudiarlos a todos con el suficiente detenimiento como para poder discernir si se trata de un grupo auténticamente fascista, si es un grupo de extrema derecha, más o menos fascistizado, si es un grupo tradicionalista, o si es un grupo socialistanacional… Unas cifras nos darán mejor idea del problema. Tomando como fecha cumbre del fascismo japonés la de 1936, los especialistas han catalogado, previamente a esta fecha, hasta 235 grupos, asociaciones y partidos “nacionalistas (desde la extrema derecha al “fascismo de izquierda”), y después de 1936 llegaron a existir hasta 750. De entre los más importantes, 19 existían ya en 1930, 42 en 1931, y 58 al año siguiente. Al producirse la derrota del Japón, y pese a que desde 1942 sólo se había permitido existir a estos grupos como sociedades culturales, los grupos “ultras” totalizaban la cifra de 300… algunos no tenían sino un solo miembro. Hanji Kinoshira, para poder estudiar a tan amplia cantidad de grupos, ha procedido a agruparlos en dos corrientes básicas: por una parte, la “extrema derecha idealista”, que él describe como ultranacionalista, reaccionaria y mística. Por otra , la corriente “nacionalsocialista”, que define como partidaria de la modernización del país, y socialmente progresista. Si bién existe en algún punto posiciones comunes, y a veces faltan límites claros entre ambas tendencias, Kinoshira también subraya la diferencia, y los enfrentamientos entre estas dos corrientes. El mismo autor ha elaborado una lista de los principales grupos, agrupándolos por tendencias.

La corriente “extremista de derecha “idealista”, tiene su origen en el grupo “Genyo sha” (fundado en 1881), y en la “Asociación del Dragón Negro” (1901). Dentro del marco cronológico al que se limita nuestro estudio, están: la “Asociación de la Esencia Nacional del Gran Japón” (1919), el “Cuerpo Antibolchevique” (1922), el “Kokuhon-Sha”(1924), el “Cuerpo de Justicia del Japón”(1925), la “Asociación de Trabajadores del Yamato”(1928), el grupo armado “Sociedad de los Patriotas” (1928), el célebre “Cuerpo de la fraternidad de la sangre”, también grupo armado, dirigido por Inonue, (1932), el “Partido de la Producción del Gran Japón” (1932), otro grupo armado, el “Cuerpo de Soldados Divinos” (1932), el “Partido de la Juventud del gran Japón”(1936), la “Sociedad de la Liga de Asia Oriental” (1939), la “Confederación monárquica” (1939), y la “Asociación de Oriente” (1940). Las fechas situadas entre paréntesis corresponden al año de fundación. Dentro de la corriente “nacionalsocialista”, Kinoshira sitúa la “Asociación de la Fundación Nacional” (1924), el “Partido Socialista Radical (1929), el “Partido Nacionalista japonés” (1932), la “Liga Popular del Nuevo Japón (1932), el “Kodo-kai”(1933), el “Partido Nacionalsocialista del Gran Japón”(1934), la “Liga de Acción Política Pronacional” (1934), el “Partido de la Renovación Japonesa ” (1937), y el “Partido del Gran Japón” (1940).

La característica fundamental que unía a tan larga lista de grupos era su actitud mística ante la figura del Emperador, personificación de la nación, de sus tradiciones, y de su espíritu. “Todos estos grupos “escribe Kinoshira – manifestaban un celo fanático por el mantenimiento de la autoridad imperial (tenno sei) y es por ésto que al fascismo en Japón se le ha llamado a menudo “fascismo tenno sei”, es decir, fascismo de principio imperial. Esta devoción no reposaba en ningún análisis crítico del poder, a diferencia del fascismo italiano, cuya ideología inicial fue republicana, y del nazismo alemán, que se oponía a toda restauración imperial. De tal rechazo a pensarse independientemente de la autoridad reconocida y por relación a ella, resultaba que el fascismo japonés no podía ni pretendía constituir una oposición”. Esta actitud ante el Emperador, absolutamente japonesa en su origen y motivaciones, se revelaría como la auténtica debilidad del fascismo japonés: cuando los fascistas, por medio de un “putsch” estén al borde de la conquista del poder, la actitud opuesta a su acción del Emperador bastará para hacerles desistir…

Conviene ahora dar un vistazo general a la política japonesa. Dos grandes partidos, el “Seyukai”, conservador, y el “Minseito”, liberal, monopolizaban la vida política, Pero en realidad no eran más que los portavoces, las fachadas, de los gigantescos “trusts” industrial” comerciales que dirigían la vida política del país. Estos “zuibatsu ” (así se les llamaba en el país), “colonizaban” las estructuras del Estado en beneficio propio y exclusivo. Los “zuibatsu” serán uno de los objetivos de ataque predilectos de los fascistas japoneses, a los que se atacó con tal vigor que superó en rigor a la postura comunista. La izquierda japonesa, que empezó a desarrollarse a principios de siglo, con la industrialización, fue eclipsada por los grupos nacionalistas y casi desarticulada.

La corriente extremista de derecha tenía su origen, como se vio más arriba, en el “Genyo-Sha”, que se había creado para favorecer la expansión japonesa en Corea. Su programa de “Honrar al emperador, amar a la Patria y defender al pueblo”, será imitado largamente años después. La “Sociedad del Dragón Negro” saldrá directamente de la “Genyo-Sha”, y uno de sus dirigentes, Uchida, llevará a cabo uno de los intentos de fascistización de la extrema derecha japonesa. Tras estos dos grupos iniciales, nacerán una pléyade de movimientos menos importantes, todos ellos predicadores del “verdadero nacionalismo”, y radicalmente opuestos a los movimientos democratizantes que se habían extendido por el país tras el fin de la Primera Guerra Mundial, además de ser, por supuesto feroces antimarxistas. La inspiración de casi todos estos grupos venía de la tradición japonesa; los antiguos caballeros errantes, los “kyokaku”, eran puestos como modelos a seguir. En 1925, por primera vez uno de estos grupos evidenció una fuerte fascistización: el “Cuerpo de Justicia del Japón “, dirigido por Sakai, quien “pretendía superar las tradiciones de los kyokaku e imitar al gran líder político europeo (Mussolini, N. Del .A.). Hizo llevar camisas negras a sus partidarios y estudió profundamente el socialismo”, según Kinoshira. A pesar de esta aproximación al modelo europeo, los puntos fundamentales de “fidelidad al emperador y amor a la patria” continuaban siendo la base del movimiento. El grupo logró cierta implantación en los medios obreros, pero no pudo sobrevivir a la muerte de su jefe. En resumen, tuvo una importancia secundaria. Mucha más tuvo el “Kokuhon Sha ” que se formó en 1924, en torno a la revista “Kokuhon”, editada desde 1922 por Hiranuma. Provenía también del común tronco “Genyo-Sha”, pero era de inspiración espiritualista, y violentamente antimarxista. Hiranuma predicaba “el verdadero nacionalismo”, según decía él mismo, y fue un político destacado, siendo. ministro del Inteior hasta 1924, y algo después Vicepresidente del Consejo Imperial. “Hiranuma era considerado en el extranjero como la figura más destacada del fascismo japonés” dice Kinoshira, pero en realidad Hiranuma no fue jamás fascista en sentido auténtico. Su fama se debía a su importante puesto político, y también a que su movimiento llegó a contar con 200.000 seguidores.

La corriente “nacionalsocialista”, según la definición de Kinoshira, tuvo como primera y efímera manifestación el grupo “Roso Kai” surgido en 1918, con gentes venidas de la izquierda y de la derecha del espectro político. Pero el verdadero creador de esta tendencia, fue un intelectual, Ikki Kita, autor de un famoso libro: “Plan de reorganización del Japón “, en el que expresaba una ideología “exacerbadamente socialista y nacional”, según dice José M. Rodríguez en un artículo publicado en “Historia 16″. El programa que proponía lkki Kita pedía la supresión de la Constitución, la prohibición de las fortunas de más de un millón de “yens”, las expropiación de las fincas que superasen en valor a los cien mil “yens,”, para redistribuirlas, la nacionalización de la Banca, los ferrocarriles y compañías de navegación, de las minas y de las compañías de seguros. El libro también exigía que pasaran al Estado las propiedades de los “Zuibatsu” a partir del momento en que estos “trusts” tuvieran cierta dimensiones. Por otra parte, era violentamente antimarxista y predicaba la expansión japonesa hacia Siberia, enfrentándose al comunismo. Ikki Kita creó en el mismo año 1919 el “Yuson Sha”, con el fin de plasmar su programa en un grupo político concreto.

Dos hechos claves vendrán a acelerar el surgimiento de un fuerte fascismo japonés, fuerte no por estar agrupado en un único y sólido movimiento, pero sí por el gran número de organizaciones implicados en él, y por el significativo hecho de la masiva fascistización de la extrema derecha y, a la vez, de la izquierda japonesa. El primero, será la crisis económica del 29. Japón, que vivía por y de sus relaciones comerciales, sintió con especial crudeza la crisis, aumentando la animadversión frente a los “Zuibatsu” que hallaban la forma de medrar en la situación, mientras que el pueblo japonés pagaba las consecuencias de la crisis. El segundo, fue el llamado “incidente de Manchuria”, que sería el origen de una gran ola de nacionalismo y de militarismo y que se extendería por todo el país.

“El incidente de Manchuria – dice Kinoshira – por la immensa ola nacionalista que levantó en la población japonesa, conjugándose con el descontento creado por la crisis económica, lanzó realmente el verdadero fascismo en el país del Sol Naciente, donde se vio a las organizaciones socialistas inclinarse una tras otra hacia posiciones cada vez más chauvinistas, y perder así hasta un tercio de sus miembros en beneficio de las organizaciones de tendencia nacionalsocialista”.

Durante la primera mitad de los años 30, los grupos fascistas o fascistizantes florecieron rápida y abundantemente. Uchida, del que ya habíamos más arriba, de la “Asociación del Dragón Negro”, comprendió que había llegado el momento de la modernización del programa, y del cambio de su apariencia exterior, amoldándolo a formas fascistas. Creó, dentro de esta línea, el “Partido de la Producción del Gran Japón”, acercándose a fuerzas obreras (especialmente, al Sindicato del Metal y la Industria Química de Osaka, y otros menores), y combatiendo a la vez, con virulencia, al marxismo. Tras una cierta represión policial, con la muerte de Uchida, en 1937, el partido languideció. Hiranuma, en cambio, empezó a jurar y requetejurar que él no era fascista. Para no ser acusado de tal no dudó, incluso, en disolver su potente movimiento, y en premio a esta actitud recibirla años mas tarde la Presidencia del Consejo Imperial.

Pero la situación a quien más favoreció fue, evidentemente, a la corriente “nacionalsocialista”. El crecimiento de la doble agitación, social (crisis económica), y nacional (Manchuria), la hizo desarrollarse aceleradamente. Fueron muchos los nacionalistas que comprendieron que exitía una necesidad imperiosa de unir al proletariado a la vida de la nación, de buscar la síntesis de nacionalismo y socialismo, rechazando simultáneamente el capitalismo y el comunismo. “A un programa así – dice Kínoshita -, se le puede dar, sin abuso, los nombres modernos de nacionalismo y socialismo “En la consecución de esta síntesis participarán elementos provenientes de los dos movimientos. Desde una posición inicialmente nacionalista actuaba lkki Kita y sus seguidores. Algunos de ellos, capitaneados por Okawa, se escisionaría en 1931 para dar lugar al “Jimmu kai” denominado así porque aspiraba a la construcción de un Japón como el del Emperador Jimmu. “El grupo contó rápidamente con 30.000 adherentes que se reclamaban seguidores de las ideas de Mussolini y Hitler según Kinoshita, y estaba especialmente infiltrado en los ambientes militares. Por su activa participación en el primer intento de “putsch” llevado a cabo por los fascistas japoneses, en el 15 de mayo de 1932, Okawa fue detenido, y su movimiento disuelto.

Desde una posición inicialmente socialista se produjo, a la vez, un proceso de confluencia. El principal inspirador de este proceso fue Takahata, exmilitante comunista, que creó en 1919 el grupo “Kerin Gakumei”, donde empezaron a desarrollarse estas tesis. Takahata, junto a lkki Kita, es uno de los más valiosos intelectuales del fascismo japonés, autor de obras como “Críticas del Marxismo”, “Manual del Nacionalsocialismo”, y “Marxismo y nacionalismo”. Takahata ocupa un lugar capital en el fascismo japonés, como inspirador de diversas organizaciones que “tendían a la fusión en una corriente única nacionalsocialista de elementos de derecha e izquierda, por lo que puede decirse que a partir de ellas existe, en el Japón, el fascismo moderno propiamente dicho – dice Kinoshira -.

Coetáneamente, surgieron varios grupos armados. La “Sociedad de los Patriotas”, fundada años atrás, se hizo famosa a nivel internacional en 1930 por el asesinato del primer ministro, Hamaguchi. En 1932 nacieron, vinculados a la corriente de “extrema derecha idealista “, el “Cuerpo de Soldados Divinos”, y la “Fraternidad de la Sangre”, y la corriente “nacionalsocialista”, el grupo “Defensa de los fundamentos del Estado que pronto se harían famosos.

En 1932 se produjo el primer intento unitario, con la creación de la”Asociación General de lucha común de los patriotas japoneses”, en la que participaron las tres grandes corrientes nacionalistas: los descendientes del “Genyo Sha”, los inspirados en el “Yuson Sha” de lkki Kita, y los seguidores de Takahata, así como otros grupos menores de izquierda y derecha (hasta totalizar 70 organizaciones). Con la aportación de miembros de todos los grupos, se creó una milicia global, encuadrada por los fanáticos terroristas del “Cuerpo de la Fraternidad de la Sangre”. El intento unitario duraría apenas un año.

El incidente de Manchuria había ocasionado la ascensión del Ejército en la sociedad nipona, y ya no abandonaría este protagonismo hasta el fin de la Segunda Guerra Mundial. En los primeros años de la década de los 30 nacían una tras otra las sociedades secretas militares nacionalistas (“Kozakura kai”,”Sakura kai”,”Merinkai”, nutridas por la joven oficialidad. Estos oficiales, provenientes del campesinado, en su mayor parte, habían sido y eran extremadamente sensibles a los ideales nacionalistas y sociales de los movimientos fascistas y fascistizantes, a los que prestaban un importante apoyo. La ocupación de Manchuria favorecía el desarrollo de las tendencias fascistas en el seno del Ejército y, aún más, a las doctrinas que predicaban el intervencionismo militar en el seno de la sociedad japonesa:

“Se trataba “dice François Solchaga”, de sustituir con una forma de dictadura militar abierta a los problemas sociales, al régimen parlamentario. Esta tentación se desarrolló especialmente en Manchuria donde el ejército actuaba con autonomía, desarrollando su propia política, su administración, y burlándose abiertamente de las directrices formuladas por Tokyo”.

Similar proceso de fascistización se produjo entre la izquierda nipona. Un ex lider socialista, Akama-tsu, creó en 1932 el “Partido Nacionalista Japonés”, violentamente anticapitalista y panasiático. Desde su fundación, captó a muchos elementos procedentes del Partido Socialista y del Partido de Obreros y Campesinos, y de la Federación de Sindicatos Obreros Nacionales. Del Partido Comunista Japonés, y del Partido Obrero y Campesino nacerá, también en 1932, la “Liga Obrera de Vanguardia”, dirigida por Nakamura, y que pasará a integrarse en el “Partido Nacionalsocialista Japonés”, algunos meses más tarde. Pero, como ya era habitual entre los grupos fascistas y fascistizantes japoneses, el nuevo partido también fue víctima de escisiones y abandonos. Akamatsu dejó el partido un año más tarde, y una importante escisión, la “Liga Nacional del Nuevo Japón”, hizo una seria competencia.”De todo este bullicio estéril se vio nacer, sin embargo, en 1932, la “Kakkashakaishagi Gakumei (Academia Nacionalsocialista) de Ishikawa, y a la que Takahata prestará todo su apoyo.

También se inclinó hacia posiciones moderadamente fascistizantes la potente “Unión Agraria” que agrupaba a los pequeños campesinos ávidos de tierras, necesitados de una reforma agraria, enemigos de los “zuibatsu”.

En 1932 existía, pues, una amplia fascistización de las extrema derecha nacionalista de los ambientes militares y agrarios, y se habían creado varios movimientos fascistas a partir de la izquierda, una izquierda que abandonaba progresivamente sus postulados marxistas para volverse hacia el nacionalismo. Pero no había una dirección unificada, una dirección global. Por eso no es de extrañar el gran número de intentos de golpe de Estado que se suceden entre 1932 y 1936, y el fracaso de todos ellos. Al final, esta serie de “putschs” lo que conseguirá será que el régimen liberal caiga, pero no será el fascismo el que lo sustituya sino un régimen militarista conservador.

Las dificultades de las clases medias, la pobreza de los campesinos, unió en un mismo frente a las pequeñas sociedades secretas de jóvenes oficiales, a amplias organizaciones campesinas, y a importantes sectores proletarios “nacionalizados” tras el “incidente de Manchuria”. Unidos contra los “zuibatsu” y la agitación marxista, pedían la restauración del Poder Imperial, en la confianza de que con esta protectora y paternal autoridad desaparecerían las dificultades e injusticias que generaba el sistema liberal capitalista. Este estado de ánimo era el que impulsaba a los autores de los asesinatos, en el curso de las elecciones de 1932, de Inukai, Primer Ministro, del partido “Winseito”, y de Takuma Dan, del “Zuibatsu Mitsui”, cometidos por miembros del “Cuerpo de Fraternidad de la Sangre”. El terror se extendió rápidamente entre los partidos “del Sistema”. Un golpe de estado estalló el 15 de Mayo, pero fue aplastado, y no bastó para subvertir, el orden establecido. El “Jimmu Kai” había sido el grupo fascista más implicado, pues había prestado fuerte apoyo a los oficiales implicados. Okawa, su líder, fue condenado a 15 años de carcel. El gobierno resistió bien este primer golpe, y casi se puede decir que resultó afianzado.

A este primer “putsch” siguió una intensa agitación en los medios nacionalistas. Mientras que en Junio el “Partido Nacionalista” y el “Jimmukai” lanzaban una nueva iniciativa unitaria (el “Comité de Unión en la lucha contra el Hundimiento del Japón”), apoyados por muchos grupos menores, y ofreciendo la alternativa política de los fascistas y fascistizantes al programa del nuevo gobierno formado tras el”putsch”, nacían nuevos grupos activistas, como el “Cuerpo de Soldados Divinos”. Aunque encuadrable en principio en la llamada “extrema derecha idéalista” de la clasificación de Kinoshira, el “Cuerpo” exigía la modernización completa del Japón, atacaba el liberalismo, y el marxismo, criticaba a los “zuibatsu”, denunciaba a los políticos corruptos, y pedía la expansión japonesa. Se puso a organizar un nuevo golpe de Estado, descubierto y abortado el mes de julio de 1933. Tenía el mismo objetivo que el “putsch”de mayo de 1932, a saber, entregar el poder al Ejército, y expulsar a los políticos “del sistema”. Los planes de desarrollo del “putsch”preveían el asalto a la residencia del Primer Ministro, a las sedes de los dos grandes partidos y al “Club Industrial Japonés “.

Ante la patente incapacidad de los ambientes civiles afines al fascismo para desarrollar una acción política eficaz, por su extremada división, producto no de diferencias ideológicas, sino de matices tácticos o rencores personales, el centro de gravedad del fascismo japonés se trasladó de la Sociedad Civil al Ejército, donde siempre había encontrado gran eco entre la joven oficialidad de extracción campesina. A este respecto, lo que ocurrió con la “Academia Nacionalsocialista”, de la que hablamos, es bien significativo. En marzo de 1934, ante la disolución del “Partido Nacionalsocialista Japonés”, los dirigentes de la “Academia” decidieron organizar un nuevo partido: el “Partido Nacionalista del Gran Japón”. “De todas las organizaciones fascistas de la época “opina Kinoshita” era la que tenía las ideas más claras (…) tenía un programa político coherente (…) En diciembre de 1934 organizó un “Consejo de Sindicatos Obreros Japoneses” asegurándose así una amplia base popular”. Sin embargo, a partir de abril de 1935 empezaron a producirse escisiones, la crisis interna y, finalmente, la disolución del Partido.

El primer signo evidente de la fascistización general del Ejército fue un libro editado por el Ministerio de la Guerra en 1934: “Los principios de la defensa nacional y algunas proposiciones para reforzarla”, en el que se venía a argüir que sólo en un país en el que reinara la justicia social existían las condiciones objetivas para una efectiva defensa nacional. “Este papel “comenta Kinoshita”, produjo la consternación en el gabinete, los “zuibatsu”y los politicos”. Los partidos y los industriales los recibieron con justificado miedo, mientras que todos los medios fascistas del país saludaban abiertamente la publicación. Pero no todos los militares pensaban de acuerdo con este libro. Su redacción se debía a los miembros de la tendencia “Kodo-ha”, la escuela de la Vía Imperial”. Para la “Kodo-ha” el Ejército debía ser el heredero directo de la tradición Samurai”, y como tal, temibles en el combate, desinteresados, protectores de los pobres; soñaban con la restauración de la “época Nara”, una Edad de oro de la historia japonesa. Deseaba que el Japón adquiriese un papel predominante en Asia. Pero estos “tradicionalistas” eran a la vez abiertamente socializantes, y no soportaban la pobreza del pueblo japonés explotado por los “zuibatsu”. Su biblia era el libro de Ikki Kita, (el “Plan de reorganización del Japón”) y tenía profundos lazos con los grupos civiles fascistas, y sobre todo con las sociedades secretas.

Existía otra tendencia en el seno del Ejército, la “Tosei-ha” o “escuela del Dominio”, mucho más moderada. Pedía también que el Ejército suplantara a los políticos en la dirección del país, pero tenía objetivos muy distintos. No pensaba en enfrentarse al comunismo y a la URSS, en una guerra por Siberia, sino que aspiraba a una expansión hacia el Sur. Socialmente era muy conservadora, y políticamente no aspiraba a un partido único revolucionario, sino a la progresiva confluencia de todos los grupos políticos en uno solo. Se trataba, pues, de una ruptura con el parlamentarismo, pero no con el capitalismo. La “Tosei-ha” se desarrolló especialmente en los ambientes de la Marina Imperial y entre la oficialidad suprema del Ejército, mientras que la “Kodo-ha” era predominante entre la oficialidad del Ejército de Tierra en sus escalones inferiores.

Sólo un mes más tarde de la publicación del libro “Principíos de la Defensa Nacional”, los oficiales de la “Kodo-ha” intentaron un nuevo “putsch” (noviembre de 1934), que fracasó esta vez por la denuncia de elementos de la “Tósei-ha”. A partir de este momento, la oposición entre los fascistas de “Kodo-ha”, y los conservadores de “Tosei-ha” se hará violenta y sangrienta.

Tras el “putsch ” del 15 de mayo de 1932, la “Tosei-ha” empezó a ganar puestos, pero sin que la “Kodo-ha dejara de presentar batalla. Para la filosofía política de “Tosei-ha” el golpe de Estado era condenable y no intentó jamás ninguno para conseguir sus fines, Una opinión radicalmente opuesta tenían sus oponentes, pero los sucesivos golpes de Estado que prepararon no les dieron el poder e, indirectamente, favorecieron a sus enemigos, ya que el régimen liberal, que se tambaleó bajos sus golpes, sin llegar a ser destruido, consideró como un “mal menor” a “Tosei-ha”,que fue quien en definitiva, se hizo con el poder. A esta solución final contribuiría, y no poco, la posición personal del Emperador, figura mítica para los miembros de “Kodo-ha”, sin cuyo asentimiento nada podía hacerse. “Los fascistas japoneses – escribe Solchaga – se esforzaron en preparar varios golpes de fuerza para liquidar al régimen parlamentario. El 15 de mayo de 1932, el 10 de julio de 1933, y el 20 de noviembre de 1934 se desarrollaron sendas tentativas de golpe de Estado, tentativas vanas desde su principio, por otra parte, porque el símbolo imperial era tan fuerte (para los fascistas japoneses, N.d.A.), que era imposible admitir un régimen sin la aprobación del Emperador. Este ya había puesto su favor, no en los parlamentarios, como se ha creído durante mucho tiempo, sino en los elementos más moderados “digamos mejor los más reaccionarios conservadores” del movimiento ultranacionalista “.

La oposición entre “Kodo” y “Tosei” tuvo una de sus más violentas manifestaciones en el asesinato, por parte del teniente coronel “kodo” Aizawa, del general “tosei” Nagata, en julio de 1935. Meses más tarde, en febrero de 1936, se produjo el enfrentamiento frontal definitivo. Se lanzó un nuevo “putsch” que incialmente estuvo acompañado por el éxito, ya que se alcanzaron los objetivos previstos. Pero la oposición de una parte de la Guarnición de Tokyo, y la actitud del Emperador, que instó a los rebeldes a entregarse, supusieron el fin de la intentona. Una parte de los oficiales implicados se suicidaron. “En un rápido juicio que siguió a los hechos, fueron condenados a muerte, y posteriormente fusilados, trece oficiales “kodo”. Cuatro teóricos civiles de la tendencia “kodo”, entre ellos el célebre Ikki Kita, fueron igualmente fusilados. Se produjo una amplia depuración del Ejército. De diez generales comandantes de Cuerpo de Ejército, un total de siete fueron removidos de su cargo por su simpatía hacia los ideales “kodo”; un cierto número de oficiales fue expulsado del Ejército. El “Tosei-ha” se hizo dueño indiscutible de la situación en el Ejército, capitaneado por el general Hideki Tojo, su líder principal. En la vida política civil, Hiranuma, el más próximo a los ideales “tosei”, recibió finalmente el cargo de presidente del Consejo Imperial, que esperaba después de tantos años. Además “el gobierno aprovechó la desorganización de los elementos radicales en el seno del Ejército para intentar reducir la eventual amenaza que elementos semejantes podían presentar en el ámbito civil y empezó a ejercer una fuerte presión sobre todos los elementos fascistizantes”, dice Kinoshita.

A consecuencia del fracasado golpe de Estado “Kodo”, los miembros de “Tose-ha” se habían hecho con el poder. El pánico de los “zuibatsu” y los políticos parlamentarios a los fascistas radicales era tal que preferían la militarización del país a cargo de Tojo, única forma viable de acabar realmente con la agitación radical. El programa de gobierno de Tojo, pedía, en su punto cuarto “la reconquista de las asociaciones patrióticas, y la estabilización de la actividad nacional”. Se trataba de “impedir la agitación de los ultranacionalistas y nuevos ataques de éstos al Estado, ahora en manos de Tosei-ha”, dice Solchaga, quien señala cómo, para ésto, se intentó “agrupar a todas las asociaciones nacionalistas bajo la dirección conservadora de la “Liga Nacionalista” (“Kokumin Domei”) que controlaría Tojo en persona”. Los grupos más moderados se sometieron a estas presiones y fueron integrándose en el partido de Tojo. Pero los movimientos radicales continuaron su vida autónoma. Un coronel del Ejército, Hashimoto, fue expulsado del servicio por las opiniones radicales vertidas en su libro “Programa de establecimiento de una estructura nacional japonesa para la instauración del Gran Japón”. Kinoshita dice que “tras esta desgracia (su expulsión, N. d.A.), el coronel se las ingenió para implantar en todo el país un movimiento fascista radical” el llamado “Partido de la Juventud del Gran Japón”. Como respuesta a los intentos de absorción de Tojo, se llevaron a cabo diversas, operaciones unitarias. En el comité “Jikyo”se integraron varios líderes significativos de movimientos fascistas, y actuó como órgano de enlace. A partir de él se creó una federación (en febrero de 1937), llamada “Seikaku”, “especie de frente común de los partidos de los miembros de “Jikyo” favorables a la acción parlamentaria, y que tendía a la instauración de un partido fascista unificado”, dice Kinoshita. Hasta entonces, el fascismo japonés había estado ausente de la vida parlamentaria, por dos causas: su profunda aversión hacia el juego parlamentario, y la gran atomización de los diversos grupos. En las elecciones de 1936, por ejemplo, los conservadores de “Kokumin Domei” habían alcanzado 11 escaños, y los fascistas sólo habían logrado dos (del “Partido Nacional Socialista), mientras que el partido liberal “Minseita” alcanzaba 205 escaños. En 1937, mientras que “Kokumin Domei” mantuvo sus escaños, los nacionalistas cuadruplicaron su presencia, con 8 escaños y otros pequeños grupos fascistas alcanzaron representación parlamentaria.

La alianza “Seikaku” se transformó en una formación política unificada, “Partido de Renovación”del Japón”, separándose entonces de la alianza dos de los principales integrantes: el “Partido de la Juventud del Gran Japón “, y el “Partido de la Producción del Gran Japón”, no obstante lo cual, “la nueva formación que comprendía una organización juvenil, federaba a poco menos de la mitad de los grupos fascistizantes japoneses”, escribe Kinoshita.

El inicio de la guerra contra la China, en 1937, supuso la definitiva militarización del Estado. La situación bélica afectó seriamente a los grupos fascistas, pues llevados por sus sentimientos militaristas e imperialistas se lanzaron a apoyár la política para con China y, en definitiva, al régimen. Se creó, para hacer frente a la agitación de izquierdas, enemiga de la guerra, el “Consejo de lucha contra el frente popular”. La principal preocupación de las organizaciones fascistas era que “no se apuñalara por la espalda” al esfuerzo de los soldados.
En este año, una figura política importante entrará en escena, dominando todo el juego político japonés, hasta su muerte en 1941, el principc Konoye, Para captar todo el “potencial fascista” del Japón y ponerlo a su servicio, lanzó un nuevo grupo: el “Movimiento en favor de la nueva estructura”, que absorbió a una cierta cantidad de pequeños grupos. En 1940, pese a ésto, los grupos más importantes seguían activos, y esperanzados por las noticias que llegaban de Europa, donde las victorias sonreían aún a la Alemania Nacionalsocialista. “Las victorias de la Alemania nazi “escribe Kinoshita”, vinieron, en 1940, a dar ánimos a los fascistas japoneses para proponer al conjunto de sus compatriotas el ejemplo de Hitler”. No olvidemos que Japón era formalmente aliado de Alemania e Italia. Konoye y el “tosei-ha” decidieron que, cara a la guerra que se vislumbraba, era el momento de proceder a la eliminación de los partidos. Se creó, como germen del futuro partido unificado, la “Asociación de asistencia al Poder Imperial”. El Partido socialista fue disuelto en junio de 1940, y dos meses más tarde el conservador y el liberal. Los restantes, a fines de año. Para poder subsistir como organizaciones los grupos fascistas y fascistizantes debieron abandonar las actividades políticas, y contentarse con ser grupos de “actividades culturales”. Tojo intentó agruparlos en uno sólo, para ejercer un control más efectivo, pero hasta el año 1942 continuaron subsistiendo los grupos más importantes. La oposición a las medidas de Tojo supuso una fuerte represión policial. Pero la guerra, que a partir de 1941 se extendió con el conflicto contra Estados Unidos y el Reino Unido, fue a la larga, la principal causa de la decadencia de los movimientos fascistas:

“La movilización militar comportó “dice Kinoshita” el alejamiento masivo de los jóvenes, lo que privó a los grupos fascistas de sus elementos más dinámicos y se opuso a su desarrollo “.

El régimen de Tojo fue un fracaso completo. Hiranuma el veterano líder de la extrema derecha fascistizante, contribuyó a darle un aspecto “fascista” al régimen, gracias a que la “Asociación de ayuda al Poder Imperial” cayó bajo su influencia, y se transformó “en una organización burocrática que recordaba mucho a la de los “partidos únicos” del fascismo europeo”. Pero esta similitud era solamente exterior, pues la “Asociación”, rebautizada como “Partido Nacional”, según Solchaga, “no jugó verdaderamente ningún papel”, y se mostró incapaz de la más mínima energía creadora, pero jamás llevada a la práctica. Los ideales “panasiáticos” fueron olvidados. Si bien los “zuibatsu” se oponían a la guerra, porque ello les privaría de las materias primas, una vez ésta estalló, vieron las ventajas de la explotación, en su propio beneficio, de todo el espacio asiático ocupado por las tropas japonesas, y se alió a “Tosei-ha” el sentimiento “panasiatico” fue sustituido por una realidad “pannípona” que, por la explotación que comportaba, alejó a las poblaciones asiáticas de la colaboración con Japón. Finalmente, el régimen de Tojo aceptó la rendición incondicional del Japón. Precisamente, este hecho supuso la última aparición importante de activistas de la tendencia “Kodo-ha”: un grupo de oficiales pretendió impedir la rendición haciéndose con el poder, empeño que fracasó.

Los ocupantes norteamericanos respetaron la persona del emperador (una muestra más que significativa del papel simbólico que suponía su figura para el pueblo japonés), pero en el llamado “Proceso de Tokio” juzgaron y condenaron a todos los altos mandos japoneses, a los colaboradores de Tojo, y a los supervivientes del fascismo japonés (las figuras notables, se sobreentiende). Los feroces enemigos de antaño resultaron víctimas de una misma represión.

El fascismo japonés tuvo un gran fallo: su incapacidad para organizarse en un sólido y único movimiento; y una gran debilidad: su actitud ante el Emperador, que comportaba la imposibilidad de una acción revolucionaria eficaz, ya que el veto del Emperador suponía, para los “superimperialistas” que eran los fascistas japoneses, una barrera imposible de sobrepasar. Aún así, es un fascismo extraordinariamente interesante. Dice Solchaga que:

“El fascismo japonés nació de la confluencia de un movimiento de protesta social protagonizado por las clases populares, y de una acción surgida en ambientes militares y estudiantiles, puramente nacionalista en un principio, pero que fue tomando un componente social por ósmosis con la lucha popular”. El fascismo japonés, en tanto que realidad distinta de la simple extrema derecha, incluso la fascistizada, destacó por ser un fascismo “de izquierda”, radical. Solchaga dice que, “no se trata simplemente de reivindicaciones sociales tan avanzadas como las de los partidos de izquierda, sino más bien de la incorporación de una parte importante de las formaciones de izquierda, y extrema izquierda a la acción de los partidos fascistas. Y no solamente. de los partidos, sino también de los sindicatos de izquierda, y de las masas obreras controladas por ellos”.

Muy posiblemente, la historia de la guerra en Asia se hubiese escrito de forma muy distinta si “Kodo-ha”se hubiera impuesto a la tendencia “Tosei-ha” en las fechas claves de febrero de 1936. En vez de orientarse hacia el Pacífico y Australia, la dirección de empuje japonés habría sido contra la Unión Soviética y el Comunismo. ¿Habría podido resistir la URSS el ataque combinado de Alemania y el Japón? La derrota política del fascismo japonés fue, sin duda, uno de los elementos importantes a la hora de provocar la derrota militar de las potencias fascistas.

Fuentes: François Duprat, “Le fascisme dans le monde” y “Les fascismes inconnus”(Duprat, Solchaga, Guiraud y Lynder L. Unstad)

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