Chile no explicó ausencia de mapas y legislación de “límite marítimo”

MICHAEL WOOD LA HAYA PERU

Chile no ha dicho “ni una sola palabra” sobre la ausencia, durante 40 años, de mapas y de legislación interna en la que constara el supuesto “límite marítimo” con Perú, advirtió hoy el abogado Michael Wood, del equipo jurídico peruano ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

“No escuchamos ni una sola palabra sobre la ausencia en la legislación chilena de cualquier referencia a una delimitación marítima (…) ni una sola palabra tampoco sobre la ausencia de mapas que demuestren una delimitación marítima lateral con Perú, en los 40 años que siguieron a la Declaración de Santiago”, manifestó.

Refirió que la defensa chilena tampoco dijo nada sobre el Informe Jurídico Bazán, realizado por un asesor de la Cancillería chilena, el cual reconoce la inexistencia de un acuerdo limítrofe.

Según explicó, en ese dictamen se señala que el punto 4 de la Declaración de Santiago no establece la existencia de un pacto expreso para determinar las fronteras laterales de los mares territoriales respectivos.

Ante los magistrados del alto tribunal internacional enfatizó que la defensa chilena no ha presentado, hasta el momento, “ninguna prueba contemporánea” de que la Declaración de Santiago de 1952 pudiera considerar el establecimiento de un límite marítimo con Perú.

Refirió que Chile presenta como argumento, para asegurar la existencia de esa frontera, la carga de la prueba de la práctica. Sin embargo, indicó que esa práctica debe ser “concordante, común, coherente y clara”, pero consideró que la práctica que alude Chlle no lo ha sido.

Wood respondió también a las imputaciones de la defensa chilena respecto a que Perú evade en este litigio el derecho de los tratados.

“Chile nos acusa de ignorar las normas de interpretación del artículo 31 y 32 de la Convención de Viena, sobre el derecho de los tratados. No es así. Estimamos que sí es pertinente la aplicación de las reglas de Viena, pero es Chile el que interpreta esas normas con poco miramiento”, expresó.

Por ejemplo, manifestó que la práctica del supuesto límite entre ambos países, como interpretación de la Declaración de Santiago, debe demostrar el acuerdo de las partes, lo cual no ocurre en la realidad.

Además, sostuvo que la práctica debe ser ulteriormente seguida después de un tratado, de manera expresa y por las dos partes y no por un tercer interviniente.

Del mismo modo, aseveró que los acuerdos de 1968 y 1969 establecieron la construcción de faros, pero recordó que esas edificaciones eran para guiar a los pescadores, y de ninguna manera representaban una referencia para demarcar la frontera marítima.

Con respecto a documentos publicados en Estados Unidos y China, donde presuntamente reconocen un límite entre Perú y Chile, anotó que el hecho de que un Estado tercero, aunque no sea parte de un tratado, haya adoptado una posición en concreto, no tiene valor probatorio alguno en la interpretación de un tratado.

También desestimó la presentación de diversos autores porque, por más eminentes que sean, no son un elemento a tomar en consideración al momento de interpretar los tratados, ni siquiera son un medio subsidiario.

“Los escritos de los autores, por muy doctos que sean, ni establecen ni confirman las fronteras marítimas”, explicó.

Incluso, anotó que ninguno de los autores citados por la defensa chilena es de carácter contemporáneo, y ninguno de ellos tampoco es un autor chileno que reconozca en la Declaración de Santiago a un tratado limítrofe.

“Si la Declaración de Santiago de 1952 era tan clara, como dice la parte chilena, ¿por qué no tienen una evidencia contemporánea de efecto? ¿Y por qué tienen que hacer referencia a tantos volúmenes de práctica?”, finalizó.

Al término de esta audiencia, el tribunal de La Haya volverá a reunirse el viernes próximo para escuchar la exposición final del equipo jurídico chileno, luego de lo cual se espera para mediados del 2013 el fallo final e inapelable de esta corte.

Documento chileno admitió en 1964 que no existía límite marítimo con Perú

Michael Wood La Haya

El equipo jurídico peruano sostuvo hoy que un dictamen jurídico chileno de 1964 admitió que no existía un acuerdo limítrofe expreso que fijara la frontera marítima de Chile con Perú, y que la Declaración de Santiago de 1952 no tenía esa naturaleza.

Michael Wood, abogado británico que integra el equipo peruano en la Corte de La Haya, precisó que se trata del documento oficial conocido como el Dictamen Jurídico Bazán, elaborado por un asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

“En su dictamen, el asesor jurídico (…) señalaba que en el punto 4 en la Declaración de Santiago no existe un pacto expreso para determinar las fronteras laterales de los mares territoriales respectivos”, reseñó.

Además, refirió, el documento chileno indica que el artículo 1 del acuerdo de 1954 “no supone un pacto en virtud del cual las partes hubieran establecido una frontera marítima y que no ha podido determinar cuándo y de qué manera se llegó a dicho acuerdo”.

Incluso se anexó un croquis de tres posibles líneas alternativas para fijar la frontera: el paralelo, la línea media y la perpendicular, precisó.

Según explicó, el Dictamen Jurídico Bazán fue un documento elaborado a solicitud de la Dirección de Fronteras de Chile, en setiembre de 1964.

“Tanto la solicitud de este dictamen como el propio dictamen indican que en 1964, 12 años después de la Declaración de Santiago, había gran incertidumbre en Chile sobre la existencia la base jurídica de un acuerdo entre Perú y Chile sobre su frontera marítima”, anotó.

Agregó que en ese dictamen se dice claramente que “la Declaración de Santiago no fue un acuerdo de delimitación de la frontera marítima”.

Durante su exposición, Wood también mencionó otros instrumentos jurídicos de Chile que en ninguna de sus líneas establece la frontera con Chile.

Por ello, calificó de “documentación dispar” a las pruebas presentadas por Chile, e incluso opinó que “ha usado terminología vaga y variada”, haciendo que las referencias caigan “como castillo de naipes” debido a sus “puntos inconexos”.

Mencionó, por ejemplo, que la Segunda Conferencia sobre Explotación y Conservación de los Recursos Marinos en el Pacífico Sur, del 4 de diciembre de 1954, sólo tiene carácter pesquero y carece de “efectos políticos”

El jurista argumentó que ese acuerdo tenía como objetivo “evitar quebrantamientos involuntarios de los pescadores” de los dos países debido a la falta de instrumentos de alta tecnología para ubicarse correctamente. “Nada en la declaración confirma que existiera una frontera”, resaltó.

Además, refirió que existen otros acuerdos de 1968 y 1969 para la colocación de faros en la zona costera, los cuales tampoco fijaron la frontera marítima, como tampoco lo hicieron las negociaciones de Chile con Bolivia sobre acceso al mar, en 1976.

De igual forma, citó un decreto del Ministerio de Agricultura de Chile de 1959 que reglamentaba permisos y autorizaciones a las embarcaciones extranjeras de pesca que operasen en sus aguas territoriales, el cual tampoco menciona frontera marítima con Perú.

Asimismo, señaló un decreto similar de 1963 que se aplicaba a la zona marítima de 200 millas, pero que de ninguna manera se refiere a una frontera marítima con Perú.

“El tema que subyace a todo lo que aquí se plantea es que la posición de Chile es totalmente incierta, nada está claro. Si sus argumentos se ponen bajo la lupa, desaparecen. La frontera marítima internacional no se puede basar en arenas movedizas de esta naturaleza”, indicó.

Por ello, añadió, “la combinación de episodios e instrumentos en los que se basa Chile de ninguna manera hacen posible confirmar que se hubiese establecido un acuerdo internacional de frontera marítima”.

Michael Wood: Chile busca argumentos “donde no los hay” para sustentar supuesta frontera marítima

MICHAEL WOOD LA HAYA

Chile busca argumentos “donde no los hay” para tratar de demostrar la existencia de un tratado marítimo con Perú, afirmó el jurista Michael Wood, integrante del equipo legal ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Durante su exposición ante los jueces del tribunal internacional, Wood indicó que los instrumentos firmados por Perú y Chile en 1947 antes de la Declaración de Santiago “eran provisionales” y no son “tan significativos como los quieren hacer aparecer”.

“Los pronunciamientos de Chile sobre los documentos de 1947 buscan argumentos donde no los hay, (…) ninguno de los dos instrumentos unilaterales pretendía establecer una frontera internacional entre las zonas marítimas ampliadas que en su momento declaraban a título tentativo Perú y Chile”, sustentó.

El 23 de junio de 1947, Chile aprobó una declaración respecto a la extensión de la jurisdicción marítima a una distancia de 200 millas desde la costa.

El 1 de agosto del mismo año, Perú promulgó un decreto supremo con objetivos similares.

Wood ratificó que estos documentos reflejaban el objetivo común de proteger los derechos marítimos de cada uno de los Estados respecto a la pesca extranjera.

Explicó que este instrumento chileno carecía de valor jurídico, pues se trató sólo de “una expresión de voluntad política”.

Además, refirió que la declaración se publicó en el rotativo El Mercurio, mas no en el diario oficial de Chile, lo cual es condición para que un dispositivo legal entre en vigor.

“La declaración de Chile de 1947 nada dice sobre las fronteras laterales (…), dice que declaraba su soberanía sobre toda la plataforma continental adyacente a las costas continentales e insulares del territorio nacional”, apuntó.

El jurista analizó los puntos de este documento chileno y dijo que ninguno de sus apartados establece un límite externo marítimo, siendo además uno de ellos “de naturaleza general y tentativa”.

“La declaración chilena no se refirió a una frontera lateral con Estados adyacentes, ni tampoco estableció una zona extendida de ningún tipo”, dijo.

Por el contrario, en el caso del decreto supremo peruano, argumentó que se trata de un documento jurídico establecido en la Constitución y publicado en el Diario Oficial El Peruano.

“Se desprende de sus párrafos 1 y 2 que no tenía como objetivo establecer límites laterales, sino de la extensión hacia el mar de las competencias jurisdiccionales al igual que la declaración chilena; incluso en cuanto a los límites externos se decía que podían ser sujetos a modificación”, comentó.

Por tanto, reiteró que la declaración chilena y el decreto supremo peruano buscaban establecer un control sobre una zona marítima hasta las 200 millas frente al resto del mundo.

En otro momento, analizó el argumento chileno respecto a que el punto 4 de la Declaración de Santiago de 1952, suscrito junto a Perú y Ecuador, constituye un acuerdo internacional de frontera marítima.

“(…) Al respaldar esta argumentación haciendo referencia a diversos elementos de lo que llaman práctica, hacen que esa argumentación carezca de toda credibilidad”, puntualizó.

Refirió que para Chile “es una carga pesada” demostrar la existencia de una frontera, pues el establecimiento de una delimitación marítima permanente “es una cuestión de enorme importancia y no puede presumirse fácilmente de un acuerdo”.

“El establecimiento de una frontera no puede pasar simplemente por tomar una serie de casos individuales del ejercicio de cada gobierno y decir que cada uno debe determinar cuál de los dos Estados tiene más derecho para hacer su reclamación”, precisó.

También reiteró que la tesis de la línea paralela propuesta por Chile implica “una inequidad evidente”.

“El paralelo supondría un efecto de reducción importantísimo de las aguas peruanas y llevaría una división de la zona en cuestión de 0.39 a 1 en favor de Chile”, agregó.