Vaughan Lowe: Chile presenta como argumentos “pedazos de distintos rompecabezas”

Vaughan Lowe

Chile pretende construir una supuesta frontera marítima con Perú con “pedazos” de distintos acuerdos que carecen de naturaleza limítrofe, afirmó hoy el jurista británico Vaughan Lowe, defensor de la causa peruana en la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

Durante su exposición en la fase oral en ese tribunal, argumentó que la Declaración de Santiago de 1952, presentada por Chile como supuesto tratado de límite marítimo, no tiene ningún aspecto que señale que los Estados se reunieron para fijar la frontera.

Agregó que tampoco existen actas ni cartas ni proyectos de documentos que relaten la negociación acerca de una supuesta frontera marítima acordada, como tampoco un tratado bilateral que especifique la trayectoria de la misma.

De igual forma, refirió que no hay instrumentos constitucionales ni en un país ni en el otro que traduzcan una frontera acordada ni tampoco existe un mapa acordado representando ese límite ni un acuerdo de que exista una frontera.

“Tampoco hay ejemplos, en la práctica internacional, de un acuerdo aplicable a una zona marítima extensa entre dos Estados, donde se suponga esta existencia a la luz de tan llamativa falta de pruebas”, manifestó.

Lowe aseveró que Chile hace lo que puede de los datos existentes, toma “retazos” de elementos para construir un argumento que parezca coherente.

“Es como si Chile presentara un puñado de elementos de un rompecabezas, y dijera que al juntar estos distintos pedazos va a verse la imagen completa. El problema es que los pedazos de este rompecabezas vienen de distintos rompecabezas”, refirió, de acuerdo a la traducción oficial del inglés realizada por el tribunal.

Por ejemplo, explicó, toma las distintas referencias al paralelo en un párrafo sobre los derechos marítimos relativos a las islas en la Declaración de Santiago, y junta eso con los acuerdos de vigilancia en las zonas próximas a la costa en el acuerdo de 1954, con el marcado del paralelo para la pesca artesanal de 1968 y 1969, y también con las líneas divisorias para salvar vidas humanas.

El jurista añadió que también suma a esos argumentos la Conferencia Ballenera de 1952, las Regiones de Información de Vuelos, y la zona especial relativa a los faros para la pesca de cabotaje.

“Todas estas son soluciones a problemas específicos de naturaleza práctica (…). Toma todo esto y presenta esta mezcla como si fuera un corpus de práctica, concentrado en la implementación de una frontera marítima internacional multipropósito (…). Chile ha construido un paisaje apriorístico de lo que en realidad no responde a los hechos”, explicó.

En la segunda fecha de sustentación oral a favor de la causa peruana, destacó la importancia de la exigencia generada por el derecho internacional para el establecimiento de una frontera, y las diferencias entre las fronteras marítimas y terrestres.

Sobre la necesidad de fijar límites, citó el principio jurídico de “la carga de la prueba”, algo que Chile no puede sustentar porque no existe un acuerdo expreso que delimite la frontera marítima con Perú.

“La carga de la prueba es muy pesada (…). La corte ha subrayado la importancia de fijar ese límite (…). Probarlo es de carácter elevado, y Chile no lo ha presentado y no podrá hacerlo”, puntualizó.

Por último, desestimó los argumentos chilenos, incluidos en los escritos presentados en La Haya, que mencionan a autores peruanos como si ellos reconocieran la existencia de una frontera ya fijada.

Rodman Bundy: Posición chilena hace caso omiso al Tratado de 1929

RODMAN BUNDY EQUIPO PERUANO EN LA HAYA

La posición chilena respecto a la supuesta existencia de “límites marítimos” con Perú hace caso omiso al Tratado de 1929, porque toma como punto de inicio el Hito N° 1 y no el Punto Concordia, advirtió Rodman Bundy, integrante del equipo jurídico peruano.

Puso en evidencia, además, que desde 1998 el país sureño “en forma repentina modificó su presentación cartográfica”, a fin de ajustarla a sus aspiraciones, en un ejercicio “interesado y artificial” que no hace más que socavar la tesis de Chile.

“La argumentación de Chile hace caso omiso del enunciado clarísimo del artículo 2 del Tratado de 1929, que establece que la frontera se inicia en un punto de la costa al que se le da el nombre de Concordia, y no en un punto tierra adentro”, explicó.

La parte chilena refrendó ese acuerdo cuando, en abril de 1930, los ministerios de Relaciones Exteriores de los dos países designaron a una comisión mixta bilateral para que identificara la ubicación del Punto Concordia.

En años posteriores, Chile presentó mapas en los que se mantenían vigentes los términos de este acuerdo. Sin embargo –añadió Bundy– en 1998 introdujo en estos “dos cambios muy marcados”.

“Borró la parte de la frontera terrestre que está entre el Hito Nº 1 y la costa, y en forma gratuita se añadió una línea punteada, siguiendo el paralelo de latitud que pasa por ese hito mar adentro, como para sugerir la existencia de una frontera marítima entre las dos partes”, anotó.

El jurista comentó que Chile “tardó 40 años para indicar esa línea en sus mapas”.

“Cuando empezó a presentar ese paralelo de latitud como frontera marítima se vio obligado a eliminar el final de la frontera de sus mapas, para camuflar el hecho de que la frontera marítima que alegaba que existía no tenía su inicio en el punto en que la frontera terrestre llega al mar”, añadió.

La posición chilena ha continuado variando hasta hoy, dijo Bundy, y ahora busca minimizar este punto “argumentando que todo lo que se diga sobre el punto en que la frontera terrestre llega al mar, no tiene significación”.

“Ellos dicen que eso no importa ya que las partes acordaron utilizar el Hito Nº 1 como referencia para la frontera marítima, independientemente de dónde esté ella”, refirió, añadiendo que afirmaciones como esas son “absolutamente incorrectas”.

Añadió, sin embargo, que en el derecho internacional es la tierra la que domina al mar; en otras palabras, explicó, las zonas marítimas adyacentes a la costa de Perú, corresponden a Perú y no a Chile.

Perú y Ecuador fijaron límite marítimo en 2011 y no mediante acuerdo de 1952

RODMAN BUNDY EN LA HAYA - EQUIPO PERUANO

El jurista internacional Rodman Bundy precisó hoy que Perú y Ecuador fijaron su frontera marítima con un intercambio de notas en mayo del 2011, y no mediante la Declaración de Santiago, de 1952, como argumenta Chile para darle a ese acuerdo un carácter limítrofe.

“No fue la Declaración de Santiago la que creó la frontera marítima entre Perú y Ecuador; sino que fue el intercambio de notas la que estableció dicha frontera”, dijo el integrante del equipo peruano, en el segundo día de alegatos orales en el diferendo marítimo con Chile.

El argumento de Bundy cuestiona la posición de Santiago respecto a que el acuerdo de 1952 fijó la frontera marítima entre Chile, Perú y Ecuador, mediante la línea paralela.

Además, el jurista estadounidense sostuvo que, de haber estado ya delimitada la frontera entre Perú y Ecuador mediante el citado convenio, no hubiera sido necesario que ambos países intercambiaran notas de contenido idéntico, como se hizo en mayo del 2011, para fijar su límite marítimo.

“El único mapa convenido entre Perú y Ecuador que representaba su frontera marítima es el mapa que forma parte integrante del intercambio de notas del 2 de mayo del 2011”, reiteró Bundy, en el Palacio de la Paz, sede de la Corte Internacional de Justicia en La Haya.

Dicho acuerdo, agregó el jurista, no confirmó ningún límite marítimo preexistente, sino que recién lo estableció y no incorpora ninguna referencia a los instrumentos de 1952 y 1954.

Sostuvo que es claro que, mediante la frontera marítima entre Perú y Ecuador, se consiguió una solución equitativa y proporcionada para ambos Estados.

Ello, argumentó, no ocurre con la situación geográfica entre Perú y Chile, donde el cambio de dirección de las costas crea un efecto de inflexión muy pronunciado que, además, recorta los derechos de soberanía de Perú si se utiliza un paralelo de latitud como frontera.

“La frontera de Perú y Ecuador no produce un efecto similar, porque no hay un cambio de dirección muy pronunciado”, arguyó.

Además, el experto cuestionó que Chile haya señalado en su Dúplica que Perú aceptó la frontera marítima planteada en una carta náutica aparecida en el 2010, es decir, antes del intercambio de notas entre Perú y Ecuador en mayo del 2011.

Mencionó que, entonces, Perú se había dirigido por escrito al secretario general de Naciones Unidas, diciendo que su Estado no ha firmado ningún tratado de delimitación marítima y que formula una reserva respecto de cualquier mapa que presente supuestas fronteras marítimas.

“Es decir, antes de que Ecuador publicase esta carta náutica, la posición de Perú estaba bastante clara respecto de cualquier mapa que supuestamente presentase una frontera marítima para ese país con sus vecinos”, destacó el jurista norteamericano.

Subrayó que la aceptación de esa frontera se produjo únicamente el 2 de mayo del 2011, fecha en que se procedió al intercambio de notas entre Perú y Ecuador.

Del mismo modo, al analizar el acuerdo entre Perú y Ecuador, sostuvo que Perú siempre señaló que no tenía problemas de límites marítimos con su vecino del norte y que en la Declaración de Santiago (1952) sólo se estableció un principio para el caso de islas.

Sin embargo, Perú también sostuvo que se necesitaba un acuerdo de límites comprensivo y a todo propósito.

Perú propuso en 1986 negociar el límite marítimo y Chile dijo que estudiaría el tema

TULIO TREVES EN LA HAYA

Perú propuso en 1986 negociar por primera vez la delimitación de su frontera marítima con Chile, país que respondió en esa ocasión que el tema “sería estudiado” en su momento, afirmó hoy el jurista italiano Tullio Treves, integrante del equipo peruano en el tribunal de La Haya.

Durante su presentación en el segundo día de audiencias en dicho tribunal por el diferendo marítimo entre ambos países, refirió que si Chile hubiera estado seguro de la existencia de ese límite, hubiera respondido que el tema estaba zanjado, pero no lo hizo.

Treves reseñó que luego de la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1982), era oportuno proponer la delimitación fronteriza marítima y, por ello, el embajador Juan Miguel Bákula, uno de los diplomáticos de más alto nivel de Perú, fue recibido en Santiago en mayo de 1986.

“El embajador Bákula presentó la posición de Perú exponiendo la exigencia de proceder a la delimitación de los espacios marítimos entre los dos Estados y ese fue el único tema del que se habló durante la audiencia (con el canciller chileno de entonces)”, precisó.

La propuesta del diplomático peruano fue presentada por escrito en una nota diplomática conocida como el “Memorando Bákula”, el cual consigna los puntos tratados de manera oral, y que es la primera propuesta para la negociación de un acuerdo de delimitación marítima.

“Hubiéramos podido esperar que Chile respondiera el ‘Memorando Bákula’ manteniendo su posición actual en este diferendo, es decir, diciendo que no había necesidad de negociar la delimitación marítima porque la cuestión ya estaba solventada”, manifestó.

Sin embargo, reseñó que Chile tomó en serio la propuesta de Bákula e informó en un comunicado emitido por la Cancillería “que la cuestión sería estudiada en su debido tiempo”.

Advirtió que ahora Santiago pretende sostener que la propuesta de Bákula era la de “renegociar” un supuesto acuerdo de frontera ya existente.

“Esta oposición entre puntos de vista es algo que ha sido construido artificialmente por Chile”, indicó Treves, al mencionar que en dicho memorando se expresaba la necesidad de la delimitación oficial y definitiva de los espacios marítimos entre Perú y Chile.

El documento, añadió, señalaba claramente que desde el punto de vista de Perú no existía delimitación marítima alguna entre ambos países y que el tema requería de la atención inmediata de los dos Estados.

“En ausencia de un acuerdo de delimitación era necesario negociar y concluir tal acuerdo, que era urgente a la luz del nuevo derecho del mar resultante de la aprobación de la Convención de las Naciones Unidas sobre Derechos del Mar (Convemar)”, explicó el jurista.

Treves destacó que el “Memorando Bákula” tampoco consideraba la Declaración de Santiago (1952) como un acuerdo de delimitación, como se alega en la posición chilena.

Recordó que la participación peruana en la III Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (1982) era la de un Estado que aún tenía por resolver problemas de delimitación y por ello buscaba reglas claras sobre el tema.

“La participación peruana fue activa y entusiasta, desde el principio hasta el final, sobre todo en el Grupo de Negociación 07, cuya tarea era elaborar las reglas respecto a la delimitación de las fronteras marítimas”, manifestó.

Ante los jueces del tribunal internacional, el jurista italiano agregó que Perú, en ese sentido, tenía un interés particular en la cuestión de la delimitación de zonas marítimas.

“Si su opinión hubiera sido que todos los problemas de delimitación marítima estaban ya resueltos desde 1952, como ahora lo pretende Chile, Perú no hubiera dedicado el tiempo, la energía ni la habilidad del negociador en jefe de su delegación”, expresó.

Documento chileno admitió en 1964 que no existía límite marítimo con Perú

Michael Wood La Haya

El equipo jurídico peruano sostuvo hoy que un dictamen jurídico chileno de 1964 admitió que no existía un acuerdo limítrofe expreso que fijara la frontera marítima de Chile con Perú, y que la Declaración de Santiago de 1952 no tenía esa naturaleza.

Michael Wood, abogado británico que integra el equipo peruano en la Corte de La Haya, precisó que se trata del documento oficial conocido como el Dictamen Jurídico Bazán, elaborado por un asesor del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile.

“En su dictamen, el asesor jurídico (…) señalaba que en el punto 4 en la Declaración de Santiago no existe un pacto expreso para determinar las fronteras laterales de los mares territoriales respectivos”, reseñó.

Además, refirió, el documento chileno indica que el artículo 1 del acuerdo de 1954 “no supone un pacto en virtud del cual las partes hubieran establecido una frontera marítima y que no ha podido determinar cuándo y de qué manera se llegó a dicho acuerdo”.

Incluso se anexó un croquis de tres posibles líneas alternativas para fijar la frontera: el paralelo, la línea media y la perpendicular, precisó.

Según explicó, el Dictamen Jurídico Bazán fue un documento elaborado a solicitud de la Dirección de Fronteras de Chile, en setiembre de 1964.

“Tanto la solicitud de este dictamen como el propio dictamen indican que en 1964, 12 años después de la Declaración de Santiago, había gran incertidumbre en Chile sobre la existencia la base jurídica de un acuerdo entre Perú y Chile sobre su frontera marítima”, anotó.

Agregó que en ese dictamen se dice claramente que “la Declaración de Santiago no fue un acuerdo de delimitación de la frontera marítima”.

Durante su exposición, Wood también mencionó otros instrumentos jurídicos de Chile que en ninguna de sus líneas establece la frontera con Chile.

Por ello, calificó de “documentación dispar” a las pruebas presentadas por Chile, e incluso opinó que “ha usado terminología vaga y variada”, haciendo que las referencias caigan “como castillo de naipes” debido a sus “puntos inconexos”.

Mencionó, por ejemplo, que la Segunda Conferencia sobre Explotación y Conservación de los Recursos Marinos en el Pacífico Sur, del 4 de diciembre de 1954, sólo tiene carácter pesquero y carece de “efectos políticos”

El jurista argumentó que ese acuerdo tenía como objetivo “evitar quebrantamientos involuntarios de los pescadores” de los dos países debido a la falta de instrumentos de alta tecnología para ubicarse correctamente. “Nada en la declaración confirma que existiera una frontera”, resaltó.

Además, refirió que existen otros acuerdos de 1968 y 1969 para la colocación de faros en la zona costera, los cuales tampoco fijaron la frontera marítima, como tampoco lo hicieron las negociaciones de Chile con Bolivia sobre acceso al mar, en 1976.

De igual forma, citó un decreto del Ministerio de Agricultura de Chile de 1959 que reglamentaba permisos y autorizaciones a las embarcaciones extranjeras de pesca que operasen en sus aguas territoriales, el cual tampoco menciona frontera marítima con Perú.

Asimismo, señaló un decreto similar de 1963 que se aplicaba a la zona marítima de 200 millas, pero que de ninguna manera se refiere a una frontera marítima con Perú.

“El tema que subyace a todo lo que aquí se plantea es que la posición de Chile es totalmente incierta, nada está claro. Si sus argumentos se ponen bajo la lupa, desaparecen. La frontera marítima internacional no se puede basar en arenas movedizas de esta naturaleza”, indicó.

Por ello, añadió, “la combinación de episodios e instrumentos en los que se basa Chile de ninguna manera hacen posible confirmar que se hubiese establecido un acuerdo internacional de frontera marítima”.

Vaughan Lowe: Chile “reescribe” la historia al dar carácter limítrofe a Declaración de Santiago

Vaughan Lowe

Chile pretende “reescribir la historia” al sostener que en la Conferencia de Santiago de 1952 se acordó con Perú y Ecuador la delimitación marítima, pese a que no existe evidencia que respalde ese alegato, afirmó hoy el abogado Vaughan Lowe, miembro del equipo jurídico peruano.

En la segunda audiencia en la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya, advirtió que Chile jamás planteó el tema limítrofe en dicha cita y la declaración aprobada ese año –en la que se basa la defensa de ese país en el litigio marítimo con Perú– no contiene ningún ápice referido a ese tema.

Lowe indicó que Chile estableció en su Contramemoria, documento en el que respondió a la demanda peruana, que junto a Perú y Ecuador se convocó esa conferencia en la que, entre otros temas, supuestamente se decidió fijar la frontera marítima.

Sin embargo, añadió, la evidencia no demuestra eso “y la corte podrá ver que aquello que declaró Chile en 1952, al momento de invitar a esa conferencia, no corresponde a lo que dice Chile ahora”.

“La cuestión de las delimitaciones marítimas internacionales no figuraba en el orden del día (de esa conferencia) y es una nueva interpretación de la historia, de reescribir la historia, indicar que esta era la intención”, anotó el abogado británico, miembro del equipo jurídico peruano.

Explicó que la finalidad real de la invitación de Chile a Perú y Ecuador para participar en dicha conferencia era estudiar las medidas de protección a las ballenas, para evitar la merma de su población o su extinción en esta parte del continente.

Igualmente, la invitación prueba que se buscaban acuerdos frente a la caza ballenera en las aguas del Pacífico sur y respecto a la defensa de su industria pesquera; sin que se declare ningún otro fin, menos aún una delimitación marítima.

Durante su presentación, resumió punto por punto que la Declaración de Santiago que se firmó al término del encuentro tampoco contiene ningún dispositivo referido a la delimitación marítima y sólo alude a protección de los recursos naturales y pesqueros.

“Queda absolutamente cristalino cuál era el objeto de esta reunión (…). Chile no puede negar el hecho de que aquí no figura el menor acuerdo acerca de la trayectoria de las delimitaciones marítimas internacionales entre Estados signatarios”, aseveró.

Vaughan Lowe argumentó que es “interesado y absurdo” argumentar que las delegaciones participantes en la cita de Santiago pensaban que estaban negociando sus delimitaciones marítimas, cuando no había referencia alguna a ese tema ni en el evento mismo ni en las actas.

“No se puede creer que, si las partes habían resuelto las delimitaciones marítimas en tierra firme, no hubieran dejado indicio alguno al respecto en las actas de la Conferencia de Santiago (1952)”, añadió el letrado.

Por ello, refirió que Chile desea hacer creer que sí se llegó a un acuerdo jurídico vinculante entre Estados, por el cual se fijaban las delimitaciones internacionales entre los tres países, y que Perú renunció a sus derechos sobre las aguas de sus 200 millas al sur del paralelo.

“No hay ningún documento oficial de Perú y Chile que sugiera que se había establecido la frontera marítima (…). La posición de Chile, prácticamente, dice que los Estados llegaron a un acuerdo mientras dormían y se despertaron años después para darse cuenta de que sí lo habían hecho. Esta manifestación es absurda”, alegó Vaughan Lowe.