Chile: Cobraron coima de US$ 7.5 millones por 202 tanques Leopard 1 que no sirven

TANQUE CHILENO

Los turbios negocios hipotecarios del hijo de la presidenta Michelle Bachelet han desatado un terremoto político en Chile, país que siempre se jactó de estar por encima de los niveles de corrupción imperante en sus países vecinos.

Sin embargo, como veremos en este especial de LA RAZÓN, la corrupción en Chile traspasa no solo a los actores políticos, sino que alcanza también a los altos mandos de sus Fuerzas Armadas y que se refleja, en forma abierta y flagrante, en la compra de armamentos para sus Fuerzas Armadas.

Desde antes del año 2000, Chile se embarcó en un ambicioso programa de rearme masivo de sus fuerzas de tierra, mar y aire, y que tuvo como fecha límite el 2010, cuando Chile conmemoraba el bicentenario de su declaratoria de la independencia cuando ésta en realidad se consolidó el 12 de febrero de 1818.

Financiados por la Ley Reservada del Cobre, que les otorgaba un canon especial de diez por ciento de las exportaciones totales de cobre de la estatal Codelco, las Fuerzas Armadas sureñas tuvieron la billetera gorda para equiparse con el argumento de mantener un poder disuasivo frente a sus vecinos, especialmente el Perú.

Si tenemos en cuenta que Chile es el mayor productor y exportador de cobre del mundo, con utilidades promedio al año de más de 30 mil millones de dólares, tendremos una idea del dineral que se puso en manos de sus Fuerzas Armadas para sus “planes de modernización” y que la han convertido, en la actualidad, en la segunda potencia militar de América del Sur, solo por debajo del gigante Brasil.

La estafa de los Leopard I

El rearme chileno estuvo manchado por la negra mano de la corrupción, que se descubre desde que se inició este proceso, con la compra de 202 tanques Leopard 1A, adquiridos a Holanda en 1998.

Por la cantidad y la reconocida calidad de esos carros de combate de fabricación alemana, la compra de los Leopard 1A se justificó en Chile para equilibrar y hasta superar el poderío bélico del Perú y de Argentina, juntos.

Esos tanques, sin embargo, eran de segunda mano y, como se descubrió diez años después, en la compra de esas unidades se pagaron comisiones ilegales a los altos oficiales militares y los funcionarios civiles que participaron en la operación.

Las coimas, como llamamos en Perú a esos pagos, se descubrieron en el 2004, cuando el juez Sergio Muñoz hurgaba sobre el dinero que el ex dictador Augusto Pinochet tenía en cuentas secretas en el exterior.

Las pesquisas del caso quedaron a cargo del juez Manuel Antonio Valderrama, cuyas investigaciones llegaron hasta el general en retiro, Luis Iracabal Lobo, director de la Fábrica de Materiales del Ejército(FAMAE), empresa estatal que suscribió el contrato con la holandesa RDM Holding.

Junto con Iracabal estaba seriamente comprometido el brigadier retirado e ingeniero, Gustavo Latorre. El juez Valderrama procesó a los uniformados por recibir al menos 600 mil dólares cada uno por darle el visto bueno a la compra de los 202 Leopard.

Pero detrás de estos dos altos oficiales estaba el hombre fuerte, Oscar Aitken, nada menos que el albacea de Pinochet y quien creo una empresa ficticia para recibir el pago periódico de las coimas por los tanques hasta el año 2006 y que habría sido de 7 millones 500 mil dólares en total.

Sin protección

El escándalo que se desató en Chile al descubrirse estas coimas creció al coincidir el proceso con el desastre de Antuco, en el que 40 reclutas y un suboficial de un cuerpo de montaña del Ejército se perdieron entre una ventisca en los Andes y murieron congelados.

La indignación contra el Ejército chileno creció al conocerse que los bisoños soldados de 18 años, fueron enviados a un ejercicio entre las nieves de los Andes, en la región Bio Bio al sur de Santiago, sin la ropa ni los equipos adecuados.

Las dramáticas escenas y fotos de los reclutas muertos de frío causaron mayor estupor al conocerse, durante las investigaciones, que durante el temporal fueron abandonados a su suerte por los oficiales, que si salvaron de la muerte.

No funcionan los tanques

Cuando ocurrió la desgracia en Antuco, el 4 de abril del 2005, los altos mandos del Ejército chileno ya no podían ocultar que habían comprado chatarra y habían sido engañados con los Leopard 1A.

Se iniciaron entonces nuevas negociaciones, esta vez directamente con Alemania, para la compra del modelo de tanque Leopard 2A, más avanzado, pero igualmente de segunda mano.

Según la prensa chilena, con la compra de 60 Leopard 2A y 140 carros blindados del tipo Marver se trataba de tapar la inoperatividad de los Leopard 1, que fueron destacados al Regimiento de Acorazados Cazadores, con sede en Iquique, al norte de Santiago y ciudad peruana hasta junio de 1879, cuando fue ocupada por Chile en.

El director de radio Bio Bio y corresponsal de la CNN Chile, Tomás Masciotti Olivieri afirmó por esos años que los Leopard 1A simplemente no funcionaban ninguno.

“Esos tanques que fueron presentados como los que inclinaban la correlación de fuerzas a favor de Chile, simplemente no funcionan, ninguno”, afirmó en un despacho televisado y que hasta ahora se mantiene en el internet.

Las explicaciones que dieron los altos mandos para justificar la inoperatividad de los Leopard fue que sus instrumentos fueron afectados por la “chusca”, ese polvo del desierto que penetra todos los recovecos de casas, aparatos e instrumentos que se encuentren en el área que comprende el desierto de Atacama, el más árido del mundo y que hasta 1879 eran de Bolivia y el Perú.

Sin embargo, según Masciotti, los Leopard 1A se perdieron por falta de mantenimiento y también porque llegaron en muy mal estado, lo que confirmaba que fue una muy mala adquisición, solo posible por la millonaria coima que corrió bajo la mesa.

El choque del Leopard 2

La compra de los 60 Leopard 2 no estuvo exenta de polémica. La prestigiosa revista alemana Der Spiegel denunció que Alemania vendió a Chile esos tanques, que estaban en desuso, a muy bajo precio. Informó que los Leopard 2 salidos de fábrica valen 4 millones de dólares, pero al Ejército chileno se le vendieron a 250 mil cada uno.

Sobre los 146 blindados anfibios, del tipo Marder, adquiridos en el mismo paquete, la revista alemana afirma que pagaron 50 mil euros por cada uno cuando su precio real es de 400 mil.

En el caso de los tanques, los compradores chilenos pagaron un adicional de 112 millones de dólares por la reparación y modernización de los Leopard 2. Este pago adicional fue criticado en Chile por considerarse excesivo, pues en conjunto se pagaba como si se compraran tanques nuevos cuando eran usados.

Poco después de llegar a Chile, y ser destinados al Regimiento Acorazado de Iquique, durante unas maniobras casi se desata una desgracia, al impactar un bus repleto de escolares contra un Leopard 2 en una carretera en las afueras de Iquique.

Según la prensa de Iquique, el Ejército no se preocupó de cerrar o controlar el tráfico por donde iban a transitar los tanques, los que al desplazarse levantaron una enorme polvareda que, además de la camanchaca o niebla del desierto, impidió la visibilidad del chofer del bus, que trasladaba a 57 niños a su colegio.

La habilidad del conductor evitó un impacto frontal y una desgracia mayor, pero la imagen del Leopard 2 impactado por el bus dio la vuelta al mundo y volvió a poner en la picota de la opinión pública la eficiencia de los mandos militares de Chile.

Video: Ejército del Perú NO desea tanques usados Leopard 2A4 y 2A6

Diario La Republica

Ángel Páez.

El Comité Especial Técnico Operativo del Ejército (CETO), encargado de los estudios para reemplazar al tanque T-55 –que ha cumplido 40 años de servicios en la institución castrense–, comunicó al Ministerio de Defensa que la opción más recomendable es adquirir un vehículo nuevo y no uno de segundo uso o una versión modernizada, de acuerdo con fuentes militares.

La resolución del CETO dejaría fuera de juego las propuestas de los gobiernos de España y Holanda que han ofrecido formalmente carros de combate de fabricación alemana Leopard 2A4 y 2A6, respectivamente, máquinas dadas de baja por los ejércitos de los mencionados países por razones presupuestales.

La empresa estadounidense General Dymamics, fabricante de los tanques Abrams M1A1, también había ofrecido al Ejército peruano estos vehículos de segundo uso.

Desde que el 2009 el Ejecutivo autorizó al Ejército evaluar las alternativas de sustitución del T-55 soviético comprado por el gobierno del general Juan Velasco Alvarado en 1972, el instituto castrense, mediante los informes técnicos del CETO, recomendó la adquisición de unidades nuevas y no usadas.

Sin embargo, el gobierno Ollanta Humala por razones políticas autorizó a dos comisiones del Ejército a aceptar las invitaciones de los gobiernos de España y Holanda para revisar la unidades Leopard 2A4 y 2A6, ofertadas por estas naciones europeas supuestamente para equilibrar las compras del mismo carro de combate que hizo Chile.

El CETO ha reportado oficialmente que los tanques que mejor se adecúan a las exigencias técnicas del Ejército son el ruso T-90S, el alemán Leopard 2A6 y el ucraniano Oplot, pero en condición de completamente nuevos, dándole énfasis al primero porque se trata de material con el que los tanqueros peruanos tienen mayor experiencia.

RAZONES DE PESO

El cuestionamiento de los especialistas del CETO a la oferta de tanques usados Leopard 2A4 y 2A6 son básicamente tres, según las fuentes del Ejército:

a) Si bien el costo de cada unidad es bajo respecto a las propuestas de vehículos nuevos, modernizarlos, repotenciarlos y adecuarlos a las condiciones técnicas demandadas por el Ejército supone un presupuesto adicional muy alto y un tiempo de trabajos demasiado prolongado.

b) España y Holanda, los países ofertantes del Leopard 2A4 y 2A6, no son los fabricantes del carro de combate sino Alemania, con lo que no se podría aplicar la disposición del régimen de Humala de firmar contratos de gobierno a gobierno. En una situación de necesidad de repuestos y mantenimiento, los vendedores no estarían en condiciones de responder adecuadamente al requerimiento porque no son los dueños de las licencias. De hecho, Holanda advirtió que no aseguraba el reemplazo de piezas ni garantizaba las reparaciones u otro tipo de servicios.

c) Tanto Holanda como España ofrecen los Leopard 2A4 “donde están y como están”, lo que es un indicativo de alto riesgo de las condiciones y de la calidad del material de guerra ofertado, algo que el Ejército considera que no debe aceptarse.

En una reciente visita a la 18° Brigada Blindada, con sede en el Cuartel Hoyos Rubio del Rímac, la Inspectoría General del Ministerio de Defensa recibió información sobre los estudios técnicos para el reemplazo de los T-55.

En esa ocasión, el alto mando de la unidad blindada ratificó que el CETO de los Carros de Combate recomendaba la adquisición de unidades nuevas, y que en tales condiciones, con la autorización del Ejecutivo, se encuentra en el país un ejemplar del tanque ruso T-90S para que sea evaluado en pruebas de combate, de acuerdo con las fuentes consultadas del instituto militar.

Autorizan pruebas de tiro con T-90S

En el Salón Internacional de Tecnología para la Defensa y Prevención de Desastres Naturales (SITDEF), en mayo de este año, la compañía estatal rusa Uralvagonzavod presentó el tanque T-90S que ha propuesto al Ejército peruano. A pedido del instituto castrense, el vehículo se quedó en el país para eventuales prácticas.

Recientemente, el Ejecutivo autorizó a Uralvagonzavod importar munición para que los efectivos peruanos desplieguen pruebas de tiro con el carro de combate en las zonas que crean conveniente.

De acuerdo con fuentes militares consultadas para esta nota, la empresa rusa traería otros cuatro ejemplares de T-90S para ampliar el rango de prácticas de combate que requiere el Ejército peruano.

LEOPARD 2A ESPAÑA