Todos los estados lo niegan, pero el espionaje es una realidad, opinan

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Andrés Gómez de la Torre, especialista en temas de defensa e inteligencia, asegura que el espionaje es “moneda corriente en las relaciones internacionales”, en referencia a la detención del miembro de la Fuerza Aérea del Perú (FAP) Víctor Ariza Mendoza, acusado de espiar para Chile.

“El juego de inteligencia y contrainteligencia es muy competitivo, todos los estados lo niegan, pero es una realidad que existe en el ámbito de las relaciones internacionales en el marco de la seguridad”, señaló el experto en RPP.

“Esto es moneda corriente en las relaciones internacionales, no se dice, no se acepta, pero la realidad de los hechos es que está. Por eso que es importante mantener un servicio de inteligencia con un buen presupuesto”, agregó.

En tanto, Gómez de la Torre respaldó la decisión del canciller José Antonio García Belaunde, quien calificó este caso como una “ofensa para el Perú” y anunció la suspensión del viaje de la ministra de la Producción, Mercedes Aráoz, a Chile.

“Me parece que va en la dirección correcta. Ha empleado un término de uso común en el derecho internacional público, ha dicho que este es un acto es inamistoso. Es una suerte de retaliación. Es un acto que va ser respondido con medidas diplomáticas”, señaló.

“Me parece que es un gesto inamistoso, que enturbia la política inteligente que plantea Chile respecto al Perú en su diplomacia internacional. Trastoca los elementos mínimos de confianza mutua bilateral”, agregó.

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Seguridad : Los secretos que guarda el capitán de corbeta (r) Carlos Tomasio de Lambarri, cabeza de la más grande red de espionaje industrial del país.

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A diferencia de su jefe Elías Ponce Feijoo, dado a los rodeos y las respuestas telegráficas, el capitán de corbeta (r) Carlos Tomasio de Lambarri ofreció a las autoridades declaraciones plenas de detalles y datos que dejaron en suspenso varias quijadas. Tomasio cantó tanto que el recital se prolongó en tres sesiones y un total de quince horas.

Probablemente lo más desconcertante fue su revelación sobre el supuesto destino de dos equipos Triggerfish y cuatro Loggerhead para “chuponear” celulares, valorizados en US$ 110 mil y adquiridos en Washington entre 1999 y el 2001, cuando se desempeñaba como adjunto al agregado naval de la embajada.

“Tuve conocimiento de que uno de los equipos iba a ser enviado a la ciudad de Valparaíso en Chile por encontrarse allí el Congreso y la Base Naval de Chile”, sostuvo en sus declaraciones ofrecidas al Ministerio Público. “El otro equipo iba a ser ubicado cerca del Palacio de la Moneda, de acuerdo a la información que me proporcionó el comandante general de la Marina, el almirante Ibárcena. Se trataba de una operación de inteligencia de alto nivel”.

A pesar de respuestas con tal calibre, el silencio entre las autoridades chilenas es tan profundo como el viaje de un submarino. No es para menos.

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